Sobre los lectores de las editoriales (II)

Sobre los lectores de las editoriales. Continuación:


Aproximadamente un mes después de recibir la obra, el editor responderá al impaciente escritor. Pueden ocurrir tres cosas: la primera es que la novela sea cortésmente rechazada.
R.R., que aparte de ser lector acaba de publicar su tercera novela, La fórmula Omega, dice: "Odio las cartas de rechazo que comienzan: «Independientemente de la calidad de la obra...» He recibido muchas y siempre he pensado: ¡Coño!, entonces, ¿de qué se trata, si no es precisamente de la calidad de la obra?". Los editores saben que están rechazando proyectos cargados de ilusión, por lo que tratan de ser sutiles. La segunda posibilidad, algo más complicada, es que se decida no publicar esa novela, pero se muestre un sincero interés por un autor aún verde que promete madurar. La tercera, lejana y casi onírica, es que un montón de meses después se publique la obra. Es posible, además, que el editor recomiende hacer algunos cambios en la novela, aunque la última palabra siempre la tiene el escritor. Por otro lado, existen editoriales que promueven la autoedición y afirman que también poseen un comité de lectores. Por lo general es falso, pero el escritor que paga prefiere creérselo.

España está a la cabeza mundial en cuanto a la producción de libros. Unos cincuenta mil nuevos títulos aparecen en nuestras librerías anualmente. De esa cantidad, diez mil son literarias. No es que cada editorial publique muchos libros, sino que en España hay muchas editoriales y es difícil que una buena obra pase desapercibida. Quién crea que los cuatro grandes nombres del sector acaparan el grueso de la publicación peninsular es un error. Ciertamente, todo proyecto de escritor debe apuntar a las editoriales más importantes, pero, descartadas éstas, hay que bajar el listón. Muchos de los llamados autores revelación fueron primero rechazados por los popes de la edición, pero respaldados por pequeños empresarios del mundillo. Valgan como ejemplo Juan Manuel de Prada, Antonio Álamo o Juan Bonilla.

La cantidad de libros publicados nos da una idea de los libros rechazados. Por ejemplo, de unas cuatrocientas novelas recibidas anualmente por una editorial, se publican unas cincuenta. Para seleccionar las obras que han de ver la luz, las pestañas de los lectores están más que quemadas. En la actualidad, M. A. L., traductor, crítico y lector, ha abandonado los manuscritos porque "creo que hay que descansar para no perder los propios referentes". E.Q. se recicla de otra manera: "se lee mucha porquería. Para no perder el criterio, releo mis clásicos de vez en cuando".

Una anécdota escalofriante para los nóveles es el rumor que afirma que Patrick Süskind escribió su propia novela basándose en la idea de un escritor rechazado: así nació El perfume. Desconfiar del resto de escritores y demás monstruos relacionados con la literatura es algo usual entre los aspirantes. Para evitarlo muchos envían su manuscrito con el copyright e, incluso, con el mismísimo contrato listo para ser firmado. Para la mayoría de lectores eso es una fantasía propia del escritor frustrado. Las palabras de R.R. son contundentes: "Odio la perversión del razonamiento que conduce a pensar: como no me hacen caso, señal inequívoca de que soy un genio". Nada más alejado de la realidad.


Algunos consejos a los escritores

1) Visitar una librería y hacer un cuadro que recoja la línea de cada editorial y de sus diferentes colecciones. Seleccionar cuidadosamente dónde podría encajar el libro. No perder tiempo, dinero y esperanzas con las otras.

2) Redactar una carta de presentación escueta: los datos personales y un breve currículum son suficiente. No explicar la vida y milagros ni defender o ensalzar la obra y, sobre todo, no hacer la pelota. La carta de presentación no es otra novela.

3) Cuidar la presentación del manuscrito, facilitar la lectura y tener en cuenta que se valora el contenido, no el continente.

4) Enviar el texto a las editoriales importantes y, si no hay suerte, ir bajando el listón. Contando las editoriales pequeñas, España ofrece muchísimas posibilidades.

5) Esperar. La respuesta suele tardar entre quince días y un mes. Si se retrasa, llamar.

6) Solicitar una copia del informe. Seguramente le será denegada, pero inténtelo.

7) Seguir enviando la novela. Algún editor recomienda cambiar el título y el nombre (un seudónimo sirve) y enviarla de nuevo a la editorial que la rechazó, porque el factor suerte juega un papel importante.

Sobre los lectores de editoriales I.

Comentarios

  1. Interesante artículo, Martikka. Nos da una idea desde la perspectiva de la editorial.

    Nunca me voy con las manos vacías cuando paso por aquí.

    Un abrazo,
    Blanca

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  2. Hola Martikka, ésta es otra entrada fabulosa. Muchos datos, como a mí me gusta. Me quedo con las recomendaciones 6 y 7

    Un saludo

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  3. Estoy muy de acuerdo con lo que dice todo el articulo.
    Muy buenos consejos los 7 puntos, es lo que yo pienso que se debe hacer. Con lo que veo que al menos la teoría la tengo clara, jeje.
    Gracias por ponernos este artículo del que se pueden sacr muchas cosas interesantes.
    Besos guapa!

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  4. Me alegro de que os haya sido útil. A mi el punto 7 me sorprende (¿cambiar el título?) A lo mejor funciona...

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  5. Me quedo con eso de que hay muchas editoriales en España; al menos hay más oportunidades para seguir intentándolo.
    Los consejos, muy interesantes.
    Besos, guapa.

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  6. Muy interesante. Desde el club de lectura hemos querido premiar tu blog. Pásate a recoger el premio cuando quieras http://clubdlectura.blogspot.com/

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  7. Muchísimas gracias por la información!!

    Un beso muy grande**

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  8. Desde mi propia experiencia, tan sólo he envíado una novela a una editorial, creo que sí que es posible publicar, claro que eso no significa ser famoso al día siguiente. Yo tuve la suerte de que aceptaran mi novela La asesina de ojos bondadosos en una editorial pequeña, pero me contestaron cuando ya había recibido el premio de Diputación de Jaén, y opté por quedarme con este último. A veces pienso que me equivoqué, pues se está alargando mucho la publicación, pero un premio es un premio, dificil de rechazar.
    Hay que ser constante y sobre todo, mirar con ojos críticos nuestra propia obra, aunque resulte dificil es la única forma de mejorar.
    Gracias Martikka por los artículos tan interesantes que nos traes.

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  9. Hola Martikka, ahora con mas tiempo vine por la parte II. Todos los puntos como la nota en sí es muy interesante. El punto siete trajo a mi mente García Márquez y su novela "La casa" sin que ningún editor reparara en ese título, hasta que tuvo la atinada idea de cambiarle el nombre, ahora es "Cien años de Soledad..."

    Sin desperdicios tu publicación, te felicito.
    Te dejo un beso grande y te sigo leyendo.

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