Leemos fantasía para volver a encontrar los colores, creo.
Para saborear especias fuertes y escuchar los cánticos que cantaron las sirenas.
Hay algo antiguo y verdadero en la fantasía que habla a algo profundo en nuestro interior, al niño que soñaba con cazar algún día en los bosques de la noche, y atiborrarse bajo la colina hueca, y encontrar un amor que durara para siempre al sur de Oz y al norte de Shangri-La.
Pueden quedarse con su Cielo. Cuando muera, me iría antes a la Tierra Media. (George R.R.Martin)

11/03/2012

Bukowski y los editores: El infierno es una puerta cerrada


EL INFIERNO ES UNA PUERTA CERRADA



hasta cuando me moría de hambre

las notas de rechazo difícilmente me molestaban:

sólo creía que los editores eran

verdaderamente estúpidos

y sólo fui y escribí más y

más.

hasta consideraba los rechazos como

acción; lo peor era el buzón vacío.

si una debilidad o un sueño tuve

fue

sólo querer ver a uno de aquellos

editores

que me rechazaron,

ver la cara de él o de ella, la forma

en que vestían, la forma en que cruzaban

una habitación, el sonido de su voz, la mirada

de sus ojos...

sólo una mirada a uno de ellos-

ves, cuando miras esto

un pedazo de papel impreso

diciéndote que

no eres muy bueno

entonces hay una tendencia

a pensar que los editores

son más parecidos a dioses que

lo que son.

el infierno es una puerta cerrada

cuando te estás muriendo de hambre por tu

maldito arte

pero algunas veces sientes al menos que

echas una mirada a través del ojo de la cerradura.

joven o viejo, bueno o malo,

no creo que nada muera tan lenta y

duramente como un

escritor.



Charles Bukowski

25/02/2012

Vivir dos veces

Hoy quería recuperar un post publicado en el 2009. Porque si, porque me apete leer esto y recordarlo, y que vosotros también lo recordéis. Somos lo que hacemos ¿no? Y aunque a ratos no lo hagamos, también.



Vivir dos veces. Fragmento del libro El gozo de escribir. Natalie Goldberg.

El escritor vive dos veces. Lleva su propia vida cotidiana, y en ella corre como todo el mundo yendo a comprar, atravesando la calle, vistiéndose por la mañana para ir a trabajar. Pero el escritor ha entrenado, al mismo tiempo, otra parte de sí mismo. La que vuelve a vivir todo esto por segunda vez. La que se sienta y vuelve a recorrer mentalmente todo lo que ha sucedido, deteniéndose a observar su consistencia y sus detalles.
Cuando estalla un temporal, todos corren por las calles de aquí para allá con paraguas, impermeables, diarios en la cabeza. El escritor vuelve a salir bajo la lluvia con la libreta de apuntes en la mano y la pluma entre los dedos. El escritor observa los charcos, los ve llenarse, ve como las gotas de lluvia puntúan la superficie. Se podría decir que el escritor se ejercita en ser estúpido. Solo un estúpido se quedaría bajo la lluvia mirando un charco. Si uno es listo, intenta no quedarse bajo la lluvia para evitar los resfriados, y, de todas formas, en caso de enfermedad se ha asegurado de antemano. Si uno es tonto, se interesa más por los charcos que por su propia salud, las pólizas de seguro o la puntualidad en el trabajo.

Por último, uno está más interesado en volver a vivir su propia existencia escribiendo, que en hacer dinero. Bueno, entendámonos: también a los escritores les gusta hacer dinero; también a los artistas, contrariamente a lo que normalmente se piensa, les gusta comer. Solo que, para ellos, el dinero no es la motivación principal. Personalmente, si tengo tiempo para escribir me siento muy rica, mientras que me siento muy pobre si tengo un sueldo regular pero no tengo tiempo para mi verdadero trabajo. Pensad en ello. El patrono nos da un sueldo a cambio de nuestro tiempo. El tiempo es la mercancía de mayor valor que un ser humano tiene para ofrecer. Trocamos el tiempo de nuestra vida por dinero. El escritor se detiene en el primer paso, el propio tiempo, y le atribuye un valor aún antes de recibir a cambio un dinero. El escritor tiene muchísimo aprecio a su propio tiempo, y no tiene tanta prisa por venderlo. Es como heredar un terreno de la familia. Este terreno siempre ha pertenecido a la familia, desde tiempo inmemorial. Viene alguien y ofrece comprarlo. El escritor, si es listo, no venderá demasiado. Sabe bien que, una vez vendido el terreno, podrá incluso comprarse un segundo coche, pero ya no tendrá un lugar donde refugiarse, ya no tendrá un lugar donde soñar.

Por eso, si queremos escribir, no es malo que seamos un poco tontos. Dentro de nosotros existe una persona a la cual no se le puede dar prisa, una persona que necesita tiempo y nos impide entregarlo todo. Esta persona necesita un sitio a donde ir, y nos obliga a mirar fijamente los charcos bajo la lluvia, casi siempre sin sombrero, y a sentir las gotas que caen sobre la cabeza.






EL GOZO DE ESCRIBIR / Natalie Goldberg / Ed. La Liebre de Marzo ISBN: 84 87403 09 3 175 p.

18/02/2012

Grandes librerías del mundo: Librería Lello, la catedral del libro


En Oporto, Portugal, encontramos la Librería Lello, una de las más bellas librerías de Europa.
Como curiosidad, ha sido utilizada para rodar algunas de las escenas de Harry Potter.

11/02/2012

Injusticia y desigualdad

En estos días de Caos donde un juez es apartado de su carrera, donde los corruptos campan y sonríen a sus anchas, donde se aprueban reformas laborales salvajes apretando las tuercas a los derechos de los trabajadores una vez más; un mundo donde el Danubio se congela (¿y el calentamiento gobal?), los asesinos callan,  los gobiernos mienten y los poderosos aumentan sus arcas y alimentan su impunidad protegidos por Goldman Sachs, ya sólo caben los poemas. Hoy, por ejemplo, quería traeros éste:

Injusticia y desigualdad
Omar Khayyam

               I
¡Oh, qué dolor que en este horno candente
donde se ha de fundir la masa humana,
sean los crudos más favorecidos
con el pan más cocido de la hornada!

Y que en este taller de forma y peso,
donde cada uno su porción aguarda,
sean los incompletos los que lleven
la más completa dote de la fábrica.

Cuando los ojos de las odaliscas
son dulce regocijo para el alma,
han de ser estudiantes, aprendices
y esclavos los que gocen sus miradas.

II
¿Y por qué un hombre que sólo recibe
por su faena un pan para dos días,
y que en un tiesto desdentado bebe
de la cisterna el agua cristalina,

por qué ha de amoldarse a servidumbre
de quien no vale por su propia miga,
y ha de rendir su libertad a otro hombre
que es su igual por las leyes de la vida?

Oh, Señor, que los mundos has creado:
Tú les trazaste una órbita exclusiva,
fundaste un orden y equilibrio eternos
sin choques, ni ambiciones, ni conquistas:

¿Por qué sólo a esta mísera criatura
le diste una alma inquieta e infinita?
¿Debe romper el orden de los mundos?
¿Debe alterar el fiel de tu justicia?

04/02/2012

Medio pan y un libro

Medio pan y un libro

Alocución de Federico García Lorca al pueblo de Fuente Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931:

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

"Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada. "No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí
violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social. "Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
"

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!».
Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida. "Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz".

24/01/2012

El escritor hambriento (carta abierta a Lucía Etxebarría)

Y seguimos con el caso Etxebarría. Mi entrada anterior fue inspirada por este post de Guillem López, que reproduzco aquí para que más lectores puedan disfrutar de su lectura.
 
 
 
La verdad es un plato que se sirve frío. Se sienta uno a la mesa, tal que lo haría Buster Keaton, toma la sopera con ambas manos, y se arroja por encima el puchero que había guardado para las ocasiones especiales. Hay cosas que salen solas, sin proponérselo, como sorber los fideos o escribir, escribir también. Quizá es por eso que los artistas siempre hemos sido pobres, gañanes de la vida efímera, profesionales de los bolsillos rotos. No es por hacer apología de la crucifixión, es porque, ciertamente, el arte no alimenta.


Manifestarse a las puertas del congreso y pedir una profesión digna y reconocida es, de todas todas, un esperpento. No hablemos de soñar con un sueldo digno. Tan respetados en petit comité y tan olvidados a la hora de repartir beneficios. Nómina de escritor, retenciones de escritor, pensión de escritor. Suena bastante ridículo. Y quizá algunos digan: ya está el típico resentido con los superventas. Pues no. Porque mientras lo superventas se siguen quejando de lo poco que ganan, los otros, todos los otros, siguen luchando para sacar adelante familia, trabajo y literatura. Unos encumbrados, otros condenados a los malabares; separados por unos cuantos miles de ejemplares vendidos; relegados al vagón de cola, a lo profundo del pozo. Y mientras unos cobran, y mucho, otros pagan por publicar y se empeñan para sentir el vértigo del mundillo literario, aunque sea sólo un poco, un orgasmo descafeinado. Así es que el mercado nos separa, el marketing nos discrimina, la crítica nos ataca y el público no nos conoce.

¿Desde cuándo existen los artistas millonarios? ¿Cuándo se convirtieron en referencia para miles de imitadores insomnes? Vivir de escribir, escribir y mal vivir. Una vez conocí a un escritor que esperaba la gran idea que le daría un best seller; la epifanía nunca llegó. Cuánto daño han hecho los suplementos literarios de la prensa dominical.

Existe una burbuja literaria. No es como la inmobiliaria, es mucho peor. La una dejó en paro a cuatro millones de españoles, la otra los dejará sin cultura. La señora Etxebarría se queja de que escribe y no cobra. Y, durante un momentáneo fallo en su normal funcionamiento cardio-vascular, amenaza con dejar de escribir. Sin embargo, lo peligroso no es que los mejores vendidos dejen de escribir, sino que lo hagamos todos los otros. Diez o doce escritores de primera línea en huelga de brazos caídos, o lo que sea, no supone una pérdida considerable a la cultura, sobretodo después de comprobar la alineación de la selección nacional. Lo digo con total convencimiento; el daño ya está hecho. Porque la literatura, y el arte en general, está perdiendo grandes talentos. Gente que, además de conciliar su vida personal con la laboral y la literaria para, con suerte, comenzar una carrera, publicar una primera novela, sacar adelante unos relatos, etc… Además de luchar contra los inconvenientes económicos, los pagos a destiempo de las editoriales, las tiradas cortas, famélicas, la promoción escasa, el vacío de los medios y el escepticismo general. Además de todo esto, debe luchar contra esa imagen del escritor millonario, famoso, el glamour y la dentera de sus entrevistas en El dominical. Los falsos mitos de progreso son el principal motivo de fracaso. Son becerros de oro alrededor de los que danza una mentira, la nuestra, la del mercado que nos gobierna.

Esta es una profesión digna. Pero, ¿cuándo estuvo la dignidad en el dinero?

19/01/2012

Poema dedicado a Lucía Etxebarría

Lucía quiere dejar de escribir por culpa de la piratería.
"En breve no voy a poder vivir de mis libros, así que tendré que incrementar las colaboraciones en medios o ponerme a trabajar en lo que sea si es que quiero pagar la comunidad de mi casa, el colegio de mi hija y esas cosas", manifestó la escritora.
Lucía va a ponerse a trabajar en lo que sea... pobre Lucía.
Pero antes de firmar un contrato mileurista de contable o de recepcionista, podría leer un poco a Bukowski.


Así que quieres ser escritor, ¿eh?
por Charles Bukowski

si no brota de ti a borbotones
a pesar de todo,
ni lo intentes.
a menos que te salga por voluntad propia
del corazón y la mente y la boca
y las entrañas,
ni lo intentes.
si tienes que permanecer horas sentado
mirando la pantalla del ordenador
o encorvado sobe la
máquina de escribir
en busca de palabras,
ni lo intentes.
si lo haces por el dinero o
la fama,
ni lo intentes.
si lo haces porque quieres
mujeres en la cama
ni lo intentes.
si tienes que sentarte y
rehacerlo una y otra vez,
ni lo intentes.
si sólo pensar en ello ya te cuesta trabajo,
ni lo intentes.
si quieres escribir como algún
otro,
olvídalo.

si tienes que esperar a que salga de ti
con un rugido,
entonces espera tranquilo.
si no llega a salir de ti con un rugido,
dedícate a otra cosa.
si primero se lo tienes que leer a tu esposa
o a tu novia o tu novio
a tus padres o quienquiera que sea,
no estás preparado.

no seas como tantos otros escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman escritores,
no seas soso, aburrido y
pretencioso, no te dejes consumir por el
narcisismo.
las bibliotecas del mundo
se han dormido de
aburrimiento
con los de tu calaña.

no lo empeores.
ni lo intentes.
a menos que te salga
del alma como un cohete,
a menos que creas que la inactividad
te llevaría a la locura o
al suicidio o al asesinato,
ni lo intentes.
a menos que el sol en tu interior te
abrase las entrañas,
ni lo intentes.

cuando de veras sea la hora,
y si estás entre los escogidos,
cobrará vida por
si mismo y seguirá cobrándola
hasta que mueras o muera
en ti.

no hay otra manera.
ni la hubo nunca.

Traducción de Eduardo Iriarte

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