Leemos fantasía para volver a encontrar los colores, creo.
Para saborear especias fuertes y escuchar los cánticos que cantaron las sirenas.
Hay algo antiguo y verdadero en la fantasía que habla a algo profundo en nuestro interior, al niño que soñaba con cazar algún día en los bosques de la noche, y atiborrarse bajo la colina hueca, y encontrar un amor que durara para siempre al sur de Oz y al norte de Shangri-La.
Pueden quedarse con su Cielo. Cuando muera, me iría antes a la Tierra Media. (George R.R.Martin)

21/05/2010

Blog suspendido

Hasta el 15-06-10

15/05/2010

Blog suspendido en solidaridad con el juez Garzón

En solidaridad con el juez Garzón, suspendido de sus funciones por intentar investigar las muertes del franquismo, este blog también es suspendido de sus entradas hasta nuevo aviso. Sólo se actualizará la presente.

Esta decisión va más allá del apoyo a una persona. Es:

Por los derechos humanos
Por las causas justas
Por la libertad
Por la verdadera democracia
Por el espectáculo internacional bochornoso
Por los 113.000 desaparecidos

José Saramago (premio Nobel de Literatura) dice: "Las lágrimas de Garzón son mis lágrimas". "Quien se atrevió con los dictadores ha sido apartado de la magistratura por sus pares. O mejor dicho, por los jueces que nunca procesaron a Pinochet ni oyeron a las víctimas del franquismo. Millones de personas saben señalar el cadáver, que no es el de Garzón, respetado y querido en todo el mundo, sino de quienes, con todo tipo de argucias, no quieren una sociedad con memoria, sana, libre y valiente".

"La campaña para querer destituir a Garzón es injusta, es para mantener la impunidad sobre los crímenes del franquismo. Después de haber investigado los crímenes de lesa humanidad cometidos en Argentina, ¿por qué no lo va a hacer en España?", cuestionó Adolfo Pérez Esquivel (premio Nobel de la Paz)

"En síntesis, Franco murió pero sigue gobernando. Y yo creo que esto es lo tremendo. Creo que hay que buscar la verdad y la justicia en cualquier lugar del mundo, por eso se ha iniciado una acción judicial en Argentina para investigar los crímenes de lesa humanidad, que no prescriben en el tiempo por más ley de amnistía que se haya establecido en España o en cualquier otro país",

 
El primer blog que ha tomado la iniciativa de suspenderse en solidaridad ha sido:
Lo que no se me ha perdido
al que me uno.
Café Wha también se ha sumado a la iniciativa, así como Calaix de Sastre.






Contralaimpunidad.com
Firmas para Garzón
Asociaciones francesas de apoyo a Garzón denuncian el triunfo del franquismo
Ya somos muchos

La Vanguardia: El CGPJ suspende por unanimidad a Garzón
El País: El Supremo vence al juez de la democracia.
El Periódico: El poder judicial se ensaña contra el juez Garzón
El Periódico: Manifestaciones en Barcelona y Madrid
Página 12 (Argentina): Un revés de la justicia o la justicia al revés
La ONG Human Rights Watch lamenta la suspensión del juez Garzón
El País:Garzón, premiado en París cuatro días después de su suspensión

18-05: El juez Gómez de Liaño aconseja a Garzón pedir a sus seguidores que dejen de manifestarse
19-05: El CPGJ autoriza el traslado de Garzón a La Haya pero como juez suspendido
27-5-10:Mención especial para Garzón en la presentación del informe anual de Amnistía Internacional

Opinión: Garzón, víctima
Jueces persiguiendo jueces
De la muerte de Miguel Hernández, Garzón y otros demonios

14/05/2010

La nueva poesía, por Stephan Mc Coy

Un poco de humor para este viernes lluvioso:

12/05/2010

Decálogo para escribir microcuentos

1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.
 
 
fuente: escueladeescritores

09/05/2010

¿Qué es literatura?

Conversación con Jean-Paul Sartre
(Cuestionario y transcripción de Jorge Semprún)


Una entrevista con Sartre, a pesar de la fría presencia del micrófono sobre la mesa, a pesar del suave rumor de la cinta magnetofónica que gira inexorablemente, se desenvuelve siempre en un ambiente caluroso, de rigor intelectual y de entusiasmo lúcido, que él provoca e impone. Como impone, desde hace más de veinte años, en el mundo del pensamiento y de la acción, una presencia original, realmente insustituible. Desde el primer minuto, entramos de lleno en los temas fundamentales de su preocupación intelectual, en que se funden las tres vertientes de su personalidad: la literatura, la filosofía y la política. La primera pregunta que le hemos hecho se refiere a su concepción de la literatura, y a la posible evolución de dicha concepción, desde que publicara su famoso ensayo, ¿Qué es la literatura?

J.-P.S. –Siempre he pensado que si la literatura no lo era todo, no era nada. Y cuando digo todo, entiendo que la literatura debía darnos no sólo una representación total del mundo –como pienso que Kafka la ha dado de su mundo– sino también que debía de ser un estímulo de la acción, al menos por sus aspectos críticos. Por tanto, el compromiso, del que tanto se ha hablado, no constituye de ninguna manera, para mí, una especie de rechazo, o de disminución, de los poderes propios de la literatura. Al contrario, los aumenta al máximo. Es decir, pienso que la literatura debería serlo todo. Eso es lo que pensaba en la época de ¿Qué es la literatura? Y sigo pensando lo mismo, es decir, que me parece imposible escribir si el que lo hace no rinde cuentas de su mundo interior y de la manera en que el mundo objetivo se le aparece. Digo: mundo –es una expresión de Heidegger– porque, para mí, estamos en el mundo, o sea: todo lo que hacemos tiene por horizonte el mundo en su totalidad. Por consiguiente, la literatura puede tener, totalmente, constantemente, por horizonte el mundo en su totalidad, y al mismo tiempo, [79] nuestra situación particular dentro del mundo. Pero hoy, ello es evidente, he cambiado un poco en cuanto a los poderes de la literatura. Es decir, pienso que debernos contentarnos con dar esa imagen del mundo a las gentes de esta época, para que puedan reconocerse en ella y que, luego, hagan con ella lo que puedan. Tienen que reconocerse en esa imagen, comprender que están en el mundo, hay que desvelarles su horizonte. Pero, a partir de ahí, si hemos conseguido eso, no podemos hacer más. Pienso, por ejemplo, en un libro como Los hijos de Sánchez, un libro del cual se ha dicho que podría sustituir a la literatura. Su autor es un sociólogo, que ha vivido con una familia muy pobre de México, y que ha interrogado a todo el mundo, en esa familia, durante años, con un magnetófono, naturalmente, y que luego se ha limitado a hacer una selección, sin añadir nada. Y los diferentes relatos, los diferentes discursos de esas gentes interfieren unos en otros, se completan. Allí puede encontrarse todo: datos sociológicos, el problema de las clases sociales, el problema de la miseria, y también la psicología, el tema de la técnica. En fin, es un libro riguroso, sociológico. El autor no ha intervenido, salvo para hacer la selección, para evitar las repeticiones. Pues bien ¿qué le falta a ese libro, para que sea literatura? Le falta horizonte. Esas gentes no son capaces, porque hablan como nosotros cuando no somos escritores, de desarrollar todos los horizontes que les rodean. Por eso pienso, a pesar del enorme interés intrínseco de Los hijos de Sánchez, que libros semejantes nunca podrán sustituir a la literatura. En esa encuesta, esas gentes son como son, pero la literatura es algo más...

J.S. –O sea, en cierto modo, la literatura no puede limitarse a reflejar la realidad, tiene que interpretarla, en el sentido de una amplificación de la visión del mundo. Pues bien, a este respecto, ¿cómo se plantean las cosas con la nueva escuela novelesca francesa, la escuela del «nouveau roman»?

J.-P.S. - La «nueva novela», que es muy variada, por otra parte, me parece, a título de experiencia, algo interesante. Pero, precisamente, creo que cae fuera de la literatura. De la misma manera que las últimas manifestaciones del grupo de la revista Tel quel y de todo positivismo del lenguaje. Se trata de hacer, con la literatura, experiencias de lenguaje, se trata de estudiar los poderes del lenguaje y de escribir por escribir. O sea, lo contrario de lo que hay que hacer, en mi opinión. Todo ello se basa en algunas teorías lingüísticas no bien interpretadas; todo eso me parece una manera de remover la literatura, y finalmente, de renegar de ella. En cierto modo, es evidente que Robbe-Grillet ha tenido razón al rechazar la concepción del paisaje como estado anímico, y de darnos paisajes rigurosamente estudiados en el plano de la objetividad física. Ha tenido razón, porque así nos quita de encima una [80] serie de datos que nos parecían establecidos: que un cielo sea triste, por ejemplo. Bien, eso podría haber sido una depuración. Una vez eso conseguido, hubiera debido pasar a la verdadera forma de comprender y describir al hombre en el mundo. Si no lo hace, no queda nada. Pero yo pienso que lo que hay que hacer, es mostrar al hombre en la infinita red de sus relaciones con un horizonte, y tomarlo como tema. Para mí, en suma, la literatura tiene una función de realismo, de amplificación, en efecto. Y, además, una función crítica. Función, por otra parte, que asume por sí misma: el hombre no necesita saberse crítico para serlo. Bien, de todas maneras, cualquiera que sea la forma literaria empleada, la literatura tiene que ser crítica. Estos tres elementos me parecen indispensables: tomar al hombre, mostrar que está vinculado al mundo en su totalidad, hacerle sentir su propia situación, para que se encuentre en ella, y se encuentre a disgusto, y, al mismo tiempo, darle los elementos de una crítica que pueda facilitarle una toma de conciencia. Eso es, más o menos, lo que puede la literatura, a mí parecer, y eso es lo que no quiere la «nueva novela».

J.S. –En cierto modo, pues, la literatura debe ser complementaria de la filosofía y de la política, en cuanto responde a algunas de las cuestiones capitales de nuestra existencia.

J.-P.S. –En efecto, pienso que, hoy, la gran transformación de la filosofía –no es de hoy, por otra parte, es de hace cien años, desde Marx– consiste en que la filosofía no es simplemente la comprehensión del hombre, sino que debe también ser práctica; es decir, debe colaborar a la acción práctica que se propone cambiar sus condiciones. Y, en este sentido, la filosofía, al dejar de ser contemplativa, al dejar de ser el mero estudio de los métodos, de las lógicas, necesita transformarse, en determinadas ocasiones, en literatura. No quiero decir con esto –a veces se me lo ha echado en cara, no sé si con razón o sin ella, pero nunca he concebido así las cosas– que mi obra literaria sea la demostración de una tesis filosófica. No lo entiendo así. Al contrario, quiero decir que, en un determinado momento, la filosofía cede el paso, porque hay que mostrar lo individual con otras palabras y otras perspectivas que las de la filosofía, y, llegado ese momento, me pongo a hacer literatura. En verdad, como el hombre es uno, lo que escribo se parecerá más o menos a lo que hago como filósofo. Pero, para mí, la verdadera literatura comienza ahí dónde la filosofía se detiene. Como la literatura, la política y la filosofía son tres maneras de actuar sobre el hombre, existe entre ellas cierta relación. Yo diría, incluso, que un filósofo tiene que ser un escritor, porque hoy lo uno no va sin lo otro, porque los grandes escritores de hoy, como Kafka, son igualmente filósofos. Esos escritores-fílósofos que, al mismo tiempo, quieren integrarse en una acción, yo los llamaría intelectuales; quiero decir que no son políticos, pero que son compañeros de viaje de los políticos. [81]

A menudo se me dice: Hace usted mala política, como si yo fuera un hombre que hace política. De lo que se trata, en nombre precisamente de una visión de conjunto, es de situarse al lado del político para recordarle, incluso torpemente, los principios que orientan una acción y los fines que se propone. Sabemos perfectamente que los medios elegidos influyen en la acción misma. Comprendo que, en multitud de casos, los medios para una revolución, para una acción, pueden ser duros, apretados, pero los medios no pueden deformar el fin propuesto. A partir del momento en que el fin se ve deformado por los medios, hay que decirlo. El papel del intelectual, que es, por cierto, un papel ingrato y contradictorio, consiste a la vez en integrarse completamente en la acción, si la juzga justa y verdadera, y en recordar siempre el verdadero fin de la acción, poniendo siempre de manifiesto, por la reflexión crítica, si los medios elegidos se orientan hacia el fin propuesto o si tienden a desviar la acción hacia otra cosa.

J.S. –¿Cómo se plantean, en este contexto, las relaciones de la libertad individual y de la libertad colectiva?

J.-P.S. –A mi modo de ver, hoy por hoy, no es posible conciliar la una con la otra, pero no es posible tampoco concebir el fin de una acción histórica que no se proponga la realización de estos dos términos contradictorios. Para mí, se trata de una conciliación dialéctica, no de una conciliación analítica. Es decir, se trata de algo vivo, con sus constantes puestas en entredicho de lo adquirido. Lo que ocurre, hoy, es que, en un primer periodo, puede considerarse que sólo la libertad individual sea un fin. Así lo proclaman los norteamericanos, cuando dicen que en su país existe la libertad, y luego se da uno cuenta de que esa libertad individual está completamente alienada, porque no existe la libertad colectiva. En un segundo tiempo, si se quiere ensayar la libertad colectiva, se encuentra uno frente a sistemas sociales en los cuales los hombres asumen, en una fase que todavía no es el socialismo, pero que es una transición hacia el socialismo, todas sus responsabilidades. Es decir, los hombres asumen la responsabilidad del mal tiempo, de las inundaciones, de las malas cosechas, de todo lo que se quiera, los hombres cargan con todo eso y el resultado es, y no puede ser otra cosa, una cuasi-supresión de la libertad individual. Lo cual no impide que el fin –y sólo puede conseguirse a partir del momento en que la abundancia, cierta abundancia, permita una limitación menos severa de la libertad–, el fin sigue siendo que el hombre tome, individual y colectivamente, la dirección del mundo natural en que vive, e incluso del mundo humano. A mí parecer, esa es la dirección en la que hay que ir, y en la que se va, por cierto. O sea, hay momentos que, dialécticamente, se oponen a la libertad individual. No cabe duda de que el problema del socialismo está ligado al de la abundancia, pero también es cierto que los hombres tienen que tomar su destino en sus propias manos, incluso en el momento en que no existe la abundancia, contra todo lo que se nos quiera [82] decir, porque jamás suprimirá la abundancia, por sí misma, por sí sola, las desigualdades, ni las alienaciones. En realidad, hace falta que un nuevo descubrimiento científico e industrial encuentre sociedades estructuradas, para poder ser acogido. De manera que yo diría que es absolutamente necesario pasar por una fase autoritaria en el reparto, pero que prepare el momento en que las nuevas fuerzas industriales, tal vez la energía atómica, permitan una verdadera distribución. En ese momento se tendrá, en realidad, la fase caracterizada por el lema: a cada uno según sus necesidades. Pero hay que pasar por la fase actual, que es la fase de la pobreza autoritaria, que se rige según el principio: a cada uno según su trabajo.

J.S. –Puesto que hemos ido abandonando los problemas específicamente literarios, ¿qué lugar le parece que ocupa la filosofía en el mundo de hoy?

J.-P.S. –También a este respecto pienso que la filosofía tiene que serlo todo, o no ser nada. Es decir, que la filosofía es el hombre. Es el hombre planteándose cuestiones acerca de sí mismo. Porque, es algo que hay que comprender, el hombre no llegará nunca a tener un conocimiento científico total de sí mismo, por la sencilla razón de que siempre será interior al conocimiento que tiene de sí mismo. El racionalismo científico está muy bien, nos dará una sociología mucho más avanzada, nos dará un psicoanálisis mucho más avanzado, pero el problema del hombre se mantendrá idéntico. Lo que la esfinge preguntaba a Edipo seguirá siendo una pregunta, siempre, y la única forma de proceder para conseguir una especie de intuición comunicable de lo que es el hombre común, aunque no totalmente científica y objetiva, es la filosofía. O sea: la perpetua lucha del hombre con la presuposición que posee del hecho de ser hombre. Si diéramos por supuesto un mundo al fin liberado de las clases sociales, o en el cual, al menos, las clases hubieran plenamente tomado conciencia de sí mismas, siempre quedaría el problema del hombre. O sea, ese problema que hace que un hombre sea a la vez juez y parte de su propia realidad, que se ignore en la medida misma en que se conoce, y esto supone un tipo de verdad aproximativa, y es la verdad propiamente filosófica. Es decir, el esfuerzo del hombre por seguir su propia pista, por borrar todo lo demasiado humano en los conceptos que tiene de sí mismo. Creo que esto siempre será así, es decir, a mi parecer, la filosofía nunca acabará haciéndose mundo, «mundanizándose», a pesar de lo que creyera Marx, nunca será algo totalmente realizado por las masas en la realidad, siempre habrá que seguir planteándose problemas. Se conservará siempre como el asombro del hombre ante sí mismo, y como la crítica de ese hombre en relación consigo mismo. Y, desde este punto de vista, la filosofía es necesariamente práctica, siempre. Porque el nivel al cual se plantean esos problemas implica que si el hombre comienza a conocerse, va a rebasar esa autoconsciencia y a plantearse [83] una empresa. Yo considero que una filosofía marca su impronta sobre un hombre. Un hombre tiene una filosofía que lo caracteriza como perteneciente a una clase, a una época, &c., pero, al mismo tiempo que lo condiciona, siempre lo rebasa, porque siempre se da ese esfuerzo por ir más allá de la clase, más allá de este mundo, para plantear el verdadero problema.

J.S. –O sea, en fin de cuentas, no puede decirse que exista separación entre el pensamiento y la acción...

J.-P.S. –No pienso que haya una diferencia que no sea histórica en la coyuntura entre pensamiento y acción. Para mí, la acción pone el pensamiento al descubierto. En un comienzo, la acción revela el mundo, al mismo tiempo que lo cambia. Dicho de otro modo: para mí no existe el pensamiento contemplativo. Existen simplemente acciones, que pueden ser de lo más elementales, y, en el interior de esas acciones que van a cambiar el mundo, una especie de descubrimiento del mundo, en tanto que se está transformándolo.

J.S. –Ahora, con su permiso, quisiéramos volver a una cuestión personal. Hace un año, y se trata de un caso único, con el de Bernard Shaw, en la historia de la literatura, usted rechazó el premio Nobel que le había sido atribuido. ¿Cuáles fueron sus razones?

J.-P.S. –Son razones de dos tipos. Unas, de tipo subjetivo, y otras de tipo objetivo. La razón subjetiva se desprende de mi concepción del intelectual, del escritor, que tiene que ser un realista crítico, y rechazar toda institucionalización de su función. Un intelectual ministro, por ejemplo, me parece algo cómico. Un ministro de la cultura sólo puede ser un funcionario. Pienso que no hacen falta ministros de la cultura, pero si hicieran falta, que sean funcionarios con una sólida cultura, y no novelistas, por ejemplo. Considero que el premio Nobel es una especie de ministerio, de ministerio espiritual, si se quiere. Si a uno le dan el premio Nobel, firma uno los manifiestos como premio Nobel, las gentes dicen: nos hace falta la firma de fulano, porque es premio Nobel. Todo eso, para mí, es lo contrario de la literatura. Diría incluso que si la literatura se institucionaliza, pues bien, forzosamente muere. Esa es la razón que yo llamaría subjetiva. La razón objetiva es otra. Consiste en que tal vez pueda aceptarse un premio internacional, pero sólo si lo es realmente. Es decir, si en una situación de tensión Este-Oeste, se atribuye tanto al Este como al Oeste, en función únicamente del valor de los escritores. [84] Así ocurre con los premios Nobel científicos. Los premios Nobel científicos se atribuyen a rusos, a americanos, a checos, a hombres de cualquier país. Es un premio que sólo tiene en cuenta el aporte científico de tal o cual individuo. Pero, en literatura, no ocurre así. Sólo ha habido un premio soviético. Se trata de un gran escritor, Pasternak, que merecía ese premio desde hace veinte años. Pero, ¿cuándo se le da? En el preciso momento en que se quería crear dificultades al gobierno de su país. Se trata aquí, y así lo ha entendido todo el mundo, de una maniobra. No acuso a ningún miembro de la Academia Sueca de haber hecho una maniobra: son cosas que se producen casi objetivamente, ¿no es cierto? Pero considero que no es posible aceptar un premio que no es verdaderamente internacional, que es un premio del Oeste. Como para mí, precisamente, el verdadero problema reside en el enfrentamiento cultural del Este y del Oeste, la unidad en cierta medida contradictoria de ambas ideologías, su conflicto, su libre discusión, pienso que ese premio se dio de una manera que no me permitía aceptarlo, objetivamente.

J.S. –¿Porqué piensa usted que le fue atribuido ese premio Nobel?

J.-P.S. –Me fue atribuido porque soy de izquierda, pero soy al mismo tiempo un pequeño burgués del Oeste. Por consiguiente, se creaba la impresión de que el premio se daba a un hombre de izquierda, pero se daba al mismo tiempo a un pequeño burgués. ¿Por qué no se me dio ese premio durante la guerra de Argelia? Ya tenía bastante edad para recibirlo, mientras luchaba, junto a mis compañeros intelectuales, por la independencia de Argelia, contra el colonialismo. Pienso que, a pesar de mis principios, si se me hubiera dado en aquel momento, lo habría aceptado. Si se hubiera dado a alguno de los intelectuales que luchábamos por la independencia de Argelia, habría considerado oportuno aceptarlo, porque ello hubiera manifestado el apoyo de la opinión pública a la lucha por la independencia argelina.

J.S. ¿No cree Vd. que pueda existir una organización cultural verdaderamente libre?

J.-P.S. –Creo que puede existir una organización cultural que, en todo caso, ponga al Este y al Oeste, a los intelectuales del Este y del Oeste en mutuo contacto, y cuyos dirigentes sólo se propongan una cosa: permitir una libre discusión. Esa organización existe, por cierto, y es la COMES, cuyo centro está en Italia. [85]

J.S. –Ya que hablamos de organización cultural, surge un tema relacionado con esta problemática. ¿Qué influencia puede tener el libro de bolsillo en la difusión de la cultura?

J.-P.S. –En lo que concierne al libro de bolsillo, me parece que estamos haciendo una experiencia bastante interesante en Francia. Las tiradas de este tipo de libros son enormes. De eso no cabe duda. Pero pienso que no deben exagerarse los resultados. Por una parte, se trata de una empresa de producción masiva, o sea, capitalista. El libro de bolsillo no llega realmente a las masas. Lo que ocurre, y ya es bastante interesante de por sí, es que desarrolla virtualidades de lectura en la pequeña burguesía. En resumen podría decirse que representa una ampliación de la lectura de las clases medias. Pero no creo que con ese sistema se llegue a la clase obrera. Creo, por consiguiente, que es una experiencia bastante interesante para obtener el pleno rendimiento de un público virtual. Pero no es eso lo que deseo a los escritores, lo que deseo es la difusión de sus libros en todas las clases sociales, mientras haya clases sociales.

J.S. –Mientras haya clases... Esta expresión nos remite al problema fundamental de nuestro tiempo, el problema de la supresión de la sociedad de clases. Nos remite, por tanto, a la pregunta con la cual quisiéramos terminar esta entrevista: ¿Qué es el socialismo, para usted?

J.-P.S. –Para mí, el socialismo es, ante todo, el movimiento de los hombres hacia su liberación. Esos hombres que, precisamente porque son metafísicamente libres –permítaseme que lo diga así– se encuentran en un mundo de explotación y de alienación que les enmascara y les roba esa libertad. La afirmación de esa libertad contra esa situación, la necesidad para los hombres de tomar en sus manos su destino, de tomarlo colectivamente, pero también individualmente, el hecho, precisamente, de que todas las condiciones de explotación pueden vincularse con esa situación de clase, eso es lo que denomino movimiento hacia el socialismo. No creo que el socialismo exista hoy en parte alguna. Creo que hay países más adelantados que otros, porque han socializado sus medios de producción. El socialismo, ya lo dije antes, sólo puede ir acompañado por la abundancia. Pero supongo que, a partir del momento en que la abundancia esté ligada a la supresión de las clases, es decir, a la supresión de las inversiones individuales, de la propiedad privada de los medios de producción, a partir del momento en que la explotación ya no tenga sentido, en ese momento podrán plantearse los hombres sus [86] verdaderos problemas, en la igualdad. Es decir, igualdad y libertad son una sola y misma cosa. No pienso que el socialismo sea el fin de la historia de la humanidad, ni el surgimiento de la felicidad para el hombre. Pienso que es el momento en que los verdaderos problemas se plantearán, sin ser enmascarados por otros problemas, como son los problemas de clase, los problemas económicos y de explotación. Un ruso me dijo un día, y me parece profundamente cierto, que a partir del momento en que el socialismo se halle verdaderamente instaurado, a partir del momento en que el hombre sea libre, dueño de sí mismo, a partir del momento en que actúe en la colectividad y ésta actúe sobre él, a partir de ese momento se plantearán los verdaderos problemas filosóficos y metafísicos. A partir de ese momento, el hombre llegará a conocerse a sí mismo. No considero el socialismo como un Edén, sino más bien como algo en desarrollo indefinido, que debe poner al hombre en posesión, cada vez mayor, de sus problemas, de su tragedia y de sus poderes de acción.

06/05/2010

Sobre la génesis de "Cthulhu"

SOBRE LA GÉNESIS DE "CTHULHU"
Por Steven J. Mariconda. Necronomicon Press (11/11/2006)
(Traducido de On the Emergence of "Cthulhu" incluído en el libro "On the emergence of Cthulhu and Other Observations" (Necronomicon Press, West Warwick, RI, 1995).
© Steven J. Mariconda y Necronomicon Press. © de la traducción: Sergio Armisén)


Una tarde de Mayo de 1920, un Lovecraft de 29 años está sentado, escribiendo en el apartamento del 598 de Angell Street en Providence, Rhode Island que compartía con su madre. Exhausto, el gran fantasista norteamericano baja la cabeza y, adormilado, tiene este extraño sueño:

Me encontraba en un museo de antigüedades en algún lugar de Providence, charlando con el director, un anciano estudioso. Intentaba venderle un extraño bajorrelieve que había esculpido yo mismo con arcilla. El anciano se rió de mí y me pregunto que era lo que pretendía intentando vender algo nuevo hecho por mí a un museo de antigüedades… Le contesté:

“¿Por qué dice que es nuevo? Los sueños de los hombres son más antiguos que el ominoso Egipto o la contemplativa Esfinge, o que la Babilonia adornada de jardines, y esto fue modelado en mis sueños”

Entonces el director me hizo mostrarle la escultura, cosa que hice. Era un diseño del Antiguo Egipto que, aparentemente, retrataba unos sacerdotes de Ra en procesión. El hombre pareció sacudido por el horror y me preguntó con un terrible susurro –“¿QUIÉN ES USTED?”. Le conté que me llamaba H. P. Lovecraft… Replicó, “No, no -¡antes que eso!”. Le dije que no guardaba recuerdos anteriores a excepción de en mis sueños. Entonces el anciano me ofreció un alto precio, que rechacé; comprendí que su intención era destruir la escultura tan pronto como fuese suya –cuando lo que yo quería era que la expusiese en el museo. Mi negativa perturbó claramente al hombre, que me conminó a que fijase yo mismo el precio. Bromeando, exclamé “¡Un millón de libras esterlinas!”…, para mi asombro, el anciano no se rió sino pareció aún más azorado…Su contestación, en un tono perplejo y atemorizado, fue: “Lo consultaré con los administradores de la institución—por favor, vuelva dentro una semana”. (1)

Cuatro años más tarde Lovecraft se encuentra en Nueva York, casado y buscando una posición laboral estable. En la noche del 28 de Febrero de 1925, se encuentra relajándose en su habitación alquilada en el 169 de Clinton Street en Brooklyn. Sus dos visitantes, George Kirk y Samuel Loveman, acaban de marcharse. Repentinamente, a las 9:32 de la noche, el edificio de dos plantas es sacudido por un poderoso terremoto, terremoto que fue sentido en sitios tan lejanos como Toronto. En Nueva York las lámparas cayeron de las mesas y los espejos de las paredes; las mismas paredes se agrietaron y los cristales de las ventanas se hicieron añicos; la gente salió a las calles presa del terror(2). El terremoto tendrá otras repercusiones a largo plazo, ya que pondrá en movimiento la imaginación de Lovecraft, iniciando la lenta gestación de una de sus más grandes contribuciones a la literatura fantástica.

Estos dos eventos, tan diferentes entre sí y tan separados en el tiempo y el espacio, se convertirían en piezas fundamentales en “La llamada de Cthulhu”, uno de los mejores relatos escritos por Lovecraft. La lenta génesis del relato es un interesante ejemplo de cómo el escritor de Providence modificaba y expandía ideas e imágenes germinales antes de la composición definitiva de sus relatos. “Cthulhu” fue el primero en una serie de relatos (entre los que se incluyen “El Susurrador en las Oscuridad” y “En la noche de los tiempos”) que tardaron un tiempo excepcionalmente largo en ser escritos, y las vicisitudes de su desarrollo nos ayudan a comprender el proceso creativo en Lovecraft.

En el relato tal y como fue definitivamente escrito, la extraña escultura vislumbrada en un sueño y el terremoto de Febrero de 1925—“el temblor de tierra más considerable de los últimos años en Nueva Inglaterra.”- se unirán en un origen común, como portentos de la emersión de la ciudadela prehumana de Cthulhu de las aguas del Pacífico. Pero antes de adelantarnos, examinemos otros eventos que desembocaron en la escritura del relato.

Unos años después de soñar que era un escultor, Lovecraft escribe dos entradas en su “Libro de las Ideas” (Commonplace book), fechadas en 1923, que nos dan dos indicios temáticos que lo que habría de venir:

[110] Ruinas ciclopeas antediluvianas en una solitaria isla del Pacífico. Centro de un culto brujeril subterráneo extendido por el mundo entero.
[111] Ruinas antiguas en un pantano de Alabama – vudú(3)

Las entradas, escritas una tras otra, juegan un rol importante en “La llamada de Cthulhu”. La primera podría decirse que es el germen del argumento, aunque no se especifique en que derivará la historia ni desde que ángulo será contada. La segunda se encuentra integrada dentro de la primera, Lovecraft cambió la localización de Alabama por Luisiana y convierte el culto vudú en una ramificación del “culto brujeril mundial”. El concepto del culto brujeril está claramente tomado del libro de Margaret Murray “Culto brujeril en Europa Occidental” (Witch-Cult in Western Europe – 1921), que Lovecraft leyó en las fechas en las que fueron escritas las entradas. (4)

Indudablemente tras estas entradas, hubo más incidentes e imágenes que acabarían influyendo en el relato. Uno ya conocido es el terremoto de 1925. Uno no puede evitar pensar si este reseñable evento provocó extraños sueños en Lovecraft, como fue el caso del escultor Wilcox en la narración.

Habrán de pasar seis meses tras el terremoto hasta que sepamos de otro acontecimiento en la escritura de “La llamada de Cthulhu”. Lovecraft, que no goza ya de la compañía de su esposa en Nueva York debido a los compromisos laborales de esta en el medio-oeste, pasa mucho tiempo con sus amigos y colegas discutiendo asuntos literarios; y – a pesar de una creciente depresión causada por su incapacidad por conseguir una posición remunerada- experimenta una pequeña explosión creadora, escribiendo “El Horror de Red Hook” entre el 1 y el 2 de Agosto de 1925, y otra historia de horror neoyorquino, “Él”, escrita diez días después. A pesar de que ambos relatos no se encuentran entre los mejores que escribió, su ímpetu creativo no se está, ni mucho menos, detenido. La mañana siguiente a la escritura de “Él”, Lovecraft lee alguna de las etéreas fantasías de Lord Dunsany para “afianzar mi recién recuperado talante creativo”(5); esa misma noche acude a un encuentro con sus amigos en el apartamento de Reinhart Kleiner. Es una larga reunión donde los “Kalems” (llamados así porque los apellidos de los miembros originales del club empezaban todos por K, L o M) “charlaron ávidamente” hasta las 4 de la madrugada(6). Nunca sabremos exactamente en torno a que giró la conversación, pero al salir de la reunión, la mente de Lovecraft estaba repleta de ideas-algunas se remontaban hasta 1919 y su extraño sueño-para un nuevo relato fantástico:

“Después fui a casa- no para dormir, ya que tenía mucho que escribir. Un nuevo argumento para un relato- quizás una novela corta- acudió a mi cabeza y era imperativo que lo pusiese sobre el papel en detalles esquemáticos mientras aún estaba fresco en la memoria. Esto fue, finalmente, cuestión de horas, ya que escribí un completo esquema de desarrollo. La escritura del relato en sí será ahora un asunto relativamente simple—lo llamaré “La llamada de Cthulhu”…esta nueva creación—si alcanza la extensión que creo llegará- debería suponerme un cheque bastante decente—sería en tres o cuatro partes.”(7)

Podemos extraer varias conclusiones de esta afirmación. La primera, por supuesto, que Lovecraft ya había nombrado y concebido a Cthulhu, el “dios” octopoide proveniente de alguna lejanísima dimensión cósmica. Aparentemente pasó gran parte de estas “horas” trabajando en los detalles de su “dios”; años más tarde recordará: “me tomé un enorme trabajo imaginándome a Cthulhu”(8). La segunda, en vista de lo que tardó en completar el trabajo, que también escribió una sinopsis muy detallada y de gran extensión. También se debieron tomar decisiones acerca de la estructura de la narración, ya que el producto final está dividido en tres partes.

¿A qué se refiere Lovecraft en la carta con “un completo esquema de desarrollo”? Es posible que sea una versión embrionaria de la técnica que postulará en “Notas acerca de escribir ficción fantástica” (1933), donde sugiere que la sinopsis de los eventos en el orden de la narración debe ser preparada sólo después de una sinopsis de los eventos narrados en orden estrictamente cronológico(9). Es posible que aquella noche de Agosto de 1925, Lovecraft escribiese dos sinopsis y que los detalles del argumento ya estuviesen fundamentalmente fijados.

A pesar de todo, la escritura definitiva del relato aún tomará largo tiempo. De hecho, aún pasará un año hasta que Lovecraft ataque su composición. Tuvo otras ocupaciones, fundamentalmente la finalización de su ensayo “El Horror Sobrenatural en la Literatura”. Es muy posible que se sintiese incapaz de dedicar el tiempo y la atención necesarios que la escritura de su “novela corta” requería, porque en ese intervalo escribirá dos relatos cortos y bastante convencionales-“En la cripta” (18 de Septiembre de 1925) y “Aíre Frío” (Marzo de 1926)(10)-antes de sentarse a escribir “La llamada de Cthulhu”.

Aún así, intentó acometer la tarea en diferentes periodos durante este impass; en carta a Clark Ashton Smith, fechada el 25 de Noviembre de 1925, escribe: “Probablemente escribiré el relato del continente sumergido durante la próxima semana, y serás con seguridad el primero en leerlo”(11). Otra carta de la semana siguiente demuestra que el relato aún ocupaba gran espacio en la mente de Lovecraft:

“Sí—la ciudad sumergida en el Caspio es muy parecida a aquellas torres bajo las profundidades acerca de las que yo y otros autores tanto nos gusta escribir. Espero leer más noticias sobre ella-aunque estoy bastante seguro de que no revelarán los horrores que emergerán de mi L’yeh [sic] sumergida en el Pacífico, la cual es más antigua que la humanidad”(12)

Nótese que Lovecraft cambiará en el relato el nombre de la ciudad muerta donde Cthulhu aguarda soñando a R’Lyeh.

Es posible que Lovecraft se viese espoleado a escribir el relato en su forma final por la lectura de dos obras de Arthur Machen, “Los tres Impostores” y “El Gran Dios Pan”, obras que leyó en Noviembre de 1925. S. T. Joshi y David E. Schultz han sugerido que un episodio de “Los tres Impostores”, llamado “La Novela del Sello Negro”, influyese en “la llamada de Cthulhu”; en ambos relatos la trama se nos revela a través de diferentes piezas aparentemente inconexas entre sí, en “La llamada de Cthulhu” a través de “el extraño bajorrelieve [y los] inconexos apuntes, notas y recortes” encontrados en una caja cerrada y en “La novela del Sello Negro” a través de “una estela de piedra negra, crudamente esculpida con extrañas marcas e inscripciones…un manuscrito y, …algunos recortes de oscuros periódicos locales” (13), encontrados en un despacho cerrado. Esto nos deja preguntándonos cuanto de la “Llamada de Cthulhu” fue concebido en la sinopsis escrita tres meses antes.

Evidentemente el hecho de que Lovecraft se encontrase leyendo cualquier tipo de ficción sobrenatural que cayese en sus manos con el propósito de documentarse para su ensayo sobre el tema en las fechas comprendidas entre la escritura de la sinopsis de “Cthulhu” y la escritura final del relato dan pie a conjeturar cientos de posibles influencias sobre el producto final. Una importante influencia, raramente comentada por los críticos es, por ejemplo, “el Horla” de Guy de Maupassant. En un sentido muy amplio, la clásica historia del escritor francés acerca de un ser invisible que confunde las mentes de los hombres contiene alguna reflexión filosófica acerca de la tenue posición del hombre en el planeta: “Somos tan indefensos, inermes, ignorantes y pequeños, sobre este trozo de lodo que gira disuelto en una gota de agua…”(14) Es una versión, quizás menos explicita, de la perspectiva cósmica adoptada por Lovecraft en “la Llamada de Cthulhu”. Pero, a medida que el relato de Maupaussant progresa, escribe con mayor intensidad:

“Ahora ya lo sé y lo presiento: el reinado del hombre ha terminado.
Ha venido aquel que inspiró los primeros terrores de los pueblos primitivos. Aquel que exorcizaban los sacerdotes inquietos y que invocaban los brujos en las noches oscuras, aunque sin verlo todavía. Aquel a quien los presentimientos de los transitorios dueños del mundo adjudicaban formas monstruosas o graciosas de gnomos, espíritus, genios, hadas y duendes. Después de las groseras concepciones del espanto primitivo, hombres más perspicaces han presentido con mayor claridad. Mesmer lo sospechaba, y hace ya diez años que los médicos han descubierto la naturaleza de su poder de manera precisa, antes de que él mismo pudiera ejercerlo. Han jugado con el arma del nuevo Señor, con una facultad misteriosa sobre el alma humana. La han denominado magnetismo, hipnotismo, sugestión... ¡qué sé yo!”

La última frase revela una conexión más, ya que Cthulhu también ejerce influencia mental sobre algunos seres humanos. Nótese como el sueño de Wilcox acerca de una “voz o inteligencia subterránea que de forma monótona profería enigmáticos impactos sensoriales imposibles de transliterar salvo en un galimatías” encuentra su paralelo en la forma en que el narrador del relato de Maupaussant descubre el nombre de su antagonista:

“Ha llegado el... el... ¿cómo se llama?... el... parece que me gritara su nombre y no lo oyese... el... sí... grita... Escucho... ¿cómo?... repite... el... Horla... He oído... el Horla... es él... ¡el Horla... ha llegado!...”

Finalmente, el alcance del horror de Maupaussant, como el de Lovecraft, es global. Ambos autores utilizan la idea de noticias provenientes de lugares muy alejados entre sí describiendo sucesos relacionados para mostrarnos la extensión del horror que describen.

“El Horla” es, entonces, sólo una de las muchas historias que Lovecraft leyó – y que ejercieron alguna influencia sobre su literatura- a principios de 1925 mientras preparaba “El Horror Sobrenatural en la Literatura”. Pero “Cthulhu” se retrasó de nuevo, y sólo en parte a causa del ensayo. La creciente depresión, resultado de su incapacidad por conseguir un trabajo remunerado y de su añoranza de su Nueva Inglaterra natal, ciertamente afectaría su capacidad para escribir un relato tan exigente. Cuando finalmente regresa a Providence en 1926, experimentó un asombroso rejuvenecimiento de sus facultades literarias, y “La llamada de Cthulhu” fue el primero en una serie que comprende sus mejores trabajos. Probablemente no finalizó la historia hasta Septiembre de 1926, dieciocho meses después del terremoto que quizás puso su imaginación en funcionamiento, y seis años después de su sueño de la escultura modelada oníricamente. El 12 de Octubre de 1926 escribe a Smith: “He escrito dos nuevas narraciones, una es la de la tierra sumergida que te describí hace un año”.

La felicidad que embargó a Lovecraft cuando regresó a su añorada Nueva Inglaterra, y que tan palpable es en “El Caso de Charles Dexter Ward”, es aparente también en “La llamada de Cthulhu”. Lugares de Providence (especialmente la pintoresca calle Thomas, donde Lovecraft sitúa la residencia del escultor Wilcox) son retratados con fidelidad como puntos de partida para el horror cósmico. Lovecraft, significativamente, otorga al narrador Thurston un primer y segundo nombres inspirados en un antiguo rector de la Universidad de Brown, Francis Wayland (1796-1865)

La historia ciertamente gana con estos pequeños toques de color local, y lo mismo puede ser dicho en un sentido más amplio de las muchas imágenes e ideas, conocidas y desconocidas, que Lovecraft coleccionó para su relato durante su largo periodo de gestación. En cierto modo, hemos de felicitarnos de que Lovecraft no escribiese la historia durante su estancia en Nueva York, ya que la historia es más rica en incidentes y detalles por haber sido escrita tras su retorno al hogar y la renovación, espiritual y creativa, que aquello comportó.

NOTAS

1.- Carta a Alfred Galpin y Maurice W. Moe. Dreams and Fancies (Sauk City, WI: Arkham House, 1962) 47. La carta está fechada incorrectamente un 11 de Diciembre de 1934. Una carta a Reinhart Kleiner (Selected Letters, 1.113-17) escrita obviamente tras esta está fechada el 21 de Mayo de 1920. Volver al texto.
2.-Lovecraft, [Diario, 1925],(manuscrito en la John Hay Library); New York Times, 1 de Marzo de 1925,1. Volver al texto.
3.-Lovecraft Commonplace book, ed. por David E. Schultz (West Warwick, RI: Necronomicon Press, 1987), 1:7. Volver al texto.
4.-Una carta de Lovecraft a Clark Ashton Smith del 9 de Noviembre de 1925 demuestra que Lovecraft había leido "The Witch Cult..." como muy tarde en Septiembre de 1924 (Selected Letters II.28). Otra influencia proveniente del mundo de la no-ficción (en este caso las doctrinas teosóficas) está documentada en el estudio de Robert M. Price "HPL and HPB: Lovecraft's use of teosophy", Crypt of Cthulhu nº 5 (1982): 3-9. Volver al texto.
5.-Lovecraft a Lillian D. Clark, 13 de Agosto de 1925 (manuscrito, John Hay Library(. En "Dunsanian Influence on Lovecraft outside his 'Dunsanian' tales", Crypt of Cthulhu nº 76 (1990): 3-4, Robert M. Price especula que el relato "A Shop in Go-By street" fue una de las historias Dunsanianas que leyó aquel día. Volver al texto.
6.- [Diario 1925],(manuscrito John Hay Library). Volver al texto.
7.- Lovecraft a Lillian D. Clark, 13 de Agosto de 1295 (manuscrito, John Hay Library). Volver al texto.
8.- Lovecraft a August Derleth (1928). Volver al texto.
9.- Uncollected Prose and Poetry 3 (West Warick, RI: Necronomicon Press, 1982), p. 7. Volver al texto.
10.- S. T Joshi, "A Chronology of Selected Works by H. P. Lovecraft", en H. P. Lovecraft, four decades of Criticism (Athens, Ohio University Press, 1980). Volver al texto.
11.- Lovecraft a Clark Ashton Smith, 4 de Noviembre de 1925 (manuscrito, John Hay Library). Volver al texto.
12.- Lovecraft a Lillian D. Clark, 14-19 de Noviembre de 1925 (manuscrito, John Hay Library). Volver al texto.
13.- Arthur Machen, The Three Impostors (NY: Knopf, 1923), 80. Volver al texto.
14.- Guy de Maupaussant, "The Horla" en Wise & Fraser editores, Great Tales of terror and the supernatural (NY, Random House, 1944), 465. Volver al texto.

Fuente: Web de H.P.Lovecraft

Para saber más: -Clase magistral de escritura de H.P.Lovecraft
                         -Biografía de H.P.Lovecraft

03/05/2010

Across the universe





Hace dos años y dos meses que la NASA decidió enviar a la espacio la canción "Across the Universe" de Los Beatles, compuesta por John Lennon hace 40 años.

En concreto, la canción se dirige hacia la estrella Polaris, distante a 431 años luz de la tierra, y viajará por el espacio a una velocidad de 297.600 kilómetros por segundo.




"Across the Universe" tardará unos 431 años (ahora le quedan 429) en llegar hasta la estrella polar (constelación de la Osa menor), pues la canción viajará casi a la velocidad de la luz atravesando las ondas del vasto universo.

Este post es simplemente un acompañamiento a ese largo y vasto viaje.

Enviar una canción a una estrella es uno de los actos más poéticos que puede hacer un hombre. Es una lanza, una esperanza al aire, un sombrero llevado por el viento, un deseo en la noche oscura de los tiempos. Y ahí en lo oscuro, entre estrellas y polvo de planetas olvidados, una canción humana se dirige hacia la estrella polar...¿Llegará a su destino, alguien interceptará su camino? Preguntas sin respuesta entre planetas y espirales de sueño.

Vídeo de la retransmisión desde la NASA:




Las palabras surgen a raudales como una lluvia infinita en un vaso de papel
Se deslizan al pasar
Desaparecen a través del universo
Charcos de tristeza, olas de alegría flotan en mi mente abierta
Poseyéndome y acariciándome

Jai Guru De Va Om (podría traducirse como Gracias al Creador)
Nada cambiará mi mundo
Nada cambiará mi mundo

Imágenes de luz encima bañando ante mí como un millón de ojos
Que me llaman y me llaman a través del universo
Pensamientos serpenteando como un viento inquieto en un buzón
Tambaleándose ciegamente en su camino a través del universo

Jai Guru De Va Om
Nada cambiará mi mundo
Nada cambiará mi mundo

Sonidos de risas y sombras de tierra rezuman en mi vista abierta
Incitándome e invitándome
Un amor imperecedero y sin límites brilla a mí alrededor como un millón de soles
Llamándome y llamándome a través del universo

Jai Guru De Va Om
Nada cambiará mi mundo
Nada cambiará mi mundo


V.O:

Words are flying out like
endless rain into a paper cup
They slither while they pass
They slip away across the universe
Pools of sorrow waves of joy
are drifting through my open mind
Possessing and caressing me

Jai guru deva om
Nothing's gonna change my world
Nothing's gonna change my world
Nothing's gonna change my world
Nothing's gonna change my world


Images of broken light which
dance before me like a million eyes
That call me on and on across the universe
Thoughts meander like a
restless wind inside a letter box
they tumble blindly as
they make their way across the universe

Jai guru deva om
Nothing's gonna change my world
Nothing's gonna change my world
Nothing's gonna change my world
Nothing's gonna change my world

Sounds of laughter shades of earth
are ringing through my open views
inciting and inviting me
Limitless undying love which
shines around me like a million suns
It calls me on and on across the universe

Jai guru deva om
Nothing's gonna change my world
Nothing's gonna change my world
Nothing's gonna change my world
Nothing's gonna change my world


Jai guru deva
Jai guru deva

fuente: musica.com

01/05/2010

Ganadora del II Torneo de Poesía Blogs



Llegada la Gran Final del Torneo, el Caballero del Crepúsculo y la doncella Annabella del Caos (yo) nos batimos en un duelo poético del que sólo uno podía resultar ganador. Antes de la decisión del jurado se celebró el reto poético, un combate que más que de lanzas fue una conversación entre bardos. Ver bonus de Cristal.

El distinguido jurado tenía la última palabra y tras su deliberación y votación decidieron otorgar a una doncella el premio de Campeona del Torneo conviriténdose así en la primera Doncella de Cristal.

La poesía que me ha dado la victoria ha sido Lluvia de Piedras. (click en la imagen para agrandar).

Desde aquí quiero dar las gracias al equipo técnico, a todos los participantes, a los moderadores y al jurado (Darío Oliva-Argentina /Maria Cristina Alonso-Argentina/Miguel Angel Villar-España y Liliana Varela-Argentina, todos ellos destacados poetas y docentes) por hacer de la poesía un combate abierto con el que luchar desde los versos, no desde las armas.

Ójala todas las guerras se ganaran con palabras.
Salve a los Caballeros de la Dama de Cristal.
Salve a la Dama de Cristal.
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Aquí dejo plasmados los poemas con los que participé en el torneo y me permitieron seguir pasando de fase(click en la imagen para agrandar)
*Aunque los poemas estén firmados en la imagen por la doncella Annabella del Caos (mi alter ego en el concurso) su autoría pertenece a Marta Abelló, y sólo pueden ser reproducidos si se cita el nombre de la autora.


Concursos literarios