La vergüenza de ser escritor




Cuántos de aquellos que escribimos no hemos sentido alguna vez vergüenza por mostrar alguna de nuestras creaciones, por decir que escribimos (no ya que seamos escritores). No sé si éstas dudas se les plantearán también a los escultores o a los pintores, pero el caso es que sé de buena tinta que los escritores (excepto algunos) solemos mostrar esa reacción al hablar de nuestra afición, en especial en los comienzos; incluso después. ¿Vergüenza de mostrar un texto que quizás no guste al lector? ¿Vergüenza de decir que en tus ratos libres te dedicas a inventar mundos y personajes? Dejando a un lado la posible calidad o no de un texto: ¿De dónde proviene esa vergüenza? ¿Acaso la palabra "escritor" tiene alguna connotación que provoca sonrojos? ¿Decir que eres "escritor" si no eres un tanto friki, un tanto raro, un rebelde, un tanto maldito, te provoca extrañeza? ¿Dudas de si sería mejor dedicarte a hacer macramé?

Una de mis escritoras favoritas, Janet Frame (que sufrió lo indecible por considerarse escritora y poeta), dijo: Si no podía habitar en el mundo de los que escriben libros, ¿dónde podría sobrevivir? Ella refleja la desesperación por ser aceptada tal y como era, por que fueran aceptados sus poemas sin calificarla de loca.

Por eso, y en homenaje a ella y a otros como ella, si te sientes escritor, si dedicas tu tiempo a crear historias y mundos y personajes, siente el orgullo, vive en el mundo de los que escriben libros. Nunca sientas vergüenza de ser lo que eres.


En la web de Premura hay una serie de estrategias para superar las dudas permanentes:

1.- Al principio, si no crees, hazte escritor o escritora. Cuenta a todo el mundo que eres un escritor. Imprime tarjetas de visita con tu nombre y el título escritor debajo. Aunque tengas mucha vergüenza o modestia y poco tiempo, crea una rutina para escribir y síguela. Para tener éxito debes creerlo. Actúa como si lo creyeras hasta que lo creas realmente.

2.- Escribe tus objetivos.
Escribe en una página tus motivos para escribir. Revísalo varias veces al año. Cuando las dudas te corroan, tus objetivos te mantendrán en el camino adecuado. Te inspirará a continuar adelante.

3.- Sé fiel a ti mismo.

Puede que intenten desvalorizar tus intentos. ¿Y qué? Tu conoces tus determinaciones y tus límites. Olvídate de las opiniones de los demás y ponte a trabajar. Nada destruye mejor las dudas que un buen día de trabajo. Aléjate de los chats y foros de pretendidos escritores y rodéate de gente que REALMENTE escriba en serio. O crea una sala de chat para ti a la que acudir en busca de motivación, con gente seleccionada..


4.-Forma un club de fans.

Aunque sólo tenga un miembro. Encuentra a alguien que te dé apoyo incondicional. Llámalo cuando te sientas mal. Las palabras amables de alguien que te quiere pueden suavizar los egos heridos. Crea un grupo virtual en msn, yahoo, e-listas, o google. Modéralo y escribe en él. Pero recuerda. Tu verdadero objetivo NO ES alimentar tu ego. Tu objetivo es publicar un libro.


5.- Acompáñate bien.


Todos los escritores en algún momento de su vida han sido criticados o incluso se han enfrentado al ridículo. Lee sobre los retos a los que se han enfrentado otros escritores. Saber que tienes algo en común con F. Scott Fitzgerald, Shakespeare, Umbral o Góngora puede ayudarte a ignorar los comentarios maliciosos y las críticas.

6.- Crea una caja maravillosa.
Hablamos de esto en uno de los primeros números de la revista. Guarda los borradores de las historias de las que estés orgulloso, notas de agradecimiento de las personas que han leído tus escritos con agrado, e-mails de lectores fervientes. Cuando alguien cuestione tu habilidad o frivolice sobre tu trabajo, recurre a tu caja para recordarte que escribir siempre recompensa.

Y ahora ¿quién siente o ha sentido vergüenza de ser escritor?


Una lectura interesante:
El pudor de un autor inédito

Comentarios

  1. Hola, me llamo Juan, y sentí vergüenza (jeje, parece una sala de alcohólicos anónimos). Bueno, en realidad sentí un poco de vergüenza, pero en mayor grado extrañeza. Me sentía como un punto negro en mitad de un folio, raro y diferente a quienes me rodeaban.

    Cuando digo que escribo la mayoría se extraña, pero peor es cuando digo que me gusta leer, entonces es como si me dieran una palmadita en la espalda diciendo: “pobre, está enfermo”. Y no es que viva en un mundo diferente, es el mismo que el vuestro, y no se si lo percibís igual, pero creo que gran parte de los adolescentes son así: no entienden como alguien, estando en plena adolescencia, puede llegar a decir que le gusta leer.

    Pero aunque me sentí algo avergonzado, rápidamente le di la vuelta a la tortilla y me dije: no soy un punto negro en un folio en blanco, sino un punto blanco en la noche estrellada, porque como yo hay muchos en la inmensidad, separados pero unidos.

    ¿Vergüenza? ¡No, pues ya es hora de enorgullecerse!

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  2. John, no has podido decirlo de forma más bella: Somos estrellas, separadas pero unidas.
    Nunca te sientas raro por leer. Siéntete libre, porque eso es lo que da la lectura: libertad. Si los demás no la quieren o no la necesitan, ¡allá ellos!

    En cuánto a tu extrañeza por decir que escribes, deja que se convierta en maravilla, pues la ficción misma tiene en sí un componente mágico: el extrañamiento.

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  3. Nunca he sentido nada semejante. La timidez, la falta de seguridad y las dudas para la producción de uno mismo derivan hacia el autoayudismo. Me persiguen para que mejore la dieta, pensar más rápido, copular más. Los consejos para ser escritor están fuera de lugar. Calificarse como tal es una etiqueta que hay que validar a diario. Afrontarlo es propio de la madurez, la experimentación y la constancia, poco importa lo que los demás puedan decir.

    A título personal, escribir es la única via que me permite alejarme de toda esta persecución autoayudista contemporánea "para ser algo o mejorar algo". No le tengo miedo a la escritura, ni a la fama ni a la desdicha, cuando la pluma vino a rescatarme de la desesperanza la recibí con los brazos abiertos, y ahí sigo.

    Quiero añadir que tu blog es excelente y tus propuestas interesantes.

    Te sigo.

    Saludos cordiales,

    VD

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  4. Hola cielo.
    Tienes mucha razón en creerte el éxito.
    yo nunca me rendí y ya he firmado contrato para mi tercera novela.
    Y lo de la caja , es cierto. Te ayuda muchísimo cuando lees el capítulo escrito ese dia y no te acaba de convencer.
    ver que has hecho disfrutar aunque sea a una sola persona con tu libro, es muy grande.
    Alguien que conoce a los escritores dijo que los grandes escritores casi nunca están satisfechos con lo que escriben.

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  5. Yo creo que más que vergüenza es un cierto temor a parecer pedante. Un escritor es un intelectual (se supone) ¿alguien va por la vida diciendo, hola, soy intelectual? No ¿verdad?
    A mi me encanta cuando alguien me presenta como escritora, no lo digo yo, lo dicen los demas. Yo lo diré con orgullo el dia que me dedique unica y exclusivamente a escribir y pueda vivir de ello. Mientras tenga que comer de otra cosa, es una afición; una afición qu es lo mas importante de mi vida, pero no es mi profesión ni está abalada por publicaciones. Porque si dices que eres escritor te van a decir: ¡Ah!¿Y que has escrito?
    Lo sé de buena tinta porque me pasé mas de veinte años diciendo que era actriz, y lo era porque ejercia como tal 24 horas al dia y comia (mejor o peor) de mi trabajo como actriz. Eso sí, fuera de mi ambiente habitual era como un mono de feria, pero me daba igual, yo me sentia orgullosa, como me siento ahora de decir que escribo.

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  6. Ser o no ser escritor, es el eterno debate que se podría alargar eternamente y podríamos cambiar la palabra escritor por la que queráis, por ejemplo cocinero, u otras.
    Cada uno es lo que se siente y no creo que se tenga que ir demostrando lo que uno es.
    Para ser escritor no creo que sea indispensable el echo de tener que publicar, tal como la gente entiende publicar.

    Sobre la verguenza de ser escritor, yo no creo que ese fuera mi caso, pero si tuve un extraña sensación cuando hice la presentación de mi primera novela. Miraba a la gente y me preguntaba qué estarían pensando en esos momentos. Nadie conocía mi faceta de escritor, nadie podia imaginar que pudiera escribir una novela, y mucho menos publicarla y presentarla en sociedad.
    Fue una de la experiencias más agradables que recuerdo y mucho más cuando te paran por la calle y comentan alguna escena de la novela.

    Saludos

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  7. Martha! que maravilla que cambiaste el formato de las respuestas, veamos si me funciona mejor y no se queda pegaaaaada tu página.

    Sabes que el título es lo que menos importa. Yo misma nunca me autotitulé como "escritora" para llegar a serlo. Creo que es al revés, no porque se imprima tarjetas con el título de escritora se convertirá una en escritora, es por el esfuerzo, la publicación, que no es otra cosa que una especie de examen de admisión, como en cualquier universidad, pues te la evaluación de un personal profesional es la que da el "pase" al mundo editorial y te convierte en escritora.
    Las ganancias vendrán después, si es que después de una primera publicación, viene otra, y otra, es una carrera de fondo, en donde lo importante no sólo es llegar sino mantenerse.

    Besos,
    Blanca

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  8. Un post estupendo, cari, con unas recomendaciones geniales, aunque agotadoras... me encanta eso de tener un club de fans aunque seas tu mismo, jajaa Seguro que tu no te criticas a ti mismo, jaja.

    Lo de ir guardando ya todo los mensajes de ánimo queda un poco asi como para que los subasten luego en Sothebys, no?: Servilleta de papel donde Thiago empezó su famoso blog, jajaja

    Bueno, la verdad es que yo no me veo capaz de escribir una novela, y sin embargo escribo todo el día, pero no me atrevería a hacerme unas tarjetas de visita donde ponga eso: Escritor, jaja

    Bezos, cari.

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  9. Estoy completamente de acuerdo, Martikka. No es sencillo aceptarse como "escritor". Hay una vergüenza implícita que vaya a saber uno de dónde viene. Quizá se deba a que la palabra tiene demasiado prestigio, y hace que siempre sintamos que nos queda grande.

    Hace poco escribí en mi blog al respecto, enfocándome en las dificultades que yo mismo tuve para permitirme esa aceptación. Te dejo el link, por si lo querés leer: http://alaurenza.blogspot.com/2009/07/persona-que-escribe.html.

    En cuanto a los consejos, me parece muy valioso el número 5. Aunque parezca mentira, la mayoría de los escritores fueron otra cosa antes de ser escritores, y tuvieron entonces también sus miedos, sus angustias, y sus propias indecisiones. Lo que sucede es que nunca es fácil tomar un camino distinto de los habituales...

    Un saludo,
    Alejandro.

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  10. Me quedo con lo que expresas en el segundo comentario, "libertad". Eso es lo que se siente al escribir, dejar completamente libre nuestra imaginación, nuestros más profundos sentimientos.

    Deberíamos dejar la vergüenza de lado, aunque es algo innato en todos cuando "nos sometemos a juicio" de los demás para que valoren lo que hacemos. Pero no debemos olvidar algo, siempre tendremos público a favor, como en contra, independientemente del género que tratemos.

    Excelente post y muy buenos consejos!

    Saludos,

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  11. Yo aún no he perdido esa verguenza o esa timidez. Quizás sea por inseguridad, por temor a mostrar tus escritos, por evitar el rubor que ello te pueda causar. Hoy me refugio en el blog, escribo mucho y me encanta, pero me cuesta mucho considerarme escritor. Lo veo muy inaccesible, casi inalcanzable y, como dice Laurenza, siento que me queda grande. De todos modos no desisto, insisto, y en ello ando.
    Un abrazo.

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  12. Por cierto, muchas gracias por los consejos.

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  13. Hola Marta. Vergüenza, no, recato sí. Algunos de mis amigos que sí conocen mi afición me preguntan que cuándo podrán comprar mi libro, y siempre digo lo mismo: de momento no hay nada, aunque se dan pasitos.

    Es como si dieran a entender: "¿eres escritor?¡Demuéstralo!", y claro, la forma de demostrarlo es enseñarles el libro físico en una libreria.

    Eso, y que en el entorno donde trabajo ahora parece que eso de leer s "perder el tiempo". Igual "escribir". Hay que ser fuerte para soportar el muro de la indiferencia.

    Un saludo

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  14. No vivo de la escritura; quizá por eso no digo que soy escritor. Pero cuando digo que tengo un blog y escribo una historia todos los miércoles, me río con las caras que ponen algunos.
    Les extraña, pero acaban leyéndome, y debe pasar tiempo para que se atrevan a criticar algún escrito.

    Curioso comportamiento...

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  15. Hola; yo me llamo Allison,, jaja yo escribo también y lo que me da pena es cuando me preguntan de qué se tratará mi libro...
    me quedo así o_0 y les digo que aún no sé aunque lo tenga ya todo planeado, hasta el final...
    pero en fin, me gusta tu blog, espero que te pases por el mío y que sigamos en contacto...

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  16. Hola! me llamo Allison y yo también he sentido pena jejeje, pero yo cuando me preguntan
    de qué se tratará mi novela... me quedo así o_0 y les respondo que aún no se...
    en fin, me gustó tu blog, espero que te pongas en contacto conmigo para platicar de nuestros libros (:
    saludos a TODOS

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  17. Hola Martha, vengo desde el estupendo blog de Blas "A Hemingway le negaron 27". Me ha gustado mucho tu entrada, y, de hecho, yo sí siento cierto pudor a decir que escribo, y por tanto, que soy escritor, aunque no haya publicado. Se lo he dicho a un par de amigos, pero en ese instante se hizo el silencio, y aquel instante fue realmente cómico, absurdo. Creo que hubiera dado igual que en esos momentos hubiera sido más natural ver cruzar por delante nuestra un canguro pintado de rosa con chaleco y bombín. Me sentí decepcionado por tal reacción. Como dice Blas, hay que ser fuerte para luchar contra el muro de la indiferencia. "En el exterior", me refiero a la gente que no sabe nada, pero nada del mundillo literario, no se pueden ni imaginar lo difícil que es publicar. Y, lo queramos o no, para que los del exterior te vean como escritor, y te acepten como tal, debes tener algo publicado. Una prueba física que puedan palpar y tocar. Y si te haces famoso, quizá sus caras de excepticismo se tornen agradables. Pero ya será tarde, ¿o no?
    En fin, que me gusta mucho tu blog. Y si no es mucha molestia, te pongo humildemente el mío, por si algún día te apetece pasarte. Todo el mundo está invitado, por supuesto:
    http://www.elalmaimpresa.blogspot.com/
    Un abrazo.

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  18. Vanity, tu definición de "calificarse como tal es una etiqueta que hay que validar a diario" es perfecta, y se valida escribiendo, claro que sí. Es un don que nos llega de algún modo y hay que utilizarlo.

    Morgan, tú eres un buen ejemplo de constancia y de conseguir lo propuesto, así que desde luego, tú ya puedes decir con letras mayúsculas que eres ESCRITORA.

    Lola, ¿intelectual, qué ez? (Jesulín dixit :)
    Sí que es cierto que la publicación te avala, y es necesaria por eso, pero aún así, aún contando con ella, ese extrañamiento existe en muchas personas. Parece que si no eres funcionario, o tendero, o médico, etc, si dices que perteneces al gremio artístico, ya eres un mono de feria, como dices. ¡Qué cosas!

    Bolzano, Emily Dickinson nunca quiso publicar sus excelentes poemas y ¿acaso por eso no se le iba a considerar poetisa? Decía que la publicación y la escritura iban por caminos diferentes. Eso sí, suerte que alguien tuvo el criterio de publicarla, porque hubiera sido una lástima...
    Tu sensación es fabulosa, es como la confirmación de tu escritura, es un acto para creerte que eres escritor (lo mismo me ha sucedido a mí al recibir premios).

    Blanca, me gusta tu definición de "examen", de "pase" para definir a la publicación, para que quizás la "vergüenza" pase a segundo plano. (Me alegro de que ya puedas entrar sin problemas)

    Thiago, tu caso es un caso aparte y merece un estudio pormenorizado...:)

    Alejandro, si, quizás nos queda grande el decir "soy escritor" como Tolstoi, como Poe, como Dickens...Es una responsabilidad, también!

    Libros gratis, dejar la vergüenza de lado es un buen consejo, y dejar de dar tanta importancia al juicio de los demás, también.

    G.l.r., ese rubor desaparece en cuánto tengas algunos admiradores que alaben tu escritura. Te darán animos y fuerza para seguir adelante, que es de lo que se trata.

    Blas, ¿que leer es perder el tiempo, te dicen? ¿Que escribir es perder el tiempo? ¿Qué sería del mundo sin las historias, sin la ficción? Tus amigos deberían visitar tu estudio, tus notas, ver tus correcciones de la novela, ver por un agujerito las noches en vela, las horas empleadas sacadas de donde ni sabes para dar vida a unos personajes. ¿Qué hacían ellos, mientras tanto? ¿Ver un partido de fútbol, tomar unas cañas? Gran contribución a la humanidad, si señor.

    Tito Carlos, si al final es eso, primero se extrañan, se ríen, y luego te leen...Y luego te admiran:)

    Allison, tú diles que estás documentándote, que estás con el proyecto y que yas les contarás más adelante. No tienes porqué contarles tu argumento si no quieres...Gracias por tu comentario.

    Deusvolt, qué silencio terrible, aunque a veces son peores las sonrisas ladeadas...Si te lo propones, la publicación llegará algún día (quizás puedas comenzar con algún relato como lo hice yo). Me paso por tu blog, un saludo.

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  19. Pienso que también quien mas o quien menos, nos ha pasado en algún momento, sobretodo de adolescente, porque es una afición que hay quien se la toma a frikada (sobretodo los incultos), pero bueno, tampoco me gusta ir anunciando lo que hago en mi tiempo libre, y aprendí a contarlo solo cuando initimaba un poco con la gente, es como mejor me siento, aunque los consejos que nos has mostrado están muy bien y me los apuntaré.4Como siempre, señorita, muy interesante la entrada.

    PD: desde luego tú, no tienes que tener vergüenza de decir que eres escritora ;)

    Besos!!

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  20. Elena, quizás sea esa la mejor postura: sólo decirlo si sale el tema, a los íntimos.

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