El síndrome de Stendhal


El Síndrome de Stendhal es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a una sobredosis de belleza artística, pinturas y obras maestras del arte.
Stendhal dio el nombre a esta enfermedad cuando visitó Florencia.

Abrumado por la belleza de la ciudad, cuando llegó a la iglesia de la Santa Croce no pudo soportarlo más y comenzó a sentir mareos, palpitaciones, angustia y ahogos.

"Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme".

“Sobredosis de belleza” fue el diagnóstico.

Y eso es lo que tiene Florencia. Sobredosis de belleza. El impresionante Duomo (la catedral), una de las más grandes e impresionantes de Europa te deja realmente asombrado ante tanta belleza y grandiosidad. La Plaza de la Signoria no se queda atrás por la cantidad de esculturas que se congregan en ella, fascinantes e hipnóticas rodeando el Palacio Vechhio, un palacio del siglo XVI que te recibe con su espectacular Salón de los Quinientos que además de enorme te acoge con unos espectaculares murales de Leonardo da Vinci y Miguel Ángel (aunque parece ser que fueron otros autores los que completaron la tarea)

Estudios médicos han llegado a definir al tipo de persona que es más propensa a sufrir el Síndrome: aquellos que viajan solos, solteros, sobretodo mujeres, entre veintiséis y cuarenta años y procedentes de zonas más bien “tranquilas”. Parece ser que en el hospital de Florencia hay un departamente que atiende esta enfermedad que acusan turistas recién llegados.

Vi varias ambulancias. ¿Serían aquejados por el síndrome? Yo no lo padecí, al menos en toda su extensión. Quizás mis ojos se relajaron al ver el río Arno transcurrir plácido desde el maravilloso Ponte Vecchio, un puente habitado y lleno de tiendas de joyería donde al parecer se originó el término Bancarrota. Cuando un vendedor no podía pagar sus deudas, su puesto para la venta era roto por los soldados: banco rotto, bancarrota. Sin mesa el comerciante no podía vender sus mercancías.

Eso sí, Florencia (y Pisa, con su maravillosa torre inclinada o "pendente" merece un viaje y si hay que sufrir el síndrome, pues se sufre.

Comentarios

  1. Qué bonito!! Estuve en Florencia y Pisa (hace unos cuántos años ya) Italia sorprende por su belleza, su arte y su gente. Preciosas imágenes, un viaje estupendo verdad? Me alegro mucho, un abrazo Marta!

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  2. Yo también estuve en Florencio en su día y la verdad es que es para sufrir el sindrome que nos cuentas.

    Me ha gustado mucho el texto por el recuerdo que me has traído y por como lo ligas con la historia.

    Felicidades por enriquecernos.

    Saludos.

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  3. Gracias por hacerme aprender algo que no conocia.
    buen blog si señor

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  4. Bellísima ciudad, Florencia. La conocí el año pasado y me encantó. Y Pisa también, claro.

    Muy buenas Fotos!

    Saludos,
    Alejandro.

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  5. No lo concozco, aunque a mí, que me encanta lo medieval, me han dicho que no lo dude: debo visitar Italia, ¡ineludiblemente!

    El "síndrome" lo experimenté en Córdoba, visitando la Gran Mezquita. Estaba extasiado viendo el Mihrab y los detalles de los arcos, cuando de repente apareció (¡feo, espantoso, fuera de sitio!) el gran parche que es dentro de ella la catedral cristiana.

    Un saludo

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  6. Sin duda Roma tiene su encanto, pero Florencia es el arte hecho ciudad, no me extraña lo del sindrome.

    Belleza para el alma, que alimenta tu prosa querida Martikka.

    Abrazos
    Ro

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