El autor y sus límites

El autor y sus influencias

Tenemos al autor, tenemos el texto que crea y tenemos el lector.
Este autor tiene una intención consciente a la hora de crear un texto literario, pero ésta no se puede considerar la única fuente de autoridad a la hora de interpretarlo. Su inconsciente es una parte importante que usa para crear (sublimando el impulso sexual, según Freud) y como que no es fácil conocer los impulsos del inconsciente, ni qué lo lleva a crear lo que ha creado, el autor no es el más adecuado para interpretar su obra.

Según los "new critics", la obra ya se explica por sí misma, y según Barthes, ha de considerarse "la muerte del autor", ya que éste impide disfrutar de la obra y limita su interpretación.
Así pues, el autor, todo y que el vocablo significa "autoridad", no la representa, sino que en realidad es un lector más.
Pero según Hirsch, si se ha de respetar el concepto de autoría y la intención inicial que éste tenía.

Aún así, si le preguntaramos a un autor cuál ha sido su intención a la hora de escribir un texto, sus influencias (sublimaciones, neurosis, complejos, ideologias...) no nos dejarían disfrutar (como dice Barthes) de su obra. Tendriamos que ceñirnos, pues, a interpretar la obra como "un artefacto autónomo", tal y como dice la corriente de la nueva crítica.

Como autora, estoy de acuerdo con Barthes y los "new critics". No estoy muerta, pero prefiero que la obra hable por sí sola. Ni yo misma sé muchas veces porqué escribo lo que escribo, ni porqué teniendo una intención después sale otra. Tal vez debería tener una conversación con Freud o Lacan.

Comentarios

  1. Jejeje, más de uno deberíamos tener esa conversación. Interesante texto. Como siempre me voy satisfecho y con un buen sabor de boca. Besos.

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  2. Siempre he dicho que el autor no es quien para criticar su propia obra. Fundamentalmente escribimos por satisfacción personal y para los demás, los lectores.
    Otra cosa es cuando profesionalizamos esta actividad; supongo que necesitaríamos hacernos publicidad. Como lector, prefiero no saber nada del autor hasta que haya consumido su obra.

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  3. hola!!!
    Pasate por la reina de la noche... tienes un regalooo!!!!
    un beso
    Angi

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  4. Por un lado, me gusta saber lo que influye al autor c uando leo su obra. De hecho, cuando estaba en colegio, recordé más de los autores de los cuales la profesora nos contó hechos de sus vidas reales, sus enfermedades, condiciones de vida y de la sociedad. Así me pude relacionar más con el autor. No creo que estos conocimientos nos impidan en crear nuestra propia visión.

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  5. Pero cari, como va a tener razón Barthes, ese tuberculoso, en que ha de considerarse la "muerte del autor"? jajaja Pues cuando hay que empezar a ir matando autores? Eso suena a novela negra, pero incluso metafóricamente, jajaa

    Aunque bien pensado esa es mi tesis del otro dia sobre Javier Marías. Un escritor que escriba pero que no hable ni de entrevistas ni nada que a mi sus opiniones no me importan un pijo, ajajaj

    Bezos

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  6. Eso si, como autor (aunque en pequeñito), la verdad es que no me da la gana de morirme, lo siento,jaja

    Bezos

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  7. esto tiene el problema de cuando a la obra se la hace hablar a la fuerza que es lo que, demasiadas veces, tiende la crítica!...

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  8. ¡Hombre! Lo de la muerte del autor me parece un poco melodramático.Al contrario, yo creo que el autor lo que pretende es ser inmortal a través de su obra.
    Como lectora, si conozco al autor me divierte adivinar lo que se esconde "entre lineas", y si no le conozco, simplemente disfruto del libro.

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  9. A mi si unlibro me gusta, tambiéwn me gusta indagar de donde salió, es como cuando te explican un cuadro, siempre me gusta mas porque hay aspectos en los que no caes hasta que te los explican.
    Con tu blog se aprende mucho, gracias!
    Besos!

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  10. Creo que todos los que estamos recorriendo este camino de aprendizaje que es escribir, desde el momento que lo publicamos en un blog es poruqe nos interesa que nos lean, para criticarnos, admirarnos, etc.
    Agrego, una vez expuesta la obra, ya no nos pertenece...
    Por otro lado adoro Barthes, en especial sus Fragmentos de un discurso amoroso.

    Te dejo un beso, excelente publicación.

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