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Mostrando entradas de mayo, 2011

Ser gobernado es...

… ser observado, inspeccionado, espiado, dirigido, sometido a la ley, regulado, escriturado, adoctrinado, sermoneado, verificado, estimado, clasificado según tamaño, censurado y ordenado por seres que no poseen los títulos, el conocimiento ni las virtudes apropiadas para ello.

Ser gobernado significa, con motivo de cada operación, transacción o movimiento, ser anotado, registrado, contado, tasado, estampillado, medido, numerado, evaluado, autorizado, negado, endosado, amonestado, prevenido, reformado, reajustado y corregido.

Es, bajo el pretexto de la utilidad pública y en el nombre del interés general, ser puesto bajo contribución, engrillado, esquilado, estafado, monopolizado, desarraigado, agotado, embromado y robado para, a la más ligera resistencia, a la primera palabra de queja, ser reprimido, multado, difamado, fastidiado, puesto bajo precio, abatido, vencido, desarmado, restringido, encarcelado, tiroteado, maltratado, juzgado, condenado, desterrado, sacrificado, vendido, tra…

Indignaos (II)

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En el libro Indignaos, del que ya hablé en un post anterior, Hessel habla a los jóvenes españoles (y no tan jóvenes) que ahora, por fin, se rebelan en las plazas. Un héroe de la resistencia ha servido para sublevar las conciencias dormidas:

Considero de especial relevancia que mi llamamiento a comprometerse, indignarse, resistir a aquello inaceptable, alcance a la joven generación de esa España que ha tenido tanto que afrontar y que es rica, hoy en día, en su diversidad cultural y lingüística. Le estoy muy agradecido al apoyo que ha dado a la causa palestina, que se muestra cada vez más partidaria de una resistencia no violenta. La inercia cómplice de una Unión Europea pusilánime va contra nuestros intereses a largo plazo y contra la paz a medio plazo. La España rebelde y valiente de siempre puede favorecer este impulso hacia una Europa cultural, fraternal, y no una Europa al servicio de una financiarización del mundo.



Para saber más acerca de este movimiento, leed los posts de Armando…

El ojo crítico (y certero) de los editores (I)

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-Giuseppe Tomassi de Lampedusa.
En 1954, fecha de redacción de El Gatopardo, al autor le quedaban tres años de vida. No lograría ver editada su obra maestra, pues fue rechazada por todos los editores italianos.
Casi al final del libro, escribió: «Lo que le haría falta a nuestra sociedad sería un Byron, es decir, un poeta que no fuera esclavo del público ni de los editores».
Un año después de su muerte, la novela recibe el premio italiano más importante, el Strega.