Los cuentos infantiles y el terror


Mi afición a la escritura de relatos de terror parte de mi afición a la lectura del género, de la fascinación de los relatos de Poe, de Clive Barker, de King, pero creo que proviene de más atrás, de cuando leía y me leían (y también escuchaba en pequeños vinilos) los cuentos clásicos, que de infantiles e inocentes, mirándolo ahora en la distancia, tenían poco. Veamos:

Caperucita: Devorada como su abuela por un lobo feroz. (Recientemente he escrito un relato titulado versionando el tema desde otra perspectiva y lo he presentado al premio Ovelles elèctriques.)

Blancanieves: Pobre niña cuya madrastra pedía que trajeran su corazón y su hígado.

La bella durmiente: Una princesa que se pincha el dedo con un huso y cae fulminada, como muerta, para pasar así 100 años. Por cierto, la versión edulcorada que nos hicieron llegar no tiene nada que ver con la verdadera historia de Perrault, que no acaba felizmente con el príncipe besando a la princesa y regresandola al mundo. Para interesados en el final original, aquí el enlace.


Sin ser terror, otros cuentos también marcaban nuestras infantiles almas:

Bambi: La muerte de su madre ¿quién la ha superado?

La cerillera: Otra niña vendedora de cerillas muerta de hambre e inanición.

La cenicienta: Otra ración de madrastras perversas animadas por dos hermanastras no menos malas.

Marco: ¿Quién no lloró con la desgarradora partida de la madre de Marco hacia América?

El patito feo: Otro trauma de niñez. Aún cuando se convirtiera en cisne después, las burlas estaban ahí, como las que le proferían al elefante de grandes orejas Dumbo.


Con estos antecedentes, ¿cómo no dedicar buenos ratos a escribir literatura de terror? ¡Lo llevo en el inconsciente...!
Próximamente postearé una entrada muy interesante de Simbología de los cuentos.

Comentarios

  1. Has traído casi olvidados. Esos cuentos que me compraban mis padres, y que se ponían en el tocadisco, con aquellas voces, y la música.....

    Abrazo

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  2. Primer visita. Muy interesante tu blog. Volveré.

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  3. algunos de los últimos libros que he cogido en mi curro son de este género, porque la verdad no he leido mucho sobre ello y voy a ver si me gusta.
    Mola eso de hacer versiones de cuentos ya escritos, pero siempre desde el respeto de los autores.
    Tengo curiosidad sobre esa nueva entrada que vas a escribir. A ver de que va ;)
    Besos!!

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  4. Yo terminé inventándome un fin de los tiempos particular, donde aún moro y, la verdad, no me puedo quejar.
    Un saludo

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  5. Teolvidas a David el gnomooooooooo pobre...que trauma de niña oye...eso no se hace..así luego hemnos salido jajjaja

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  6. Me has obligado a recordar la infancia. Creo que en aquella época mis miedos provenían de espacios oscuros y esquinas malévolas.
    Blancanieves y los cabezudos enanos parecían tiernas personillas.
    Buen blog.
    Hasta pronto

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  7. Es verdad, los cuentos infantiles de terror nos han acompañado desde siempre.

    Un abrazo
    Ro

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  8. Ja,ja...Martikka, ¡cuánta razón tienes con lo de los cuentos! ¡Se me han puesto los pelos de punta! (los de los brazos, que en la mollera apenas tengo).
    Pues sí, chica, llevamos esos cuentos "infantiles" incrustados en el subconsciente y, como todo, eso se termina pagando, y en nuestro caso, se imprime en el papel.
    Una entrada muy chula.
    Saludos.

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  9. Creo que muchos teníamos o tienen equivocado el concepto de terror y por tanto no se han parado a pensar en lo que justamente hoy nos explicas, que muchos de los cuentos que nos han acompañado durante nuestra infancia eran de puro terror, pero claro, el dulce lo enmascaraba.

    Saludos

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  10. Te apoyo totalmente.
    Los cuentos de la “Cenicienta” y la “Bella Durmiente” aun me causan un efecto romanticón, no así “La Caperucita Roja” y “Blanca Nieves” que tienen una gran carga sexual, según mi criterio.

    De hecho hay un cuento infantil ruso muy similar a este último, sólo que en lugar de enanos, son leñadores y todos cortejan a la chica, pero el objeto de su afecto es un príncipe bastante tonto.
    Estas característica, sumadas al tema de la crueldad y el final que casi nunca es feliz, es muy común en la literatura infantil rusa.
    Todo esto sin entrar en detalles de historias originales como “Alicia en País de la Maravillas” o la “Sirenita”

    Será que por eso qué somos, como somos?

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  11. E Psicanálise dos contos de fadas.

    A Psicanálise Dos Contos De Fadas - Bruno Betttelhein,psicólogo infantil reconhecido mundialmente pelo seu trabalho com crianças autistas,

    http://pt.shvoong.com/books/489799-psican%C3%A1lise-dos-contos-fadas/

    http://www.scribd.com/doc/3066303/Bruno-Bettelhein-A-Psicanalise-dos-Contos-de-Fadas


    Felicidades! Parabéns.

    M9

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