Sobre los lectores de las editoriales (I)

Ésta es la primera parte de un artículo que interesa a todo aquel que esté pensando en enviar (o haya enviado) uno de sus manuscritos a una editorial. El lunes, la segunda parte.


Lectores de editoriales, los primeros críticos.
por Álvaro Colomer.

"Cobran poco, ganan enemigos diariamente, trabajan en el anonimato y, sin embargo, son los primeros responsables de cargar de buenos textos los anaqueles de las librerías. Los lectores de las editoriales son la cruz de la moneda, cuya cara son los críticos literarios."

R.R.O. es un chaval de 24 años que ha enviado el manuscrito de su novela a varias editoriales. Ha sido un año de trabajo duro y solitario en el que ha volcado su ilusión y su dinero en el proyecto. Se ha devanado los sesos para encontrar la palabra exacta, expresar las ideas correctamente... La semana pasada recibió respuesta de dos editoriales: no les interesa. "No hay derecho -dice-. Mi novela es mejor que muchas de las ya publicadas, pero como no soy nadie... Estoy seguro de que ni se la han leído". Aunque creerse un genio maltratado le consuele, se equivoca. Actualmente, se puede afirmar que todos los manuscritos enviados a editoriales medianamente serias son leídos. Otro asunto es saber por quién.

Cada editorial cuenta con un comité de lectura encargado de hacer una primera criba del material recibido. Por unas siete mil pesetas el libro, los lectores deben valorar la calidad literaria y comercial del producto que tienen delante. Son profesores, críticos, filólogos o profesionales amantes de las letras. Necesitan ser intuitivos, objetivos, severos, confiar en su propio criterio y, como sentencia R.R., lector de la editorial Lengua de Trapo y de Plaza y Janés, "tener muchísima paciencia, sillones cómodos, poca vida social y unas necesidades económicas mínimas. Además, mucha modestia. Un lector no tiene que expresarse a sí mismo en un informe, sino que debe explicar un libro a alguien que no lo ha leído". R.H., lectora de Debate, añade: "Y saber leer, que no es tan fácil".

Tras analizar un manuscrito, el lector realiza un breve informe donde resume el argumento del libro, valora su calidad literaria, lo engloba en un género, puntúa su originalidad y lo sitia dentro de la línea editorial de la empresa. Este último punto es clave: antes de enviar un texto, el aspirante a escritor debe conocer las colecciones y el mercado al que se dirige la editorial. Si el informe es positivo, se entrará en un proceso de lecturas cruzadas para contrastar opiniones y, al final, el editor decidirá si lee él mismo el texto. "A mí me puede interesar un lector que lea mal porque me orienta", dice C.B. editor de Debate, para quien la sintonía editor-lector es la clave. Pese a todo, muchos manuscritos son desechados tras una lectura sesgada. Con veinte o treinta páginas se puede percibir perfectamente la calidad del texto que ha llegado a la editorial.
Pero R., nuestro escritor bisoño, desconfía de las editoriales. Muchas son las anécdotas capaces de desacreditar el ingrato trabajo de los lectores. Juegos de la edad tardía, de Luis Landero, fue rechazado varias veces antes de alcanzar su merecida fama. Y ni que hablar del camino recorrido por Cien años de soledad.

Porque, aparte de lectores, estos profesionales son humanos y, como tales, pueden cometer errores. Es más morboso, y más fácil, contar los fallos que los aciertos. "Cuando era más ingenuo, entregaba una copia de los informes a los escritores -afirma J.H., editor de Lengua de Trapo-, pero los lectores lo sabían y los escribían con menos frescura".


Maneras de decir "no"

Hacia los años setenta, la escritora Marguerite Durás mandó a su editor francés una novela que él mismo había publicado años atrás. Durás había cambiado el título y firmaba con seudónimo. La novela fue rechazada. También a Doris Lessing le fue devuelta una novela con seudónimo. Inmediatamente después de reconocer su autoría, el libro salió a la venta. Aunque la mayoría de editores reconocen mirar los datos del escritor, tanto por cazar talentos como por asegurar ventas, los lectores evitan hacerlo.

Los manuscritos enviados siempre van acompañados de una carta donde el escritor, en cuatro líneas, debe presentarse. Ahora está de moda enviar una foto junto al manuscrito y también firmar con seudónimo. "Hay escritores que presentan manuscritos con las portadas llenas de dibujitos y esas cosas. Sólo con la presentación ya sabes si contiene tonterías o literatura", afirma C.B. E.Q., lectora de cinco editoriales, recuerda una carta en la que la madre del aspirante detallaba la depresión en la que estaba sumido su hijo por culpa de la novela. Para evitar este tipo de presiones, así como amiguismos o represalias -que las ha habido-, los cribadores editoriales suelen trabajar desde el anonimato.

Comentarios

  1. muy bueno, la verdad es que esto me interesaba mucho, ya que me gustaria poder llevar mi historia cuando la termine a que me la publiquen; ahora ya mas o menos con lo que has puesto aqui, se que no debo ir a cualquier editorial, sino a una que publique libros de un estilo concreto parecido al de mi historia.
    Gracias y espero la segunda parte!

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  2. Muy interesante... La verdad es qeu es inevitable que circulen anécdotas de originales rechazos y, por otro lado, hay montones de libros que nunca deberían ser editados. Pero el caso es que también se podrían contar innumerables de gente que se cree poco menos que Cervantes por saber juntar cuatro palabras. Todos nos creemos un genio, el mejor, el que va a revolucionar la literatura universal. Por ello pasar la criba de las editoriales es una buena cura de humildad....

    Bezos.

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  3. Muy interesante, gracias por tan buena entrada y compartirla.
    Besos

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  4. Está muy bien este artículo, porque nos muestra la realidad a la hora de elegir o no un manuscrito en una editorial. Por lo que me han contado a mi también los editores que he conocido, es lo que se estila normalmente, con lo que no hay mas misterios que escribir bien y que el escrito en cuestión caiga en las manos adecuadas.

    Gracias por dejarlo en el blog!
    Besos!

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  5. Está claro que se depende mucho de la suerte de quien "te toque" como lector/a.
    Por eso no hay que rendirse nunca; puede que la próxima vez caiga en las manos adecuadas. Dan ganas de probar hasta en la misma editorial, a ver que pasa.

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  6. Muy interesante, ayer por la noche le comentaba a quien tiene un blog maravilloso que las editoriales deberían posar los ojos en su sitio.
    Pero ahora el negocio, al menos en Argentina, es publicarle a autores que clasifican gente, situaciones, vivencias cotidianas y demás..
    No digo que sea malo, pero la poesía y la narrativa va quedando relegada...

    Beso grande, aguardo parte dos.:-)

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  7. ayer le di un repaso a tu blog pero no te comenté, así que lo hago hoy.

    Este tema yo ya lo conocía, para mí no es nuevo porque en el curso de literatura se habló de ello, pero si te digo que es un tema a tener muy en cuenta a la hora de enviar los originales

    besos

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  8. Hoa Martikka y a todos. Muy interesante me pregunto si puede vivirse de ser lector. No creo, ¡pero se deben echar horas y horas, más que un peón de topografía!

    Martikka, mep aso un momentito por aquí, para decirte que la camiseta me está perfecta, ya la he recogido. Me viene fenómeno para este finde, de casa rural y relax. Gracias!

    Saludos a todos

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  9. Como siempre, nos traes un texto interesante. Yo estoy con varias editoriales en esa vía de "lectura" y a la espera de recibir alguna contestación (espero que buena) de, al menos, alguna de las dos novelas enviadas. De ser negativa, espero que tengan el detalle de darme algún consejo. En cualquier caso, este artículo deja entrever que la admisión de una obra ha de pasar unas cuantas cribas antes de llegar a donde debe y, para eso, pasa por muchas manos y subjetiviza bastante el criterio final de la obra. Bueno... seguiremos intentándolo a ver si suenan campanas... Un placer pasearme por aquí de nuevo. Besos.

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  10. Si los lectores de manuscritos están mal pagados, casi no tienen vida propia y todo eso, pues no me extraña que rechacen a tantos escritores.

    Aunque también es nuestra responsabilidad enviar textos bien escritos; con calidad. Y hay que temer en cuenta que todo esto es un negocio para las editoriales, no apostarán por un producto a la primera.

    Chao.

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  11. Interesantísima entrada, Martikka. No conocía algunos de los datos, aunque sobre otros sí me habían hablado.

    Desde luego que hay que enfocar bien la editorial, enviar un manuscrito casi perfecto y esperar... No diría yo casi rezar, pero si hace falta un poco de suerte, nunca se sabe quien va a leer tu obra. Y por supuesto que aunque te hayan rechazado una vez, no ocurre nada por enviar la misma obra revisada tiempo después: puede tocarte otra persona.

    Así que seguiremos insitiendo, que algún día nos tocará a nosotros.

    Saludos.

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