De asteroides y escritores

¿Nunca os habéis preguntado quienes son los encargados de nombrar a cometas, satélites y asteroides? Se trata del Grupo de Trabajo sobre Nomenclatura de Sistemas Planetarios perteneciente a la Unión Astronómica Internacional.

Al parecer, reciben entre 200 y 300 nuevos cuerpos cada mes a los que tienen que nombrar.

En concreto, los nombres otorgados a asteroides relacionados con el mundo de la literatura y el cómic

son según BlogOdisea :

Lewiscarroll (Lewis Carroll) (número 6984)


•Saintexupery (Antoine de Saint Exupéry) (número 2578)


•Donquixote (Don Quijote) (número 3552)


•Tolkien (John Ronald Reuel Tolkien) (número 2675)


•Dulcinea (número 571)


•Asimov (Isaac Asimov) (número 5020)


•Annefrank (Anne Frank) (número 5535)


•Clarke (Arthur C. Clarke) (número 4923)


•Kafka (Franz Kafka) (número 3412)


•Heinlein (Robert A. Heinlein) (número 6371)


•Merlin (número 2598)


•Arthur (Arturo, rey de Camelot) (número 2597)


•Guinevere (Ginebra, esposa de Arturo) (número 2483)


•Nabokov (Vladimir Nabokov) (número 7232)


•Asterix (número 29401)


•Vonnegut (Kurt Vonnegut) (número 25399)


•Sherlock (Sherlock Holmes) (número 5049)


•Moriarty (el enemigo de Sherlock Holmes) (número 5048)


•Doctorwatson (Doctor Watson) (número 5050)


•Douglasadams (Douglas Adams) (número 25924)


•Jamesbond (James Bond) (número 9007)
 
 
La escritura y las estrellas, van unidas a menudo. No en vano esos puntos lejanos en nuestro firmamento han inspirado a legiones de poetas y novelistas.
A mí, las imágenes de estrellas, constelaciones y nebulosas me fascinan, no en vano en mi novela LHDE he recreado esa fascinación en la figura de un astrónomo árabe que vive para su estudio y su observación. A través de ese personaje que existió en realidad he aprendido que no hemos de olvidar mirar hacia lo alto, hacia allí donde el espacio es vasto y el tiempo inmensurable, hacia allí donde los sueños flotan entre planetas y estrellas aún desconocidas.


Poema ESTRELLA del premio Nobel Derek Walcott:

Si, a la luz de las cosas, te desvaneces
de verdad, aunque lánguidamente retraída
a nuestra resuelta y conveniente
distancia, como la luna suspendida
toda la noche entre las hojas, puedas
deleitar esta casa sin ser vista;
oh, estrella, doblemente compasiva, que vino
demasiado pronto para el crepúsculo, demasiado tarde
para el amanecer, pueda tu flama
guiar lo más vil de nosotros
por entre el caos
con la pasión
del pleno día.



Comentarios

  1. Qué interesante, siempre se aprende algo pasando por tu blog.
    Yo también soy de las que mira las estrellas.
    Feliz día.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario.

Entradas populares de este blog

La habitación del candado, Juan de Haro

La viajera del tiempo, Lorena Franco

Invictus