Medio pan y un libro
Alocución de Federico García Lorca al pueblo de Fuente Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931:
"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
"Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada. "No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí
violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social. "Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? "
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!».
Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida. "Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz".
Los manuscritos del caos
@ Caótica literatura
Leemos fantasía para volver a encontrar los colores, creo.
Para saborear especias fuertes y escuchar los cánticos que cantaron las sirenas.
Hay algo antiguo y verdadero en la fantasía que habla a algo profundo en nuestro interior, al niño que soñaba con cazar algún día en los bosques de la noche, y atiborrarse bajo la colina hueca, y encontrar un amor que durara para siempre al sur de Oz y al norte de Shangri-La.
Pueden quedarse con su Cielo. Cuando muera, me iría antes a la Tierra Media. (George R.R.Martin)
Para saborear especias fuertes y escuchar los cánticos que cantaron las sirenas.
Hay algo antiguo y verdadero en la fantasía que habla a algo profundo en nuestro interior, al niño que soñaba con cazar algún día en los bosques de la noche, y atiborrarse bajo la colina hueca, y encontrar un amor que durara para siempre al sur de Oz y al norte de Shangri-La.
Pueden quedarse con su Cielo. Cuando muera, me iría antes a la Tierra Media. (George R.R.Martin)
04/02/2012
24/01/2012
El escritor hambriento (carta abierta a Lucía Etxebarría)
Y seguimos con el caso Etxebarría. Mi entrada anterior fue inspirada por este post de Guillem López, que reproduzco aquí para que más lectores puedan disfrutar de su lectura.
La verdad es un plato que se sirve frío. Se sienta uno a la mesa, tal que lo haría Buster Keaton, toma la sopera con ambas manos, y se arroja por encima el puchero que había guardado para las ocasiones especiales. Hay cosas que salen solas, sin proponérselo, como sorber los fideos o escribir, escribir también. Quizá es por eso que los artistas siempre hemos sido pobres, gañanes de la vida efímera, profesionales de los bolsillos rotos. No es por hacer apología de la crucifixión, es porque, ciertamente, el arte no alimenta.
Manifestarse a las puertas del congreso y pedir una profesión digna y reconocida es, de todas todas, un esperpento. No hablemos de soñar con un sueldo digno. Tan respetados en petit comité y tan olvidados a la hora de repartir beneficios. Nómina de escritor, retenciones de escritor, pensión de escritor. Suena bastante ridículo. Y quizá algunos digan: ya está el típico resentido con los superventas. Pues no. Porque mientras lo superventas se siguen quejando de lo poco que ganan, los otros, todos los otros, siguen luchando para sacar adelante familia, trabajo y literatura. Unos encumbrados, otros condenados a los malabares; separados por unos cuantos miles de ejemplares vendidos; relegados al vagón de cola, a lo profundo del pozo. Y mientras unos cobran, y mucho, otros pagan por publicar y se empeñan para sentir el vértigo del mundillo literario, aunque sea sólo un poco, un orgasmo descafeinado. Así es que el mercado nos separa, el marketing nos discrimina, la crítica nos ataca y el público no nos conoce.
¿Desde cuándo existen los artistas millonarios? ¿Cuándo se convirtieron en referencia para miles de imitadores insomnes? Vivir de escribir, escribir y mal vivir. Una vez conocí a un escritor que esperaba la gran idea que le daría un best seller; la epifanía nunca llegó. Cuánto daño han hecho los suplementos literarios de la prensa dominical.
Existe una burbuja literaria. No es como la inmobiliaria, es mucho peor. La una dejó en paro a cuatro millones de españoles, la otra los dejará sin cultura. La señora Etxebarría se queja de que escribe y no cobra. Y, durante un momentáneo fallo en su normal funcionamiento cardio-vascular, amenaza con dejar de escribir. Sin embargo, lo peligroso no es que los mejores vendidos dejen de escribir, sino que lo hagamos todos los otros. Diez o doce escritores de primera línea en huelga de brazos caídos, o lo que sea, no supone una pérdida considerable a la cultura, sobretodo después de comprobar la alineación de la selección nacional. Lo digo con total convencimiento; el daño ya está hecho. Porque la literatura, y el arte en general, está perdiendo grandes talentos. Gente que, además de conciliar su vida personal con la laboral y la literaria para, con suerte, comenzar una carrera, publicar una primera novela, sacar adelante unos relatos, etc… Además de luchar contra los inconvenientes económicos, los pagos a destiempo de las editoriales, las tiradas cortas, famélicas, la promoción escasa, el vacío de los medios y el escepticismo general. Además de todo esto, debe luchar contra esa imagen del escritor millonario, famoso, el glamour y la dentera de sus entrevistas en El dominical. Los falsos mitos de progreso son el principal motivo de fracaso. Son becerros de oro alrededor de los que danza una mentira, la nuestra, la del mercado que nos gobierna.
Esta es una profesión digna. Pero, ¿cuándo estuvo la dignidad en el dinero?
19/01/2012
Poema dedicado a Lucía Etxebarría
Lucía quiere dejar de escribir por culpa de la piratería.
"En breve no voy a poder vivir de mis libros, así que tendré que incrementar las colaboraciones en medios o ponerme a trabajar en lo que sea si es que quiero pagar la comunidad de mi casa, el colegio de mi hija y esas cosas", manifestó la escritora.
Lucía va a ponerse a trabajar en lo que sea... pobre Lucía.
Pero antes de firmar un contrato mileurista de contable o de recepcionista, podría leer un poco a Bukowski.
"En breve no voy a poder vivir de mis libros, así que tendré que incrementar las colaboraciones en medios o ponerme a trabajar en lo que sea si es que quiero pagar la comunidad de mi casa, el colegio de mi hija y esas cosas", manifestó la escritora.
Lucía va a ponerse a trabajar en lo que sea... pobre Lucía.
Pero antes de firmar un contrato mileurista de contable o de recepcionista, podría leer un poco a Bukowski.
Así que quieres ser escritor, ¿eh?
por Charles Bukowski
si no brota de ti a borbotones
a pesar de todo,
ni lo intentes.
a menos que te salga por voluntad propia
del corazón y la mente y la boca
y las entrañas,
ni lo intentes.
si tienes que permanecer horas sentado
mirando la pantalla del ordenador
o encorvado sobe la
máquina de escribir
en busca de palabras,
ni lo intentes.
si lo haces por el dinero o
la fama,
ni lo intentes.
si lo haces porque quieres
mujeres en la cama
ni lo intentes.
si tienes que sentarte y
rehacerlo una y otra vez,
ni lo intentes.
si sólo pensar en ello ya te cuesta trabajo,
ni lo intentes.
si quieres escribir como algún
otro,
olvídalo.
si tienes que esperar a que salga de ti
con un rugido,
entonces espera tranquilo.
si no llega a salir de ti con un rugido,
dedícate a otra cosa.
si primero se lo tienes que leer a tu esposa
o a tu novia o tu novio
a tus padres o quienquiera que sea,
no estás preparado.
no seas como tantos otros escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman escritores,
no seas soso, aburrido y
pretencioso, no te dejes consumir por el
narcisismo.
las bibliotecas del mundo
se han dormido de
aburrimiento
con los de tu calaña.
no lo empeores.
ni lo intentes.
a menos que te salga
del alma como un cohete,
a menos que creas que la inactividad
te llevaría a la locura o
al suicidio o al asesinato,
ni lo intentes.
a menos que el sol en tu interior te
abrase las entrañas,
ni lo intentes.
cuando de veras sea la hora,
y si estás entre los escogidos,
cobrará vida por
si mismo y seguirá cobrándola
hasta que mueras o muera
en ti.
no hay otra manera.
ni la hubo nunca.
Traducción de Eduardo Iriarte
por Charles Bukowski
si no brota de ti a borbotones
a pesar de todo,
ni lo intentes.
a menos que te salga por voluntad propia
del corazón y la mente y la boca
y las entrañas,
ni lo intentes.
si tienes que permanecer horas sentado
mirando la pantalla del ordenador
o encorvado sobe la
máquina de escribir
en busca de palabras,
ni lo intentes.
si lo haces por el dinero o
la fama,
ni lo intentes.
si lo haces porque quieres
mujeres en la cama
ni lo intentes.
si tienes que sentarte y
rehacerlo una y otra vez,
ni lo intentes.
si sólo pensar en ello ya te cuesta trabajo,
ni lo intentes.
si quieres escribir como algún
otro,
olvídalo.
si tienes que esperar a que salga de ti
con un rugido,
entonces espera tranquilo.
si no llega a salir de ti con un rugido,
dedícate a otra cosa.
si primero se lo tienes que leer a tu esposa
o a tu novia o tu novio
a tus padres o quienquiera que sea,
no estás preparado.
no seas como tantos otros escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman escritores,
no seas soso, aburrido y
pretencioso, no te dejes consumir por el
narcisismo.
las bibliotecas del mundo
se han dormido de
aburrimiento
con los de tu calaña.
no lo empeores.
ni lo intentes.
a menos que te salga
del alma como un cohete,
a menos que creas que la inactividad
te llevaría a la locura o
al suicidio o al asesinato,
ni lo intentes.
a menos que el sol en tu interior te
abrase las entrañas,
ni lo intentes.
cuando de veras sea la hora,
y si estás entre los escogidos,
cobrará vida por
si mismo y seguirá cobrándola
hasta que mueras o muera
en ti.
no hay otra manera.
ni la hubo nunca.
Traducción de Eduardo Iriarte
17/01/2012
La prosa de segunda categoría de Tolkien
Recientemente se supo que J.R.R.Tolkien no ganó el Nobel por su "prosa de segunda categoría". O sea, que su literatura era de mala calidad.
Teniendo en cuenta que Hitler fue candidato al Nobel de la Paz y que Alfred Hitchcock no ganó ningún Oscar, leamos el siguiente fragmento:
LA CABALGATA DE LOS ROHIRRIM (fragmento)Fuente: http://www.clandlan.net/foros/index.php?/topic/18844-fragmentos-el-senor-de-los-anillos/
Pero el rey, inmóvil, montado en Crinblanca, contemplaba la agonía de Minas Tirith, como si la angustia o el terror lo hubieran paralizado. Parecía encogido, acobardado de pronto por la edad. Hasta Merry se sentía abrumado por el peso insoportable del horror y la duda. El corazón le latía lentamente. El tiempo parecía haberse detenido en la incertidumbre. ¡Habían llegado demasiado tarde! ¡Demasiado tarde era peor que nunca! Acaso Théoden estuviera apunto de ceder, de dejar caer la vieja cabeza, dar media vuelta, y huir furtivamente a esconderse en las colinas.
Pero en ese mismo instante hubo un resplandor, como si un rayo hubiese salido de las entrañas mismas de la tierra, bajo la ciudad. Durante un segundo vieron la forma incandescente, enceguecedora y lejana en blanco y negro, y la torre mas alta resplandeció como una aguja rutilante; y un momento después, cuando volvió a cerrarse la oscuridad, un trueno ensordecedor y prolongado llegó desde los campos.
Como al conjuro de aquel ruido atronador, la figura encorvada del rey se enderezó súbitamente. Y otra vez se le vio en la montura alto y orgulloso; e irguiéndose sobre los estribos gritó, con una voz mas fuerte y clara que la que oyera jamás ningún mortal:
¡De pie, de pie, Jinetes de Théoden!
Un momento cruel se avecina: ¡fuego y matanza!
Trepidarán las lanzas, volarán en añicos los escudos,
¡un día de la espada, un día rojo, antes de que llegue el alba!
¡Galopad ahora, galopad! ¡A Gondor!
Y al decir esto, tomó un gran cuerno de las manos de Guthlaf, el portaestandarte, y lo sopló con tal fuerza que el cuerno se quebró. Y al instante se elevaron juntas las voces de todos los cuernos del ejército, y el sonido de los cuernos de Rohan en esa hora fue como una tempestad sobre la llanura y como un trueno en las montañas.
-¡Galopad ahora, galopad! ¡A Gondor!
De pronto, a una orden del rey, Crinblanca se lanzó hacia delante. Detrás de él, el estandarte flameaba al viento: un caballo blanco en un campo verde; pero Théoden ya se alejaba. En pos del rey galopaban los jinetes de la escolta, pero ninguno lograba darle alcance. Con ellos galopaba Éomer, y la crin blanca de la cimera del yelmo le flotaba al viento, y la vanguardia del primer éored rugía como un oleaje embravecido al estrellarse contra las rocas de la orilla, pero nadie era tan rápido como el rey Théoden. Galopaba con un furor demente, como si la fervorosa sangre guerrera de sus antepasados le corriera por las venas en un fuego nuevo; y transportado por Crinblanca parecía un dios de la antigüedad, el propio Orome el Grande, se hubiera dicho, en la batalla de Valar, cuando el mundo era joven. El escudo de oro resplandecía y centelleaba como una imagen del sol, y la hierba reverdecía alrededor de las patas del caballo. Pues llegaba la mañana, la mañana y un viento del mar; y ya se disipaban las tinieblas; y los hombres de Mordor gemían, y conocían el pánico, y huían y morían, y los cascos de la ira pasaban sobre ellos. Y de pronto los ejércitos de Rohan rompieron a cantar, y cantaban mientras mataban, pues el júbilo de la batalla estaba en todos ellos, y los sonidos de ese canto que era hermoso y terrible llegaron aun a la ciudad.
No es la excelsa escritura de Tolstoi, claro, pero la prosa comprende una gran variedad de formas y estilos, y a Tolkien no se le puede negar calidad, aunque quizás el jurado lo descartó por el género utilizado: el fantástico. No caben orcos ni elfos en el premio Nobel.
Tolkien creó una cosmogonía única y original de la que han bebido después muchos autores, creó un lenguaje propio y un mundo complejo que le reportó complicaciones a la hora de publicar (el paso de El Hobbit a ESDLA no fue bien recibido por los editores). En palabras del autor "una obra tan grande no puede ser perfecta", pero ha sido una obra que ha trascendido los años, que ha penetrado en el imaginario común y es aplaudida por millones de lectores. ¿Qué más se puede pedir a un escritor?
La prosa de Tolstói —decía Nabokov— late al ritmo de nuestro corazón”. Así pues, podríamos decir que la prosa de Tolkien late al ritmo del bosque de Lothlórien.
Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.
Siete para los Señores Enanos en casas de piedra.
Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir.
Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
05/01/2012
Queridos Reyes Magos...
Queridos Reyes Magos,
Quiero escribir como Tolkien,
que no ganó el Nobel por su prosa de segunda categoría,
Quiero un poco de la pluma afilada de Bukowski
y un destello de la genialidad de Tolstoi.
Quiero la Underwood que usaba Pearl S.Buck
y un lápiz con la punta recién hecha.
Quiero que se me aparezca un personaje a quien describir:
con cara de rufián de Dickens,
argumentos de Stephen King,
escenas de Dostoyevski
y párrafos de Shakespeare.
Quiero un diccionario de sinónimos
para sustituir: vacío, hoja en blanco, miedo, confusión
y un cargamento de tippex
para borrar malas estructuras gramaticales
y adverbios terminados en -mente.
Dejadme carbón, y versos malos y relatos aburridos
si he pedido demasiado
pero al menos no os olvidéis de fuerza para mi Voz.
28/12/2011
Semillas de futuro
Un año más acaba...y es hora de balances.
En el ámbito literario, que es el que ocupa este blog, mi actividad ha sido muy escasa. Este año entre el trabajo y el estudio no he dado para mucho más.
Así que a principios de año participé en el II Certamen literario de Terror de la editorial Círculo Rojo y quedé finalista. En el libro "32 motivos para no dormir" de la misma editorial Círculo Rojo se publicó mi relato El inframundo y no he tenido más actividad literaria excepto la de enviar algún que otro mail (escasos) a algunas editoriales para intentar publicar Los hijos de Enoc.
Y ha sido en este mes de diciembre cuando todo se ha precipitado, pues tengo sobre mi mesa dos propuestas que han de facilitar la salida a la luz de Los hijos de Enoc (El libro de Thoth).
Cuando tenga más noticias de cómo va el tema hablaré oportunamente de ello, pero de momento os digo que no hay que desesperar, que las negativas, que las calladas por respuesta, a veces se acaban y que vuestro momento ha llegado.
Por otro lado, la novela de encargo que terminé el año pasado y que firmo como co-autora, saldrá a la venta (si todo va bien) allá por Sant Jordi (abril).
Y además, me propusieron otro proyecto con Como un dios y con Tilak el Sabio que en estos momentos se está llevando a cabo (tengo un contrato de confidencialidad firmado) y os lo contaré un poco más adelante.
Las semillas plantadas hace meses han dado ahora sus pequeños frutos. Sólo necesitaban un poco de tiempo, un poco de lluvia, un poco de sol...
Feliz año a todos y no olvidéis que algunas de nuestras semillas se pierden, pero otras, las mejores y más fuertes, brotarán a pesar de la escarcha, a pesar de la tormenta, a pesar de la sequía. Siembra y recogerás.
En el ámbito literario, que es el que ocupa este blog, mi actividad ha sido muy escasa. Este año entre el trabajo y el estudio no he dado para mucho más.
Así que a principios de año participé en el II Certamen literario de Terror de la editorial Círculo Rojo y quedé finalista. En el libro "32 motivos para no dormir" de la misma editorial Círculo Rojo se publicó mi relato El inframundo y no he tenido más actividad literaria excepto la de enviar algún que otro mail (escasos) a algunas editoriales para intentar publicar Los hijos de Enoc.
Y ha sido en este mes de diciembre cuando todo se ha precipitado, pues tengo sobre mi mesa dos propuestas que han de facilitar la salida a la luz de Los hijos de Enoc (El libro de Thoth).
Cuando tenga más noticias de cómo va el tema hablaré oportunamente de ello, pero de momento os digo que no hay que desesperar, que las negativas, que las calladas por respuesta, a veces se acaban y que vuestro momento ha llegado.
Por otro lado, la novela de encargo que terminé el año pasado y que firmo como co-autora, saldrá a la venta (si todo va bien) allá por Sant Jordi (abril).
Y además, me propusieron otro proyecto con Como un dios y con Tilak el Sabio que en estos momentos se está llevando a cabo (tengo un contrato de confidencialidad firmado) y os lo contaré un poco más adelante.
Las semillas plantadas hace meses han dado ahora sus pequeños frutos. Sólo necesitaban un poco de tiempo, un poco de lluvia, un poco de sol...
Feliz año a todos y no olvidéis que algunas de nuestras semillas se pierden, pero otras, las mejores y más fuertes, brotarán a pesar de la escarcha, a pesar de la tormenta, a pesar de la sequía. Siembra y recogerás.
24/12/2011
Cuento de Navidad, por Ray Bradbury
¡¡¡Feliz Navidad a todos!!!!
Cuento de Navidad
[Cuento. Texto completo]
Ray Bradbury
El día siguiente sería Navidad y, mientras los tres se dirigían a la estación de naves espaciales, el padre y la madre estaban preocupados. Era el primer vuelo que el niño realizaría por el espacio, su primer viaje en cohete, y deseaban que fuera lo más agradable posible. Cuando en la aduana los obligaron a dejar el regalo porque pasaba unos pocos kilos del peso máximo permitido y el arbolito con sus hermosas velas blancas, sintieron que les quitaban algo muy importante para celebrar esa fiesta. El niño esperaba a sus padres en la terminal. Cuando éstos llegaron, murmuraban algo contra los oficiales interplanetarios.
-¿Qué haremos?
-Nada, ¿qué podemos hacer?
-¡Al niño le hacía tanta ilusión el árbol!
La sirena aulló, y los pasajeros fueron hacia el cohete de Marte. La madre y el padre fueron los últimos en entrar. El niño iba entre ellos, pálido y silencioso.
-Ya se me ocurrirá algo -dijo el padre.
-¿Qué...? -preguntó el niño.
El cohete despegó y se lanzó hacia arriba al espacio oscuro. Lanzó una estela de fuego y dejó atrás la Tierra, un 24 de diciembre de 2052, para dirigirse a un lugar donde no había tiempo, donde no había meses, ni años, ni horas. Los pasajeros durmieron durante el resto del primer "día". Cerca de medianoche, hora terráquea según sus relojes neoyorquinos, el niño despertó y dijo:
-Quiero mirar por el ojo de buey.
-Todavía no -dijo el padre-. Más tarde.
-Quiero ver dónde estamos y a dónde vamos.
-Espera un poco -dijo el padre.
El padre había estado despierto, volviéndose a un lado y a otro, pensando en la fiesta de Navidad, en los regalos y en el árbol con sus velas blancas que había tenido que dejar en la aduana. Al fin creyó haber encontrado una idea que, si daba resultado, haría que el viaje fuera feliz y maravilloso.
-Hijo mío -dijo-, dentro de medía hora será Navidad.
La madre lo miró consternada; había esperado que de algún modo el niño lo olvidaría. El rostro del pequeño se iluminó; le temblaron los labios.
-Sí, ya lo sé. ¿Tendré un regalo? ¿Tendré un árbol? Me lo prometieron.
-Sí, sí. todo eso y mucho más -dijo el padre.
-Pero... -empezó a decir la madre.
-Sí -dijo el padre-. Sí, de veras. Todo eso y más, mucho más. Perdón, un momento. Vuelvo pronto.
Los dejó solos unos veinte minutos. Cuando regresó, sonreía.
-Ya es casi la hora.
-¿Puedo tener un reloj? -preguntó el niño.
Le dieron el reloj, y el niño lo sostuvo entre los dedos: un resto del tiempo arrastrado por el fuego, el silencio y el momento insensible.
-¡Navidad! ¡Ya es Navidad! ¿Dónde está mi regalo?
-Ven, vamos a verlo -dijo el padre, y tomó al niño de la mano.
Salieron de la cabina, cruzaron el pasillo y subieron por una rampa. La madre los seguía.
-No entiendo.
-Ya lo entenderás -dijo el padre-. Hemos llegado.
Se detuvieron frente a una puerta cerrada que daba a una cabina. El padre llamó tres veces y luego dos, empleando un código. La puerta se abrió, llegó luz desde la cabina, y se oyó un murmullo de voces.
-Entra, hijo.
-Está oscuro.
-No tengas miedo, te llevaré de la mano. Entra, mamá.
Entraron en el cuarto y la puerta se cerró; el cuarto realmente estaba muy oscuro. Ante ellos se abría un inmenso ojo de vidrio, el ojo de buey, una ventana de metro y medio de alto por dos de ancho, por la cual podían ver el espacio. El niño se quedó sin aliento, maravillado. Detrás, el padre y la madre contemplaron el espectáculo, y entonces, en la oscuridad del cuarto, varias personas se pusieron a cantar.
-Feliz Navidad, hijo -dijo el padre.
Resonaron los viejos y familiares villancicos; el niño avanzó lentamente y aplastó la nariz contra el frío vidrio del ojo de buey. Y allí se quedó largo rato, simplemente mirando el espacio, la noche profunda y el resplandor, el resplandor de cien mil millones de maravillosas velas blancas.
FIN
Fuente:Ciudad Seva
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