De búnkeres anti-zombies, muertos vivos y literatura


Dani de Cánoves, está construyendo un búnker-antizombies. Así, sin rodeos: Anti-zombies. En caso de apocalipsis zombie existe un refugio bien preparado y seguro y además cerca de mi casa.



¿Quién dice que no puede suceder un apocalipsis zombie? Si Eduard Punset dice que no está demostrado que él vaya a morir, ¿por qué no podemos sufrir el estallido de un virus que convierta en zombie a miles -a millones- de personas?

Además, puede comenzar de un momento a otro, y pudo haberlo hecho este mismo lunes: En el programa especial de Callejeros del dia 18 de abril, un marroquí víctima de (¿virus H?) drogas y alcohol se cayó de la bicicleta y al ser atendido en la ambulancia lloriqueba: "¡Soy un muerto vivo!¡Soy un muerto vivo!". Decía que se iba a Bilbao a hacer un curso de marinero porque en tierra no había trabajo... Y volvía a lloriquear mientras los paramédicos escuchaban su lamento: "¡Esto es raro, raro, raro!¡Estoy muerto vivo, estoy muerto vivo! (sic)

Un apocalipsis zombie puede comenzar de la manera más insospechada. Pudo haber comenzado ayer, con ese marroquí ¿borracho, infectado?, así que ¿bastará el búnker que está construyendo Dani? ¿Cuántos búnkeres serán necesarios para los supervivientes? ¿Podré resistir en casa? Tengo motosierra, tengo una surtida colección de cuchillos, pero tendré que revisar la despensa, comprar clavos para cubrir con tablas las ventanas...

¿Qué es la realidad? ¿Qué es la ficción? ¿Las separa la cordura, las noticias oficiales?
La ficción incluye un mundo infinito de posibilidades, y eso es lo que nos tiene atrapado a muchos. Los que escribimos establecemos un "contrato de ficción" con el lector, que acepta ese mundo que hemos creado donde todo es posible, donde todo puede ser posible. La literatura es eso: una conexión entre dos mundos posibles.

La realidad es un punto de referencia, sólo eso. No hay unanimidad sobre qué es, estableciéndose así una frontera difusa, un muro envuelto en niebla, una calle oscura sin salida, una mirada atrás para descubrir en las tinieblas una mano pálida de dedos artríticos que asoma, amenazante. ¿De dónde se alimenta la ficción? De la realidad, donde vemos casos de padres que encierran en un sótano a sus hijas durante veinte años y tienen hijos con ellas; donde vemos a psicópatas que trocean a sus víctimas, guardan los pedazos en el congelador y los hierven de a poquito en cada cena.

Si el universo es infinito y con él millones de mundos probables, construir un búnker-antizombie se vuelve no sólo una idea genial, sino un nexo: un clip que une dos realidades escritas en un folio transparente.

Comentarios

  1. Moltes gracies guapa, quan vulguis estas convidada.

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  2. Dani, et prenc la paraula! Em fa molta il.lusió veure in situ el projecte.

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  3. Precioso tu blog, soy tu seguidora número 222.
    Un abrazo

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  4. Doncs Marta, si et va be i vols. Pot venir aquest diumenge, cap a les 12. Estare amb una gent, però t'ho ensenyo sense problema...dona'm el teu correu i t'indico l'adreça.

    Fins aviat.

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  5. Hola, Martikka, paso a saludarte, ¿Qué tal la Semana Santa?, ¿algún plan?

    Saludos desde Venezuela!

    Un beso,
    Blanca

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  6. Martikka,

    Me deja sin palabras la imagen de los policías escudándose, al grito de "tiene un libro, tiene un libro". Genial.

    En cuanto a los zombies, el pacto ficcional, la realidad acordada. ¿Quién puede asegurar algo?

    Un saludo,
    Ale.

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  7. Me ha gustado tu entrada, Martikka, creo que llevas toda la razón en cuanto al pacto sobre la ficción.

    He de añadir que el universo zombie no me llamaba para nada la atención, pero gracias a la iniciativa de "1libro1euro" leí el primer libro de Manel Loureiro, y tengo que decir que me enganchó.

    Tendremos que averiguar que tipo de ficción es la mejor para nosotros con el fin de entrar en este mundillo tan cerrado para los noveles.

    Un abrazo.

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  8. No sé sí construir un búnker anti-zombies es buena idea o no, pero sí es cierto, que te puedes encontrar gente de los más peculiar en el mundo. Y nunca está de más tener un sitio seguro, para protegernos.

    Un abrazo

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