Deus ex machina



A raíz del final "apoteósico" (ver entrada anterior), he estado pensando en el "Deus ex machina".

Deus ex machina (lat. AFI: [ˈdeːus eks ˈmaːkʰina]) es una expresión latina que significa «dios surgido de la máquina», traducción de la expresión griega «απó μηχανῆς θεóς» (apó mekhanés theós). Se origina en el teatro griego y romano, cuando una grúa (machina) introduce una deidad (deus) proveniente de fuera del escenario para resolver una situación.

Según la wikipedia es una técnica utilizada para referirse a un elemento externo que resuelve una historia sin seguir su lógica interna.
Ejemplos: la llegada del héroe en el último momento, la inesperada carga de caballería o el oportuno eclipse.

Es un método fácil para obtener la trama deseada, pero también puede hacer que el conjunto no resulte creíble, haciendo que se note “forzado”, o que incluso roce en el surrealismo.

¿Habéis utilizado alguna vez este procedimiento? ¿Habéis tenido que recurrir al Deus ex machina para dar un final sorpresivo a alguno de vuestros textos?

Comentarios

  1. Suele ocurrir que se tiene una idea excelente y la desarrollas, pero después no sabes como terminar y acudes a cualquier cosa inesperada, como una catástrofe, terremoto, etc.
    Como por ejemplo, 'El Perfume', en el que el autor se recrea magistralmente con un personaje obsesionado por los olores, pero con un final desastroso, o 'El nombre de la rosa', donde Eco lo reconoce; solo quería matar un monje, y al final tuvo que recurrir a un incendio devastador.

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  2. Creo que es un recurso que se debe saber utilizar muy bien para que, como dices, resulte creible y no se cargue toda la historia.
    Normalmente cuando empiezo a escribir algo no sé como terminará, confío en que el final se producirá por si mismo de forma natural; si eso no ocurre, me quedaría atascada ahí hasta que apareciera.

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  3. En los guiones de series televisivas se utiliza con mucha frecuencia, y normalmente suele ser un gran pegote.

    Un abrazo.

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  4. A veces lo he utilizado, pero por lo general prefiero evitarlo. Como bien dices hay que hacerlo muy bien para que el lector no se sienta engañado.
    Lo que si he hecho es una vez que se me ha ocurrido un final sorprendente, revisar el relato e ir introduciendo pistas, para que al lector no lo coja por sorpresa y acepte ese final como apropiado.

    Besos

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  5. No me gusta el artificio. Es burlarse de los protagonistas de la historia. Siempre hay un por qué y nos gusta leer historias donde el escritor no acabe como un prestidigitador. Haciendo trampa.

    Un saludo

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  6. Blas, a mí tampoco me gusta ese artificio, es un recurso que hay que saber utilizar muy bien, y no todos lo consiguen.

    Felisa, tu técnica me parece más apropiada. Al menos, cuando llegas al final no dices: ¡¡Hala!!! ¿Y esto de dónde sale????

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  7. Parece que estamos todos de acuerdo en que es un recurso a utilizar de forma muy discreta, sin engaños evidentes. El lector ha de ir captando cosas y aún cuando el final sea una sorpresa ha de ser consecuente con la historia y los hechos.

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  8. Martikka, menudo copy/paste que te has sacado de wikipedia, eh?

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