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28 de septiembre de 2008

Maná recita a Pablo Neruda "Viento en la isla"

Un bonito poema para hoy domingo recitado por Fher del grupo mexicano Maná.



El viento es un caballo:
óyelo cómo corre
por el mar, por el cielo.

Quiere llevarme: escucha
cómo recorre el mundo
para llevarme lejos.

Escóndeme en tus brazos
por esta noche sola,
mientras la lluvia rompe
contra el mar y la tierra
su boca innumerable.

Escucha como el viento
me llama galopando
para llevarme lejos.

Con tu frente en mi frente,
con tu boca en mi boca,
atados nuestros cuerpos
al amor que nos quema,
deja que el viento pase
sin que pueda llevarme.

Deja que el viento corra
coronado de espuma,
que me llame y me busque
galopando en la sombra,
mientras yo, sumergido
bajo tus grandes ojos,
por esta noche sola
descansaré, amor mío.


2 comentarios:

XiViRiFlÁuTiC dijo...

sin duda, el mejor poema de Neruda... es mi favorito. Hace apenas una semana lo di a conocer a una amiga. De nuevo la casualidad en mi vida.

Martikka dijo...

Yo lo he conocido hoy, además de esta versión recitada.
De todos modos dicen que nada es por casualidad!

Los Manuscritos del Caos, por Esteban Dublín (Colombia)

Los manuscritos del caos
Hace unos días viajé a Barcelona. Mientras caminaba por Plaza Cataluña, encontré unos manuscritos arrojados en el suelo. Cuando los recogí, empecé a leerlos sin poder detenerme. En ellos se narraban las aventuras de un personaje que viajaba a Barcelona. Mientras caminaba por Plaza Cataluña, encontraba unos manuscritos arrojados en el suelo. Cuando los recogía, empezaba a leerlos sin poder detenerse.

Microrelato dedicado por Esteban Dublín
Escribe tu visita en las estaciones.
Escribe tu beso en el pan y el vino.
Escribe en la sorpresa.
Escribe.
Escribe en el fuego y el laurel: tu deseo, tu espectro, tus sueños.
Mañana volverás a tu señor.
¿A la alegría de tu señor?
A tu señor.
¿A la ira de tu señor?
¡A tu señor!
¿A la merced de tu señor?
¡A tu señor!
Escribe.

Escribe tu ilusión, tu paso, en las referencias y las ventanas.
No eres la primavera que viene cada primavera. Entra y escribe.
Escribe las palabras del mar y de la tierra.
Escribe el entusiasmo y el cansancio, la perdiz y la piedra.
La dulzura y la fuerza. Escribe el actor y el mártir. La cama y la conciencia.
Entrégate a tu mano, deja que tu mano se derrame sobre las fuentes.

Mueres, hombre. ¡Escribe! ¡Escribe! ¡Escribe!
Tu disgusto en la nieve, tu ira en el cobre,
tu afecto en el sol.
Escribe tu amor en todos los ojos.
Que la cerilla sea una palabra en la sombra,
el abrigo una palabra en la escarcha,
la brisa una palabra en el calor,
y una palabra sean la distancia y el encuentro, la boca y el río.

Que los hombres después de ti duerman con la palabra.
Que las mujeres después de ti duerman con la palabra.
Y que la palabra sea tú después de ti.

Unsi Al-Haye