Sobre el cuento

Unas palabras sobre el cuento
por Augusto Monterroso


Si a uno le gustan las novelas, escribe novelas; si le gustan los cuentos, uno escribe cuentos. Como a mí me ocurre lo último, escribo cuentos. Pero no tantos: seis en nueve años, ocho en doce. Y así.
Los cuentos que uno escribe no pueden ser muchos. Existen tres, cuatro o cinco temas; algunos dicen que siete. Con ésos debe trabajarse.

Las páginas también tienen que ser sólo unas cuantas, porque pocas cosas hay tan fáciles de echar a perder como un cuento. Diez líneas de exceso y el cuento se empobrece; tantas de menos y el cuento se vuelve una anécdota y nada más odioso que las anécdotas demasiado visibles, escritas o conversadas.

La verdad es que nadie sabe cómo debe ser un cuento. El escritor que lo sabe es un mal cuentista, y al segundo cuento se le nota que sabe, y entonces todo suena falso y aburrido y fullero. Hay que ser muy sabio para no dejarse tentar por el saber y la seguridad.

Comentarios

  1. Gran reflexión del mejor cuentista corto.

    A mí me contaron que existían tres temáticas para explicar en los cuentos. Tengo muy mala memoria, jeje, pero recuerdo que dos eran amor y muerte.

    Saludos

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  2. Pues aclara mucho...entonces, para escribir un buen cuento hay que escribirlo bien. Vaya, seguiremos practicando otros consejos de otras personas porque ayudar, loq ue se dice ayudar, no mucho.
    Besos!!

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  3. ¿Tendré que quemar todos mis escritos? Jejeje... a mí me gusta novelar, relatar... pero sobre todo... ¡me gusta escribir! Besos y un abrazo, Martikka.

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  4. Creo que para escribir no existen reglas fijas. Lo que para un escritor es bueno, puede que no sirva para otro. Depende de su estilo, (no hablo del estilo literario)

    Lo cierto es que cada persona tiene sus propios deseos y maneras de traspasarlos al papel.

    Monterroso se hizo famoso por el cuento más corto de la historia, pero no necesariamente el mejor, en mi opinión. Él tiene trabajos mejores.

    Besos!

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  5. Muy cierto, Martikka. Corregir es algo que también se aprende.

    Saludos,
    Alejandro.

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