La última habitación, por Carlos Navas

La última habitación de Carlos Navas

Sinopsis:
Todo edificio guarda secretos. El célebre y enigmático edificio Secret Garden, situado a las afueras de Madrid, no es una excepción. Su fachada de piedra natural y color negro azabache, esconde, tras sus paredes, la versión más siniestra e inquietante de la naturaleza humana. Este libro recoge las llamadas telefónicas registradas en el interior del edificio "Secret Garden" y en zonas colindantes, durante la noche del viernes 27 de Noviembre de 2015.
Un edificio donde el mal se desata de la manera más atroz, depravada e imprevisible.
Secretos que convierten el día a día en una infame rutina.
Secretos sin escrúpulos que siembran de pánico tu existencia.
Secretos que esconden el verdadero infierno de la vida, y que perduran ocultos sin ningún tipo de castigo...
...hasta esta noche.
Esta noche, alguien va a descubrir esos secretos.
 
Un thriller de suspense y terror psicológico con un desenlace sobrecogedor e imprevisible.


La última habitación es una novela diferente. Para empezar, la trama inicia con estilo directo, ágil y rápido, dialogado, en forma de conversaciones telefónicas que van tejiendo una intrincada red de hechos, intrigas y pistas que se hilvanan en un in crescendo que lleva al lector a entrar en la historia preguntándose qué está pasando y porqué en el edificio Secret Garden, un edificio situado en Madrid cuyos habitantes están sufriendo una noche de pesadilla.

La historia es intrincada, de crímenes truculentos no aptos para mentes sensibles, pero que no hacen sino dar más realismo a un thriller con el cual, de hecho, desde la primera página me estuve preguntando si el edificio existía, si había sucedido algo así en la realidad... El autor me estaba transmitiendo tal sensación por el uso de determinados detalles intrigantes o perturbadores que el pacto de ficción se hacía presente por momentos. Ahí radica la magia de la escritura.
No revelaré aquí si los hechos sucedieron o no, ni tampoco más detalles de la historia, porque es de esos libros de los que es mejor no saber absolutamente nada de forma previa. Simplemente, sumérgete en sus páginas: Saldrás de ellas satisfecho.

Recomiendo su lectura encarecidamente porque fueron unas horas de lectura contínua que al final, en su conjunto, me recordaron al legendario juego Cluedo por la relación entre sus variados personajes, habitaciones misteriosas, crímenes y su resolución.
El mal, ese mal a veces incomprensible, a veces justificado, sobrevuela la trama y de pronto se convertirá en un tornado que te sorprenderá.

Pero has de saber que aquí no puedes desarrollar ninguna estrategia para descubrir al asesino. Sólo debes leer atentamente si quieres descubrir los secretos que hay en... la última habitación.

Booktrailer de La última habitación:
¿Inquietante, no?




Truman Capote, l'enfant terrible


Truman Capote, Truman l'Enfant Terrible. 


Se cumplen 50 años de la gran fiesta celebrada en el Hotel Plaza denominada "Black and White Ball". El autor acababa de cobrar 2 millones de dólares por los derechos cinematográficos de su obra A sangre fría, por lo que ya era rico. Ahora quería ser famoso.
En sus palabras: "Soy mejor publicista que escritor. Para hacer un best seller, debes gastar mucho dinero, saturar a los medios."

Truman Capote saludando a sus invitados
Y en la cresta de ola decidió organizar la fiesta del siglo, una fiesta de máscaras que reunió a lo más granado de la sociedad desde diseñadores, escritores, miembros de la alta sociedad...  La ecléctica elección de invitar a 500 personas desde los Kennedy pasando por Greta Garbo, Lauren Bacall, Andy Warhol, Tennessee Williams, los duques de Windsor hasta llegar al Marajá de Jaipur, era una elección típica de Capote, que quiso (con la excusa de homenajear a Katherine Graham, editora del Washington Post, algo deprimida por aquella época) organizar la mayor fiesta habida y por haber no superada hasta ahora, donde si no eras invitado, no eras nadie. Los invitados debían acudir a la fiesta con máscaras, ataviados con vestidos de cóctel blanco o negro. A las 12 de la noche, tras el baile, se quitarían las máscaras y daría inicio la cena. Un menú digno del humor negro de Capote: salchichas, espaguetis, huevos, pollo....un menú de clase baja.

Gastó unos 16.000 dólares de la época aunque él fardaba de haber gastado más: 150.000.
Pero después de aquella espectacular noche, escribió sin terminar ningún argumento. ¿Perdió la inspiración, esa chispa divina, en manos del glamour y la alta sociedad? Quién sabe... Quizás le perdió el látigo que nos entrega Dios. En sus palabras: Cuando dios le entrega a uno un don, también le da un látigo. Ese látigo le llevó por el camino de la cocaína y la desesperación, cayendo a los infiernos.

"Empecé a escribir cuando tenía ocho años, de improviso, sin inspirarme en ejemplo alguno. No conocía a nadie que escribiera y a poca gente que leyera. Pero solamente me interesaban cuatro cosas: leer libros, ir a cine, bailar claqué y dibujar. Entonces, un día, comencé a escribir, sin saber que me había amarrado de por vida a un noble pero implacable amo. Cuando dios le entrega a uno un don, también le da un látigo. El látigo es únicamente para auto flagelarse. Pero por supuesto yo no lo sabía. Escribí cuentos de aventuras, novelas de crímenes, comedias satíricas, historias que me habían referido antiguos esclavos y veteranos de la guerra civil. Al principio fue muy divertido. Dejó de serlo cuando supe cuál era la diferencia entre escribir bien y mal. Y luego hice otro descubrimiento más alarmante todavía: la diferencia entre escribir bien y el arte verdadero, que es sutil pero brutal. Entonces cayó el látigo."

 “Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio”
Genio y figura.

Para saber más de Truman Capote, aquí su CLASE MAGISTRAL.












Habitaciones vacías, por Benjamín Ruíz



Habitaciones vacías de Benjamín Ruíz



Sinopsis: Un paciente de un hospital psiquiátrico, ingresado por un episodio de brote psicótico, decide escribir como parte de su terapia de recuperación, todo cuanto sale de su cabeza. Once relatos cargados de visiones de espectros, viajes al futuro y al pasado, extrañas percepciones, vampiras cazando a sus presas, universos paralelos, fantasmas que buscan amores perdidos, venganzas hacia maltratadores, asesinos que no han pagado por sus crímenes y muertos que no quieren morir. Cuentos que desarrollan los tres temas fundamentales del ser humano: ¿Qué es la muerte? ¿Qué es la locura? ¿Qué es el amor?

Habitaciones vacías son once relatos entre lo cotidiano y lo fantástico que se adentran en nuestro mundo conocido, en paisajes de España desde Cantabria a Granada, lugares y ciudades que reconocemos en su realidad y luego por su velo, ese que está oculto a los ojos normales. 

Allí donde se dan la mano la incredulidad y el misterio que nos rodea, estos relatos nos llevan a descubrir lo que hay más allá. Porque sí, hay más cosas detrás de aquello que ves diariamente... 

Los personajes de estos relatos lo saben porque algunos son trasladados a un pasado que cambiará su historia; otros quieren vivir en otra realidad que se les ha revelado, otros se encuentran ante lo que no saben explicar con racionalidad. Por eso encontrarás dolor, venganza, sorpresa, pesadillas que se vuelven realidad. En medio de todo ello, un inquietante hombre de gris que atenaza la vida de un hombre. Es ese mismo hombre de gris, sin sombra, que sobrevuela nuestras vidas, observándonos, esperándonos. ¿No habías visto nunca a ese hombre de gris? Está ahí, apoyado en ese edificio, esperando a que salgas.

Pero hemos de recordar que estos relatos han sido escrito por un paciente psiquiátrico, por lo que no sabemos si su mente está perturbada o nos habla de la verdad. ¿No lo sabemos, en serio? ¿Acaso los niños y los locos, no dicen siempre la verdad?

Entra sin miedo en estas habitaciones vacías. Encontraras aquello que no esperas...


Disponible en Amazon en tapa blanda y versión Kindle: 



La habitación del candado, por Juan de Haro


La habitación del candado, Juan de Haro

Sinopsis: La madre de Logan muere en un accidente de tráfico, y él, aunque sobrevive, queda postrado en una silla de ruedas. Y la noticia que recibe por parte de su padre de pasar el verano en casa de su abuela, a quien apenas conoce, no le gusta demasiado. Sobre todo cuando es testigo del lamentable aspecto de ella y de su inflexible carácter.
Todo empeora cuando Logan la ve entrar en una extraña habitación con un candado manchado de sangre. ¿Por qué oye gritar a su abuela siempre que entra en la habitación? Su desesperada obsesión por entrar en la habitación lo conduce a toparse con un pasado atestado de dolor, un caso policial olvidado por todos que desea volver. ¿Te atreves a abrir la puerta junto a Logan?


La habitación del candado es una novela de terror, de suspense desde la primera página (para ser más concreta, desde la portada, con ese candado ensangrentado que te sugiere un terrible secreto tras la puerta); pero también de drama, de angustia, de ese miedo a lo desconocido, a lo oculto.

A través de una trama absorbente, el autor nos guía al mundo aparte que es Past Grove, un pueblo rural a donde Logan, un niño postrado en silla de ruedas, llega de Los Ángeles para pasar el verano. Él nos llevará a conocer a su inquietante abuela Ingrid, una extraña anciana que habita una tétrica casa que casi es en sí mismo un personaje más: Una casa de aire enrarecido, llena de sombras, maloliente, desordenada como una mente enajenada.

Avanzando en la historia encontraremos a Alice, un personaje de compleja profundidad psicológica que aúna la candidez de la juventud con la maldad primigenia que no podemos comprender. Es esa maldad protagonista de uno de los capítulos más inquietantes y terroríficos que he leído en los últimos tiempos, por lo que felicito a su autor por la intensidad, la repulsión, el miedo y el horror mostrados, pues no es fácil incidir en los entresijos de nuestros más profundos temores y sostener la tensión párrafo a párrafo.

En La habitación del candado la maldad no siempre surge de una naturaleza desviada, sino que, como es habitual, estalla debido a los "pequeños" actos de maldad de la considerada gente buena que puebla Past Grove. Carol, Miss Past Grove en el pasado, sufrirá por ello y lo sufrirá con lo que más le duele. Porque Past Grove da y Past Grove quita, como diría el pastor McDougall.

El autor nos dice en su prólogo que "no aprueba el mal que colma la humanidad", pero reconoce que "se alimenta de él".  Un buen escritor hace eso, se nutre del velo escondido para luego mostrarnos los horrores que nos rodean. Porque sí, ésta es una obra fantástica, dirá el lector común, pero encierra un mundo oculto que hay que descubrir.

He encontrado algún aspecto formal y algunas expresiones sinctácticas a mejorar, pero en conjunto el autor me ha sorprendido por su capacidad de mantener la atención, el suspense y el uso de la retórica adecuada en el marco narrativo. El final está bien resuelto, de acuerdo a cómo sería un final en Past Grove, un lugar donde "has de ser fuerte para vivir en él".

Entra en Past Grove, si te atreves, claro. Entra donde el dolor redime. Pero has de saber que si entras, si abres el candado, si quieres saber de dónde vienen esos ruidos, quedarás atrapado en su universo, en una tela de araña que tendrás que atravesar si quieres descubrir los secretos. No siempre es agradable rasgar esa tela viscosa, ténebre, pero es el único modo. Si entras, has de saber que ha llegado la hora del miedo.




Puedes encontrar el libro en Amazon en versión Kindle y en tapa blanda.





Miguel Hernández, in memoriam

Fotogafía Miguel Hernández con frase del autor


Destruyeron los libros del llamado poeta rojo,
lo encarcelaron y le condenaron a muerte.
Conmutada la condena por la de 30 años, enfermó y murió a los 31 años.
Hoy, 106 años después de su nacimiento seguimos recordando
 su legado en forma de poemas.


Tened presente el hambre: recordad su pasado
turbio de capataces que pagaban en plomo.
Aquel jornal al precio de la sangre cobrado,
con yugos en el alma, con golpes en el lomo.

El hambre paseaba sus vacas exprimidas,
sus mujeres resecas, sus devoradas ubres,
sus ávidas quijadas, sus miserables vidas
frente a los comedores y los cuerpos salubres.

Los años de abundancia, la saciedad, la hartura
eran sólo de aquellos que se llamaban amos.
Para que venga el pan justo a la dentadura
del hambre de los pobres aquí estoy, aquí estamos.

Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,
los que entienden la vida por un botín sangriento:
como los tiburones, voracidad y diente,
panteras deseosas de un mundo siempre hambriento.

Años del hambre han sido para el pobre sus años.
Sumaban para el otro su cantidad los panes.
Y el hambre alobadaba sus rapaces rebaños
de cuervos, de tenazas, de lobos, de alacranes.

Hambrientamente lucho yo, con todas mis brechas,
cicatrices y heridas, señales y recuerdos
del hambre, contra tantas barrigas satisfechas:
cerdos con un origen peor que el de los cerdos.

Por haber engordado tan baja y brutalmente,
más abajo de donde los cerdos se solazan,
seréis atravesados por esta gran corriente
de espigas que llamean, de puños que amenazan.

No habéis querido oír con orejas abiertas
el llanto de millones de niños jornaleros.
Ladrábais cuando el hambre llegaba a vuestras puertas
a pedir con la boca de los mismos luceros.

En cada casa, un odio como una higuera fosca,
como un tremante toro con los cuernos tremantes,
rompe por los tejados, os cerca y os embosca,
y os destruye a cornadas, perros agonizantes.


Recomiendo el visionado de este vídeo con la canción de Joan Manuel Serrat
"Para la libertad" y a continuación podéis leer el poema completo:

Para la libertad... sangro, lucho y pervivo.


Para la libertad sangro, lucho, pervivo.


Para la libertad, mis ojos y mis manos,

como un árbol carnal, generoso y cautivo,

doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones


que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,

y entro en los hospitales, y entro en los algodones

como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos


de los que han revolcado su estatua por el lodo.

Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,

de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,


ella pondrá dos piedras de futura mirada

y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan

en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño


reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.

Porque soy como el árbol talado, que retoño:

porque aún tengo la vida.


MIGUEL HERNÁNDEZ, El hombre acecha, (1938-39)


Tras morir de tuberculosis, dicen que a Miguel no pudieron cerrarle los ojos cuando iban a amortajarlo. Que los tenía abiertos como dos piedras azules. Como dos faros de luz en la oscuridad.

Sus amigos ya habían puesto a salvo sus escritos y poemas. Hoy es de recibo leerlos de nuevo para honrar su memoria.

Sus últimos versos fueron:

Adiós, hermanos, camaradas, amigos:
despedidme del sol y de los trigos.

 Trigo y sol


Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!
Pablo Neruda