Las angustias de la escritura

Después de escribir sus novelas más famosas, Dashiell Hammett se sintió incapaz de volver a escribir algo bueno. Durante muchos años luchó entre sus ganas de escribir y la angustia que le provocaba ponerse frente al folio en blanco y sentir que había perdido su talento. La lucha solía terminar en borrachera. Este fragmento está sacado de una carta que dirigió a su hija, Jane Mary Hammett:

Tengo un montón de problemas con el libro, pero son del tipo de problemas que supongo que tengo que padecer -lo que quiero decir con esto es que me está costando un gran esfuerzo hacerlo todo lo bien que desearía y del modo que yo quiero-, así que pienso que no hay nada que hacer, salvo seguir poniendo mala cara, maldecir, escribir y suprimir, y volver a escribir, y no suprimir, y pensar que tengo que trabajar más duro, y buscar enfurruñadas razones para no trabajar, y pensar que va a resultar mejor de lo que va a ser, y pensar por un instante que mañana o cualquier otro día estaré mejor, y al instante siguiente darse cuenta de que tenía que haberío escrito hace diez años, cuando tenía más material... estupendas, tontas y agudas tonterías mías, que me figuro ayudan a pasar el rato mientras la novela se va haciendo -un poco mejor o peor de lo que debería ser- en alguna medida, en algún momento.

Palabras de Dashiell Hammet que muchos de nosotros hemos pensado alguna vez, como yo ahora, que retomo por ¿cuarta, quinta vez? el final de mi novela después de haberla medio abandonado por escribir relatos y darle el comienzo a otra novela. ¿Causas de haberla pospuesto? No lo sé. Necesitaba pensar el final y en ese intermedio escribí otras cosas que me distrajeron. Ahora ha pasado demasiado tiempo y debo leerme completa la 3ª y última parte para ponerme en situación (son unas 200 páginas). Leo (llevo 40 páginas y voy corrigiendo pequeños fallos) y la veo lejana, pero a la vez, esta situación es buena puesto que con esta distancia y sin tanta pasión puedo detectar fácilmente algún probable fallo.
Bueno, ya basta de excusas para no escribir, ya basta de pensar en que mañana será un día mejor. Vuelvo a LDHE y sigo leyendo para que de una vez aparezca en mi mente ese final que tanto necesito después de tres años con mis personajes. Están ahí, detenidos en un desierto, otros de viaje hacia ese lugar donde se espera el gran acontecimiento. ¿No puedo dejarlos morir de sed esperándome, verdad?

Comentarios

  1. Qué bueno. Fragmentos como éste te hacen sentir menos sólo; todos pasamos por momentos así, sin aparente salida, acorralados por el miedo.
    Paciencia con tu trabajo. Si algo he aprendido es que al que pide se le da, al que llama se le abren puertas. Suerte.
    Un saludo.

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  2. Muy sentido tu escrito.. los momento que nos acompañan..

    Saludos Fraternos
    un abrazo

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  3. Te entiendo, porque a todos los que nos gusta escribir yo creo que nos ha pasado. Se nos anteponen otros escritos, quizás mas cortos o que te llegan en ese momento y la otra novela se va quedando ahí...pero creo que hay que aprovechar las otras ideas también porque sino igual se pierden. Si la novela te gusta la acabarás sin problema, sea cuando sea, lo malo es eso, volver a leértela y ponerte en situación aunque como bien dices, eso te sirve para corregirla de nuevo.
    En el otro blog que tengo, estamos hablando en parte de esto, de cuando una novela se queda a medias y acabamos por abandonarla. Creo que eso suele pasar sobretodo al principio, pero no creo que sea malo. Sin embargo esta la acabarás seguro.
    Un beso y ya nos contarás!

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  4. La página en blanco es una pesadilla permanente de la que nos hacemos adictos incurables. Recaemos una y mil veces y en el fondo solo escribimos para enfrentarnos una vez más a ese espejo fatal. Saludos.

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  5. Ánimos con el nuevo renacimiento.
    Yo estoy en una situación similar. Hace más de dos años que publiqué mi novela y desde entonces creo que busco excusas para no afrontar un nuevo proyecto (tengo tres empezadas, un poco como tú, y curiosamente, le quería sacar el polvo a una de ellas).

    Veremos en que queda todo, pero ante todo debemos pensar que tenemos tiempo y que la pasión por escribir no se perderá así como así.

    Saludos

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  6. en tantas cosas de la vida pasamos por ese momento, en el cual no tenemos idea de como seguir, no se nos ocurre otra cosa, y volvemos a mirar, donde era que nos quedamos???, que habia pasado antes???, como quedo la historia???, y los personajes???... y tanto en el escrito como en otros aspectos no podemos dejar morir ni de sed, ni de tristeza, ni de hambre, ni por esperar a los personajes... solo usemos la imaginacion y dejemos que lo que sigue, fluya, todo con un solo empujon se va acomodando poco a poco...
    mucha suerte, que pronto puedas darle un poco de agua y un respiro a tus personajes, que la historia continue...
    besos!!

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  7. Un post muy acertado, felicidades.

    Creo que todo llega en su momento, no antes, no después. Solemos pensar que depende de nosotros tal vez por que nos sentimos cómodos pretendiendo tener el control, mas seguros...Tal vez el reto este en no angustiarnos o en ¿comprenderlo?
    (Me lo digo a mi misma) también.

    Tu talento elegirá el día y la hora, ya lo verás...

    Con cariño
    Ro

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  8. Guillem, lo cierto es que leer a otros autores con problemas no consuela, pero si ayuda a identificarte.

    Adolfo, gracias por tu visita y ánimos.

    Elena, lo malo es que la novela me gustaba mucho, pero me dispersé...

    Bolzano, ¡pues fuera excusas! La inspiración está en la mesa, cuando nos sentamos en ella, así que ¡a llamarla!

    Ignacio, la página en blanco se soluciona trabajando, y ése es el problema, que a veces se buscan excusas para no trabajar o hacerlo en otra cosa.

    ..., lo de dejar morir de sed es una metáfora. Lo cierto es que mis personajes están (literalmente) en un desierto. Ahí los dejé detenidos, antes de enfrentarse a su final. Y ahí he de volver para dárselo! Gracias por tus ánimos.

    Ro, pues sí, para todo hay un momento, y el hacer planes no siempre es bueno. Vale, no me angustio, pero he de encontrar el modo para seguir sin detenerme demasiado. Hoy me habéis ayudado todos. Muchas gracias.

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  9. El viejo Dashiell... tan bueno como era y se quedó en cinco libros más relatos varios.

    Lo de quedarse parado es inevitable, como también lo es ponerse en movimiento. No existe la falta de ideas, pero sí la falta de estímulos.

    Salut!

    C

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  10. ¡Vaya! Me ocurre ahora eso mismo que cuentas: dejé abandonados algunos escritos y por problemas no he escrito casi nada en bastante tiempo, y ahora debo volver a enfrentarme a la pagina en blanco, algo que tenía casi superado.

    Supongo que será bueno volver a empezar; Será como revivir un recuerdo.

    Chao, cuídate.

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