Decálogo del escritor, por Recaredo Veredas

Imagen: George Orwell

El escritor español aún no se ha adaptado a las exigencias del espectáculo. Aunque la criba lance cada día cadáveres al pantano, los plazos aún están abiertos. Tal vez duren años, décadas para los reyes del papel. Quienes no se transformen desaparecerán de la red o, lo que es lo mismo, se convertirá en recuerdos quebradizos, tan volátiles como el polen de las arizónicas. Lo que escriban los inadaptados, aunque supere con creces los cánones de la perfección narrativa, no le interesará a nadie. Para que la tarea de los más voluntariosos sea fácil propongo un decálogo de perfección. El cumplimiento de todos los preceptos no resulta imprescindible, aunque sí conveniente:


1.- El escritor (o escritora) perfecto poseerá una belleza rara, angulosa. La misma que disfrutan, por ejemplo, los californianos que mezclan sus genes con los campesinos errantes de Asia Central.

2.- El escritor (o escritora) perfecto rozará los límites de la anorexia.

3.- El escritor (o escritora) perfecto será heterosexual y ambiguo.

4.- El escritor (o escritora) perfecto mirará a la cámara sin temor pero sus ojos mostrarán fragilidad y una leve desesperanza.

5.- El escritor (o escritora) perfecto no se relacionará con gentes que no entiendan el devenir del mundo. Su pareja y sus vínculos sociales serán un capítulo más de su obra.

6.- El escritor (o escritora) perfecto criticará la globalización pero será más global que nadie. Se sentirá en casa en NYC, en Shanghai o en Tokio. Sabrá que las distancias ya no existen y que la realidad nunca ha existido.

7.- El escritor (o escritora) perfecto dominará a la perfección el inglés y las redes sociales. Mantendrá con esmero su página web y sus múltiples perfiles (públicos y privados, para las masas y para las élites).

8.- El escritor (o escritora) perfecto no beberá alcohol ni consumirá drogas. El nefasto hábito del tabaco ni se plantea.

9.- El escritor (o escritora) perfecto no militará en ningún partido político. No firmará manifiestos. Porque no habrá manifiestos. Será levemente ácrata. Defenderá los derechos de los animales y los de algunas personas.

10.- El escritor (o escritora) perfecto escribirá novelas infinitas y fracturadas. Comprensibles e incomprensibles, protagonizadas por seres bellos y atormentados, que habiten en ciudades distantes, en planetas lejanos.

Comentarios

  1. ¡Qué curioso decálogo! Extraño y ambiguo, será que aún no soy un escritor suficientemente atormentado.

    Un abrazo, Marta

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