Leer poesía

Leyendo el libro “Cómo leer y por qué” del profesor de humanidades estadounidense Harold Bloom, se destacan algunas de sus opiniones sobre la lectura y sobre la poesía:


“Importa, para que los individuos tengan la capacidad de juzgar y opinar por sí mismos, que lean por su cuenta”.
“Sólo se puede leer para iluminarse a uno mismo: no es posible encender la vela que ilumine a nadie más”.


“Una de las mejores formas de leer poesía es hacerlo en voz alta. Es preciso leer toda gran poesía en voz alta, sea a solas o en compañía. Con frecuencia la poesía intenta domesticar al lector para llevarlo a un mundo donde todo lo que mira tiene un aura trascendental. Siempre que sea posible hay que aprenderse los poemas de memoria. Antaño recurso central de la buena enseñanza, con el tiempo la memorización degeneró en repetición de loro y por eso, erróneamente, fue abandonada. A sucesivas lecturas lo más atentas posible de un poema breve que realmente nos ha encontrado debería seguir el recitado en voz baja; entonces habremos hecho nuestro el poema. (Hace años, cuando era un profesor más joven y bastante más paciente que ahora, persuadí a mi clase de poesía victoriana de Yale para que memorizáramos juntos el soberbio monólogo dramático de Tennyson titulado “Ulises”, un poema que se brinda a ser memorizado y a las iluminaciones críticas que la posesión por la memoria puede suscitar).
Hago de nuevo hincapié en los goces de la memorización, inmensa ayuda para la lectura de la poesía. Confiado al recuerdo, el poema nos posee y así podemos leerlo con más atención, que es lo que exige la gran poesía para dar sus recompensas. Conozco a muchas personas que andan por la vida recitándose poemas con la convicción de que poseer un poema y ser poseías por él las ayuda a vivir.


Sólo en muy contadas ocasiones –momentos raros como el del enamoramiento- la poesía nos ayuda a alcanzar la comunión con los demás; pensar lo contrario es bello idealismo. La marca más frecuente de nuestra condición es la soledad. ¿Cómo poblaremos esa soledad, entonces? La poesía puede ayudarnos a hablar más plena y claramente con nosotros mismos y a oír, como de pasada, esa conversación. Leemos para encontrarnos, y en ese proceso a veces descubrimos que somos más profundos y más extraños de lo que creíamos.


La mejor poesía ejerce sobre nosotros una especie de violencia que la prosa de ficción rara vez intenta conseguir o consigue. Para los románticos, la tarea propia de la poesía estribaba en esto: despertarnos del sueño de muerte con un sobresalto para impulsarnos a un sentido más abundante de la vida. No hay motivo mejor para leer y releer los mejores poemas.



Los poetas preferidos de Bloom son: A.E. Housman, William Blake, Walter Savage Landor, Alfred Lord Tennyson, Robert Browning, Walt Whitman, Emily Dickinson, Emily Brontë, William Shakespeare, John Milton, William Wordsworth, Samuel Taylor Coleridge, John Yeats, Shelley… (“Cómo leer y por qué” – Harold Bloom. Barcelona: Anagrama, 2002).

Coincido con él con Whitman, Browning, Tennyson, y las dos Emilys, Brontë y Dickinson. Por el blog tengo esparcidas algunas de sus poesías...


Comentarios

  1. Para escribir narrativa es bueno leer poesía, pero a mi cuesta mas que leer novela. No les quito mérito, me parece muy difícil escribirla, pero entenderla para mi también lo es. Y tener una opinión mas allá de que me gusta o no, mas difícil todavía.

    Un beso!

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  2. ¡Hola Elena! La poesía es bastante difícil de interpretar, pues es muy subjetiva. Has de remontarte al período en que fue escrita, las características de su autor, las figuras literarias que ha usado y porqué...Muy complejo.
    Hace muchos años que no escribo poesía. En su momento me salieron pero ya no. Mi musa 'poética' se esfumó! Mientras siga la musa 'narrativa' estoy tranquila...je,je!

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  3. A veces, cuando estudiaba, analizábamos poesía tanto que me preguntaba si el poeta de verdad quería decir todo eso que los críticos encontraron practicamente en cada su palabra y cada signo de puntuación. Pero me gustaba. La última vez que lo hice era con poemas de Becquer para el nivel avanzado en español pero ya era tan cínica que necesitaba mucha paciencia para leer todo eso de mujeres efímeras y suspiros y ojas al viento. Vamos, entendía pero no compartía, y este sufrimiento un par de meses.

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  4. Estoy de acuerdo con los comentarios. Hace bastante tiempo que no leo poesía, aunque me gustaba. Igual tengo que retomarlo algún día.

    Y estoy de acuerdo en que escribir poesía es muy difícil. Yo perpetré unos horribles ripios en mi juventud y no lo he vuelto a intentar. Mejor me quedo con la novela, creo que tengo más posibilidades de que no me tiren piedras.

    De todos modos, interesantes reflexiones.

    Saludos

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  5. Costa, lo cierto es eso. ¿Por qué siempre hay que analizar la poesía? ¿De verdad algún día se llega a entender el porqué de verdad el autor dijo esto o aquello? Desde luego, seguro que muchas veces el sentido se busca después, no cuando se está escribiendo, pues el texto o los versos fluyen. ¿Acaso uno escribe pensando continuamente: ahora quiero decir esto, ahora utilizo este símbolo, ahora...? Si fuera así, todo saldría muy acartonado ¿no creéis?

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