Leemos fantasía para volver a encontrar los colores, creo.
Para saborear especias fuertes y escuchar los cánticos que cantaron las sirenas.
Hay algo antiguo y verdadero en la fantasía que habla a algo profundo en nuestro interior, al niño que soñaba con cazar algún día en los bosques de la noche, y atiborrarse bajo la colina hueca, y encontrar un amor que durara para siempre al sur de Oz y al norte de Shangri-La.
Pueden quedarse con su Cielo. Cuando muera, me iría antes a la Tierra Media. (George R.R.Martin)
Para saborear especias fuertes y escuchar los cánticos que cantaron las sirenas.
Hay algo antiguo y verdadero en la fantasía que habla a algo profundo en nuestro interior, al niño que soñaba con cazar algún día en los bosques de la noche, y atiborrarse bajo la colina hueca, y encontrar un amor que durara para siempre al sur de Oz y al norte de Shangri-La.
Pueden quedarse con su Cielo. Cuando muera, me iría antes a la Tierra Media. (George R.R.Martin)
20/04/2011
De búnkeres anti-zombies, muertos vivos y literatura
Dani de Cánoves (pueblo del Vallès Oriental muy cercano al mío), está construyendo un búnker-antizombies. Así, sin rodeos: Anti-zombies. En caso de apocalipsis zombie existe un refugio bien preparado y seguro y además cerca de mi casa.
¿Quién dice que no puede suceder un apocalipsis zombie? Si Eduard Punset dice que no está demostrado que él vaya a morir, ¿por qué no podemos sufrir el estallido de un virus que convierta en zombie a miles -a millones- de personas?
Además, puede comenzar de un momento a otro, y pudo haberlo hecho este mismo lunes: En el programa especial de Callejeros del dia 18 de abril, un marroquí víctima de (¿virus H?) drogas y alcohol se cayó de la bicicleta y al ser atendido en la ambulancia lloriqueba: "¡Soy un muerto vivo!¡Soy un muerto vivo!". Decía que se iba a Bilbao a hacer un curso de marinero porque en tierra no había trabajo... Y volvía a lloriquear mientras los paramédicos escuchaban su lamento: "¡Esto es raro, raro, raro!¡Estoy muerto vivo, estoy muerto vivo! (sic)
Un apocalipsis zombie puede comenzar de la manera más insospechada. Pudo haber comenzado ayer, con ese marroquí ¿borracho, infectado?, así que ¿bastará el búnker que está construyendo Dani? ¿Cuántos búnkeres serán necesarios para los supervivientes? ¿Podré resistir en casa? Tengo motosierra, tengo una surtida colección de cuchillos, pero tendré que revisar la despensa, comprar clavos para cubrir con tablas las ventanas...
¿Qué es la realidad? ¿Qué es la ficción? ¿Las separa la cordura, las noticias oficiales?
La ficción incluye un mundo infinito de posibilidades, y eso es lo que nos tiene atrapado a muchos. Los que escribimos establecemos un "contrato de ficción" con el lector, que acepta ese mundo que hemos creado donde todo es posible, donde todo puede ser posible. La literatura es eso: una conexión entre dos mundos posibles.
La realidad es un punto de referencia, sólo eso. No hay unanimidad sobre qué es, estableciéndose así una frontera difusa, un muro envuelto en niebla, una calle oscura sin salida, una mirada atrás para descubrir en las tinieblas una mano pálida de dedos artríticos que asoma, amenazante. ¿De dónde se alimenta la ficción? De la realidad, donde vemos casos de padres que encierran en un sótano a sus hijas durante veinte años y tienen hijos con ellas; donde vemos a psicópatas que trocean a sus víctimas, guardan los pedazos en el congelador y los hierven de a poquito en cada cena.
Si el universo es infinito y con él millones de mundos probables, construir un búnker-antizombie se vuelve no sólo una idea genial, sino un nexo: un clip que une dos realidades escritas en un folio transparente.
17/04/2011
¡Indignaos!
¡Indignaos!
En Francia, en Estados Unidos, en Brasil, en México, en el corazón de Europa, en España…
Desde que se publicó el 20 de octubre de 2010, el libro titulado “Indignez-vous!”, de Stéphane Hessel , ha alcanzado una tirada record de 1.000.000 de ejemplares, convirtiéndose en un auténtico fenómeno editorial. La editorial ha recibido solicitudes de traducción de todo el mundo: Alemania, Polonia, Grecia, Gran Bretaña, España, Portugal, Turquía, Líbano, Corea del Sur o Japón.
Stéphane Hessel, su autor es un hombre de 93 años, antiguo combatiente de la resistencia francesa, superviviente de los campos de concentración de Buchenwald y Dora, uno de los redactores en 1948 de la Declaración de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, embajador de Francia y Comendador de la Legión de Honor, intensamente comprometido en la defensa de los sin-papeles en Francia, y en la creación de un Estado palestino en Oriente Próximo.
(Entrevista al Sr.Hessel en La Vanguardia: "Morían antes los egoístas que los altruístas")
El mensaje que Stéphane Hessel nos dirige no admite dudas:
La indiferencia es la peor de las actitudes
¡Indignaos!… Cuando algo nos indigna nos sentimos comprometidos y entonces, nos convertimos en militantes
* Hay una amnesia generalizada de la sociedad, despreocupada del desastre ecológico planetario, haciendo especial énfasis en la falta de rumbo y en la pérdida del sentido de los dirigentes políticos por su apoyo a los grandes consorcios bancarios y corporaciones multinacionales, en detrimento de los ciudadanos, en un momento en que la crisis está acabando con el bienestar social en Europa.Tenemos unos gobiernos que son manipulados por el poder del dinero y que no hacen el trabajo que habría que exigirles que hagan en favor de mayor justicia. Tenemos muchas razones para estar indignados.
* Hay una diferencia radical entre lo que es legal y lo que es legítimo. Y cuando algo parece ser legal y nos parecen ilegítimo, es preciso que allí donde sea tengamos el mismo reflejo que tuvimos en el tiempo de Vichy para decir: la legalidad no nos concierne, ¡nos resistimos! Es la legitimidad lo que nos importa a nosotros! Y así, cuando hay valores legítimos y que no son aplicados legalmente, se debe saber desobedecer…
* ¿Por qué tenemos que soportar las cosas que aborrecemos? En este mundo hay cosas insoportables. En primer lugar: la naturaleza del sistema económico responsable de la actual crisis devastadora. La dictadura de los mercados internacionales constituye una amenaza para la paz y la democracia. Nunca el poder del dinero fue tan inmenso, tan insolente y tan egoísta, y nunca los fieles servidores de Don Dinero se situaron tan alto en las máximas esferas del Estado. La brecha entre los más pobres y los más ricos jamás ha sido tan profunda; ni tan espoleados el afán de aplastar al prójimo y la avidez por el dinero.
* Deseo que halléis un motivo de indignación. Eso no tiene precio. Porque cuando algo nos indigna nos sentimos comprometidos y entonces, nos convertimos en militantes.
* Hace un llamamiento a una insurrección pacífica, en especial a los jóvenes para rescatar los verdaderos valores, oponiéndose a todo tipo de totalitarismos y dictaduras. Y a rescatar la verdadera democracia, a exigir independencia a los medios y enfrentarse al acoso a la libertad de prensa; a mostrar su enfado ante la desigualdad, la pobreza, o la despiadada dictadura económica de los mercados financieros. * Lo que está siendo cuestionado es la base de las conquistas sociales. ¿Quién controla, quién decide y quiénes son los interesados en esas decisiones descabelladas? Por eso hace falta que nos indignemos cuando percibimos que hay cosas intolerables.
* Y recuerda a Nelson Mandela y a Martin Luther King. Ellos nos indican el camino que debemos aprender a seguir. Porque, para avanzar, sólo existe una conducta: “apoyarnos en nuestros derechos, cuya violación -sea quien sea el autor de ésta-, debe provocar nuestra indignación. ¡No transijamos jamás con nuestros derechos!”.
Fuente: www.caum.es
14/04/2011
De aventuras y desventuras
Hace tiempo que no actualizo el blog. Hace tiempo que no comento en vuestros blogs aún cuando me pase por ellos. Hace tiempo que no visito tantos blogs como desearía. Hace tiempo que no leo. Tengo tres libros de tres compañeros y amigos bloggers que sólo he empezado pero no he podido seguir, sól tengo tiempo para lectura de materiales de estudio). Hace mucho tiempo, además, (unos 7 meses, -así, escrito parece aún más tiempo) que no escribo.
El trabajo y el estudio me imposibilitan para seguir con la escritura (sin alarmas: hasta finales del mes próximo) y aún cuando anoto ideas y tengo varias cosas comenzadas veo con ansia el día en que dedique dos horas seguidas a sumergirme en un escenario nuevo, en un personaje, en una situación que vea ese mundo que hay detrás de éste. El descanso en la escritura es necesario, pero el virus interior está ahí, y quiere salir, es inevitable; pero lo detengo, lo sujeto, le pido que espere un poco, que se conforme con ir anotando ideas en el subconsciente, que tome nota de los sueños, de las experiencias, de las imágenes del día a día. Luego, el batido se emulsionará y saldrá a borbotones...
En otros asuntos, de mi libro en catalán Jo, Arbert Bernat (ganador de un premio comarcal que al final no fue editado) a petición de mi ayuntamiento le proporcioné un ISBN y lo edité con Bubok para poder ser distribuido en mi localidad, ya que está basado en el antiguo señor feudal. Así que ya tengo vendidos casi 200 ejemplares que no está nada mal para los tiempos que corren, y los beneficios de la venta tampoco están nada mal, y me permitirán algún capricho que otro.
Después de meses con los intentos de enviar LHDE a editoriales, he vuelto a la carga (un día= 4 envíos; en total debo llevar 15 como mucho) a ver si suena la flauta, porque empeño tampoco le pongo mucho.
No envío relatos a concursos; entre otras cosas porque no he podido escribir ninguno nuevo. El último, El inframundo, salió publicado en una antología en enero, 31 motivos para no dormir, de la editorial Círculo Rojo, de la que por cierto puedo decir que hace una edición excelente, muy pero que muy cuidada, muy al contrario de otras editoriales que publican antologías. Antología de concurso, por cierto, publicada sin solicitar dinero por participar en ella, sin solicitar dinero para que compres 10 ejemplares, ni siquiera uno: Tu ejemplar, como finalista (en mi caso) del concurso, te lo envían ellos regalado, como se ha hecho siempre.
Comento esto por la proliferación en la red de pseudo-concursos en los que tienes que comprar o pagar...no señores, si participas en un concurso y quedas ganador o finalista, recibes el libro gratis. Si quieres más ya es otro tema, pero nada de pagar por ello.
Y de momento esto es todo, amigos. Queda menos para poder leer vuestros libros, para poder reseñarlos, para poder escribir más entradas, para poder escribir algún relato. El tiempo pasa tan deprisa, pero es tan extraño...
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