Escritora del mes: George Sand

George Sand, una romántica excéntrica que gozó del amor libre



El nombre real de esta escritora francesa del siglo XIX era Aurore Dupin. Una idealista que luchó por los derechos de las mujeres en un contexto machista. Intimó con Honoré de Balzac, Frank Litz y fue amante de Frédéric Chopin. Escribió más de 140 novelas.

Alguien dijo de ella: "No es hombre ni mujer, sino un ser que piensa". Una frase que define a la perfección a Aurore, que escribió tanto como amó, defendiendo la pasión ante los convencionalismos impuestos. Su ingente obra publicada en forma de novelas, cuentos, teatro o artículos periodísticos es reivindicada hoy en día por amplios sectores de la intelectualidad más vanguardista.

Su  nombre completo era Amandine Aurore Lucie Dupin y nació el 1 de julio de 1804 en París, siendo hija de un oficial napoleónico pariente del rey polaco Augusto II y de una modesta campesina. Pasó la infancia en el bello pueblecito francés de Nohant bajo la tutela de su abuela materna, quien la dejó crecer libre de estrictas imposiciones educativas.

La pequeña Aurore demostró con precocidad su gusto por los ropajes masculinos, así como por montar a caballo; con lo que se puede decir que esta avanzada del feminismo tuvo una infancia feliz y bucólica, asunto que cimentó su apasionado carácter indómito. Más tarde, completó su formación en un convento parisino, donde siguió alimentando su curiosidad por el saber con la lectura de innumerables textos literarios. En plena adolescencia sintió la llamada de las letras y, aunque se casó muy joven (1822, tenía 18 años) con el varón Casimir Dudevant, nada la frenó en su afán por transmitir emociones a través de narraciones románticas, un estilo literario que en ese tiempo hacía furor en los escenarios intelectuales franceses.

Fiel a sus principios vitales, la todavía Aurore buscó el amor por la ciudad de la luz a escondidas o con el consentimiento de su esposo, siendo muchos los amantes que se censaron para ella en esos momentos de crecimiento personal. Con uno de ellos concibió a su hija Solange, si bien ésta fue atribuida a su marido oficial. De otro amor, Jules Sandeau, proviene su seudónimo y la decisión definitiva de dedicarse a los libros compartiendo con Jules las primeras obras: El comisionista y Rosa y Blanca. En este periodo frecuentó elitistas círculos en los que se desenvolvían creadores como el escritor Honoré de Balzac o el músico Frank Listz, a los que le unía un profundo afecto personal.

En 1836 consiguió la nulidad de su matrimonio y, ya convertida en George Sand, comenzó a convulsionar a la sociedad parisina. Se la pudo ver en diferentes ámbitos progresistas donde amó con pasión destapada a decenas de hombres ilustres del momento. Son años felices en los que aparecen obras como Indiana o Valentine, así como textos de diverso calado publicados en revistas relevantes de la época. En 1838 conoció a uno de sus grandes amores, el polaco Frédéric Chopin, compositor inmortal con el que vivió nueve años de relación, según algunos, casi maternofilial. Junto a él visitó Mallorca, donde escribió Un invierno en Mallorca, recreando los paisajes que les acogieron. Por desgracia, los sentimientos de la pareja se enfriaron a tal punto que la francesa rompió con el músico mediante una carta en la que se despedía con esta frase: "Adiós, mi amigo".

La Sand también mantuvo devaneos con la política y, en ese sentido, se convirtió en una firme defensora de la Tercera República francesa con diversas publicaciones dirigidas por ella en las que se preconizaba el inminente cambio de la situación social para el país galo. No obstante, la revolución de 1848 y los derroteros tomados por la clase política la desilusionaron completamente, por lo que asumió un retiro voluntario en Nohant. Allí pasó el resto de su vida escribiendo una prolífica obra en la que describió a la sociedad reinante. Fueron más de 140 novelas y decenas de artículos que consiguieron una legión de seguidores.

En este tiempo campestre no descuidó sus relaciones personales y cruzó correspondencia con grandes autores como Gustave Flaubert. Asimismo, florecieron amistades con personajes fundamentales de la sociedad francesa más exquisita como Alejandro Dumas o Sainte-Beuve. Su retiro le sirvió para meditar sobre su agitada existencia incitándola a escribir diversos apuntes personales recogidos en su autobiografía, Historia de mi vida.

Romántica convencida, no desatendió su compromiso social, siendo beligerante contra la Iglesia y algunos estamentos políticos, lo que le creó no pocos enemigos que se encargaron de denostarla y vilipendiarla por su extraña forma de vivir y por una aparente ambigüedad sexual. El 8 de junio de 1876, George Sand fallecía en Nohant víctima de una oclusión intestinal estando rodeada por el cariño de sus queridos nietos y de multitud de amigos que acudieron al entierro. Nada mejor para una persona que defendió la voluntad de amar por encima de todo.


fuente: el mundo.es suplementos magazine

Comentarios

  1. Toda una gran Señora, su vida intensa en el amor y su pasión por las letras, fué lo mejor que le pasó. BESOS.

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