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Mostrando entradas de julio, 2009

Vacaciones (I)

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Nos vamos ocho días a Menorca, así que hasta mi regreso, os dejo el blog con la persiana medio abierta. Podéis pasar a cualquier hora y navegar por los posts antes de la llegada de nuevos. Os dejó unas bebidas fresquitas y unos canapés por si os entra algo de hambre mientras leéis. ¡Hasta la vista!

El desafío de la creación (III)

Continúa de El desafío de la creación, por Juan Rulfo.


En mi caso personal, tengo la característica de eliminarme de la historia, nunca cuento un cuento en que haya experiencias personales o que haya algo autobiográfico o que yo haya visto u oído, siempre tengo que imaginarlo o recrearlo, si acaso hay un punto de apoyo. Ése es el misterio, la creación literaria es misteriosa, y uno llega a la conclusión de que si el personaje no funciona, y el autor tiene que ayudarle a sobrevivir; entonces falla inmediatamente. Estoy hablando de cosas elementales, ustedes deben perdonarme, pero mis experiencias han sido éstas, nunca he relatado nada que haya sucedido; mis bases son la intuición y, dentro de eso, ha surgido lo que es ajeno al autor. El problema, como les decía antes, es encontrar el tema, el personaje y qué va a decir y qué va a hacer ese personaje, cómo va a adquirir vida. En cuanto el personaje es forzado por el autor, inmediatamente se mete en un callejón sin salida.

Una de las cosa…

El desafío de la creación (II)

Continúa de El desafío de la creación, por Juan Rulfo.


A mí me han criticado mucho mis paisanos que cuento mentiras, que no hago historia, o que todo lo que platico o escribo, dicen, nunca ha sucedido y es así. Para mí lo primero es la imaginación; dentro de esos tres puntos de apoyo de que hablábamos antes está la imaginación circulando; la imaginación es infinita, no tiene límites, y hay que romper donde cierra el círculo; hay una puerta, puede haber una puerta de escape y por esa puerta hay que desembocar, hay que irse. Así aparece otra cosa que se llama intuición: la intuición lo lleva a uno a pensar algo que no ha sucedido, pero que está sucediendo en la escritura.

Concretando, se trabaja con: imaginación, intuición y una aparente verdad. Cuando esto se consigue, entonces se logra la historia que uno quiere dar a conocer: el trabajo es solitario, no se puede concebir el trabajo colectivo en la literatura, y esa soledad lo lleva a uno a convertirse en una especie de medium de cosas…

El desafío de la creación (I) por Juan Rulfo

El desafío de la creación, por Juan Rulfo



Desgraciadamente yo no tuve quien me contara cuentos; en nuestro pueblo la gente es cerrada, sí, completamente, uno es un extranjero ahí.

Están ellos platicando; se sientan en sus equipajes en las tardes a contarse historias y esas cosas; pero en cuanto uno llega, se quedan callados o empiezan a hablar del tiempo: "hoy parece que por ahí vienen las nubes..." En fin, yo no tuve esa fortuna de oír a los mayores contar historias: por ello me vi obligado a inventarlas y creo yo que, precisamente, uno de los principios de la creación literaria es la invención, la imaginación. Somos mentirosos; todo escritor que crea es un mentiroso, la literatura es mentira; pero de esa mentira sale una recreación de la realidad; recrear la realidad es, pues, uno de los principios fundamentales de la creación.

Considero que hay tres pasos: el primero de ellos es crear el personaje, el segundo crear el ambiente donde ese personaje se va a mover y el tercero e…

Concurso microrrelatos "Que libro leo"

En la página web quelibroleo celebran cada mes un pequeño concurso de microrrelatos.
Os dejo el enlace por si queréis participar:
Sólo hay que registrarse y votar por el favorito del 15 al 30 de este mes.
¿Os animáis?

Hasta la vista, Frank Mc Court

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Ha muerto Frank McCourt, escritor irlandés-estadounidense autor de la famosa novela autobiográfica "Las cenizas de Ángela", premio Pulitzer (además de otros) por el certero retrato de su miserable infancia en Limerick, Irlanda. La obra fue llevada al cine interpretada por Emily Watson y Robert Carlyle, y aunque está bastante bien ambientada, no refleja la profundidad de la obra, que recomiendo encarecidamente leer a quien todavía no lo haya hecho.
A pesar de su infancia desgraciada, de dejar la escuela a los 13 años y cometer robos menores; a su regreso a EEUU, Mc Court se formó como profesor y posteriormente, llegada ya su edad de jubilación, debutaría como escritor.
La continuación de "Las cenizas de Ángela" se narran en la novela "Lo es" y centra sus experiencias como inmigrante. Y aún continúa con "El profesor" y "Ángela y el niño Jesús", todas autobiográficas.
Ha perdido la batalla contra la meningitis y un cáncer de piel, pero sus …

Historias: haberlas, haylas

Lo cierto es que en ocasiones podemos perder la inspiración, pero las historias están ahí y esperan por nosotros.

Con sólo echar un vistazo al spam de mi correo tengo varias:

-La señorita Mrs White me escribe desde un hospital y me pide que yo contacte con su abogado. ¿Qué le pasará? ¿Estará secuestrada en un siniestro hospital? ¿Estará en realidad en un manicomio? ¿Su familia la habrá internado en contra de su voluntad?

-El señor Mr Woondong, de Nigeria, me explica sus problemas para sacar su ingente fortuna del país. Necesita mi ayuda urgente. ¡Urgente! Quizás los guerrilleros ya estén llamando a su puerta, quizás ya hayan echado la puerta abajo. Quizás ya lleguen allí donde Woondong está escribiendo este mail desesperado.

-La señora Nolyne me dice que para tener éxito en esta vida a veces hay que arriesgar. (Eso es cierto). Me cuenta que tiene ocho millones quinientos mil dólares heredados de su último padre (último!!¿quien será el primero?). Al parecer alguien asesinó a su padre, per…

Corregir

Dice Oscar Wilde:
"Me pasé toda la mañana corrigiendo las pruebas de uno de mis poemas, y quité una coma. Por la tarde, volví a ponerla."

Desde luego, Wilde iba lento...pero seguro. Es un buen ejemplo de la tarea de la corrección, inevitable si se quiere hacer un buen trabajo. Comas, puntos, adverbios de más, un adjetivo nuevo para mejorar la frase, un sinónimo para esa palabra que no nos acaba de gustar. Vuelta una y otra vez sobre el texto para pulirlo como se hace con un diamante en bruto.
Escribir es una tarea que tiene un componente mágico, la Revelación, a la que se suma la Inspiración; pero no hemos de olvidarnos nunca de la Corrección, que es quien pone el punto y final. Y no siempre.

Sobre el cuento

Unas palabras sobre el cuento
por Augusto Monterroso


Si a uno le gustan las novelas, escribe novelas; si le gustan los cuentos, uno escribe cuentos. Como a mí me ocurre lo último, escribo cuentos. Pero no tantos: seis en nueve años, ocho en doce. Y así.
Los cuentos que uno escribe no pueden ser muchos. Existen tres, cuatro o cinco temas; algunos dicen que siete. Con ésos debe trabajarse.

Las páginas también tienen que ser sólo unas cuantas, porque pocas cosas hay tan fáciles de echar a perder como un cuento. Diez líneas de exceso y el cuento se empobrece; tantas de menos y el cuento se vuelve una anécdota y nada más odioso que las anécdotas demasiado visibles, escritas o conversadas.

La verdad es que nadie sabe cómo debe ser un cuento. El escritor que lo sabe es un mal cuentista, y al segundo cuento se le nota que sabe, y entonces todo suena falso y aburrido y fullero. Hay que ser muy sabio para no dejarse tentar por el saber y la seguridad.

Escritor del mes: Ambrose Bierce

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Ambrose Gwinett Bierce (Ohio, Estados Unidos, 24 de junio de 1842 – ¿1914?) fue un escritor, periodista y editorialista estadounidense. Su estilo lúcido y vehemente le ha permitido conservar la popularidad un siglo después de su muerte, mientras que muchos de sus contemporáneos han pasado al olvido. Ese mismo estilo cáustico hizo que un crítico le apodara El amargo Bierce (Bitter Bierce).

Se le considera heredero literario directo de sus compatriotas Edgar Allan Poe, Nathaniel Hawthorne y Herman Melville. Cuentista de primer orden, le debemos algunos de los mejores relatos macabros de la historia de la literatura: La muerte de Halpin Frayser, La cosa maldita, Un suceso en el puente sobre el río Owl, Un habitante de Carcosa, Un terror sagrado, La ventana tapiada, etc. Bierce es el escritor que gran parte de la crítica sitúa al lado de Poe, Lovecraft y Maupassant en el panteón de ilustres cultivadores del género terrorífico. A través de sus contundentes filigranas se evidenció como maest…

La canción de la tierra

Os dejo una canción de Michael Jackson para el fin de semana, Earth Song. Que levante el dedo al que no se le erize la piel.





La Canción de la Tierra

¿Qué hay del amanecer?
¿Qué hay de la lluvia?
¿Qué hay de todas las cosas
que dijiste que tendríamos que ganar?
¿Qué hay de los campos de concentración?
¿Tienes un momento?
¿Qué hay de todas las cosas
que dijiste que eran tuyas y mías?
¿Alguna vez te has parado a observar
toda la sangre que hemos derramado anteriormente?
¿Alguna vez te has parado a observar
la Tierra y las costas que llora?

¿Qué le hemos hecho al mundo?
Mira lo que hemos hecho.
¿Qué hay de toda la paz
que le prometiste a tu único hijo?
¿Qué hay de los campos florecientes?
¿Tienes un momento?
¿Qué hay de todos los sueños
que dijiste que serían tuyos y míos?
¿Alguna vez te has parado a observar
todos los niños que mueren por la guerra?
¿Alguna vez te has parado a observar
la Tierra y las costas llorosas?


Solía soñar
Solía mirar más allá de las estrellas.
Ahora no sé donde estamos
Aunque sé que hemos id…

Epitafio encontrado en el cementerio, de Augusto Monterroso

Epitafio encontrado en el cementerio Monte Parnaso de San Blas, S.B
Augusto Monterroso

Escribió un drama: dijeron que se creía Shakespeare;

Escribió una novela: dijeron que se creía Proust;

Escribió un cuento: dijeron que se creía Chejov;

Escribió una carta: dijeron que se creía Lord Chesterfield;

Escribió un diario: dijeron que se creía Pavese;

Escribió una despedida: dijeron que se creía Cervantes;

Dejo de escribir: dijeron que se creía Rimbaud;

Escribió un epitafio: dijeron que se creía difunto.

Monterroso ahonda en las críticas a los escritores, en esa manía de algunos de criticar a quien se dedica a jugar y a vivir con las palabras. Critica a aquellos que sólo saben criticar, que nunca sabrían crear nada nuevo con su pluma.

Hay que perseverar. Más allá de lo que algunos digan; más allá del desánimo. Si eres escritor: ESCRIBE. Digan lo que digan y caiga quien caiga.

(Post dedicado especialmente a Arwen Anne).

44 consejos para jóvenes escritores (II)

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Ver los primeros 22 consejos: Aqui.



23. Dividir un objeto en el mayor número posible de piezas que lo componen para jugar con ellas en un texto, llamando al objeto por el nombre de algunas de esas piezas o partes.
24. Inventar situaciones, personajes, conceptos que nos permitan transgredir las funciones del lenguaje.
25. Reunir todo tipo de géneros y discursos y a partir del contraste entre dos de ellos, para constituir una narración: noticias periodísticas, telegramas, poemas, diálogos escuchados al pasar, etcétera.
26. Analizar todo tipo de palabras buscando la mayor cantidad de explicaciones posibles que en torno a ellas nos aporta material para un texto o nos permite, directamente, constituir el texto.
27. Inventar imágenes inexistentes, con mecanismos similares a los productores de frases hechas, y desplegarlas literalmente en un texto.
28. Tomar una idea conocida y asombrarse frente a ella como si nos resultara desconocida como método para conseguir material literario.
29…

44 consejos para jóvenes escritores (I)

1. Copiar en fichas todos los finales que se nos ocurran para un relato así como sus inicios, probar todas las combinaciones posibles y elegir la más eficaz.
2. Contemplar la vida, los hechos, los sentimientos, las cosas, las palabras... con actitud de asombro, de extrañeza, y escribir a partir de las nuevas percepciones que así tengamos de todo ello.
3. Inventar nuevas formas de enfocar nuestros actos cotidianos y escribir sobre ellos.
4. Mirar los objetos de nuestra casa como si pertenecieran a otro mundo y escribir sobre la nueva forma de percibirlos.
5. Inventar un mundo en el que las personas hablen con las cosas y las cosas hablen entre sí.
6. De entre todas las ideas que se agolpan en nuestra mente, apuntar una; la más simple, la más atractiva o la primera que podamos atrapar, sin preocuparnos por perder las restantes en el camino.
7. Es bueno relajarse unos minutos antes de comenzar a escribir, concentrarse en la respiración, para dejar fluir los pensamientos; coger al v…

La fantasía, por George R.R.Martin

Leemos fantasía
para volver a encontrar los colores,
creo.
Para saborear especias fuertes
y escuchar los cánticos
que cantaron las sirenas.
Hay algo antiguo y verdadero
en la fantasía
que habla a algo profundo
en nuestro interior,
al niño que soñaba con cazar algún día
en los bosques de la noche,
y atiborrarse bajo la colina hueca,
y encontrar un amor
que durara para siempre
al sur de Oz y al norte de Shangri-La.
Pueden quedarse con su Cielo.
Cuando muera,
me iría antes a la Tierra Media.
George R.R.Martin


No os perdáis la saga de este autor: "Canción de hiego y fuego", una buena lectura para este verano.




Entrevista a George R.R.Martin

Juego de Tronos

Relato "Caronte" seleccionado

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Mi relato "Caronte" (de terror mitológico, escrito en 1994 y ya publicado en esa época en una revista), ha sido seleccionado para formar parte del fanzine H-Horror junto con otros 6 relatos (tres de ellos pertenecen a los compañeros bloggers Arwen Anne, Victor Morata y Javier Pellicer.) Caronte vive de nuevo....!:)

Lo podéis leer en mi otro blog. Aquí.

Las angustias de la escritura

Después de escribir sus novelas más famosas, Dashiell Hammett se sintió incapaz de volver a escribir algo bueno. Durante muchos años luchó entre sus ganas de escribir y la angustia que le provocaba ponerse frente al folio en blanco y sentir que había perdido su talento. La lucha solía terminar en borrachera. Este fragmento está sacado de una carta que dirigió a su hija, Jane Mary Hammett:

Tengo un montón de problemas con el libro, pero son del tipo de problemas que supongo que tengo que padecer -lo que quiero decir con esto es que me está costando un gran esfuerzo hacerlo todo lo bien que desearía y del modo que yo quiero-, así que pienso que no hay nada que hacer, salvo seguir poniendo mala cara, maldecir, escribir y suprimir, y volver a escribir, y no suprimir, y pensar que tengo que trabajar más duro, y buscar enfurruñadas razones para no trabajar, y pensar que va a resultar mejor de lo que va a ser, y pensar por un instante que mañana o cualquier otro día estaré mejor, y al instan…