Arthur Rimbaud, la eternidad

Arthur Rimbaud


Arthur Rimbaud (1854-1891), un joven poeta maldito, l'enfant terrible que fundó la literatura moderna. Amó con locura a Paul Verlaine, dejó de amar la escritura a los 19 años y abandona todo para huir a Africa y hundirse en el mundo de los traficantes, el dinero de los esclavos, el hachís y la locura. Regresa a Marsella rico pero enfermo de sífilis y de cáncer para después morir un 10 de noviembre a los 36 años amputado, loco, perdido entre dolores y oscuridad.

Escribe Rimbaud:
 "¿No tuve una vez una juventud amable, heroica, fabulosa, digna de ser escrita sobre tablas de oro? -¡demasiada suerte!- ¿Qué crimen, qué error he cometido para merecer mi debilidad actual? Vosotros que afirmáis que las bestias sollozan de pena, que los enfermos desesperan, que los muertos tienen pesadillas, vosotros... tratad de narrar mi pesadilla y mi sueño. Yo no puedo expresarme sino como el mendigo, con sus continuos Padrenuestro y Avemaría. ¡Ya no sé hablar!".
No obstante, hoy, creo haber terminado la narración de mi infierno. Era de veras el infierno; el antiguo, aquel cuyas puertas abrió el Hijo del Hombre. Desde el mismo desierto, en la misma noche, mis ojos cansados se abren siempre a la estrella de plata, siempre, sin que se conmuevan los Reyes de la vida, los tres magos, el corazón, el alma, el espíritu. ¿ Cuándo iremos, más allá de las playas y de los montes, a saludar el nacimiento del nuevo trabajo, de la nueva sabiduría, la huída de los tiranos y de los demonios, el fin de la superstición; a adorar -¡los primeros!- la Navidad sobre la tierra?¡El canto de los cielos, la marcha de los pueblos! Esclavos, no maldigamos la vida."

Aún atormentado, halló la eternidad. Aquí estamos nosotros para recordar su figura más de 100 años después.



La eternidad,
Arthur Rimbaud

¡La hemos vuelto a hallar!
¿Qué?, la Eternidad.
Es la mar mezclada
con el sol.

Alma mía eterna,
cumple tu promesa
pese a la noche solitaria
y al día en fuego.

Pues tú te desprendes
de los asuntos humanos,
¡De los simples impulsos!
Vuelas según...

Nunca la esperanza,
no hay oriente.
Ciencia y paciencia.
El suplicio es seguro.

Ya no hay mañana,
brasas de satén,
vuestro ardor
es el deber.

¡La hemos vuelto a hallar!
-¿Qué?- -La Eternidad.
Es la mar mezclada
con el sol.

Versión de Umberto Toso




Arthur Rimbaud vs Paul Verlaine, ver entrada

Comentarios

  1. Uno de los mal llamados poetas malditos, confieso que prefiero Baudelaire en todo caso.
    Un abrazo,

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  2. Gracias por el regalo para el fin de semana,

    Besos!
    Blanca

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  3. ¡Qué hermoso poema Martikka!
    Gracias por el regalito para el fin de semana.

    Un beso enorme!
    :)

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