El ojo crítico (y certero) de los editores (I)

-Giuseppe Tomassi de Lampedusa.

En 1954, fecha de redacción de El Gatopardo, al autor le quedaban tres años de vida. No lograría ver editada su obra maestra, pues fue rechazada por todos los editores italianos.
Casi al final del libro, escribió: «Lo que le haría falta a nuestra sociedad sería un Byron, es decir, un poeta que no fuera esclavo del público ni de los editores».
Un año después de su muerte, la novela recibe el premio italiano más importante, el Strega.

Comentarios

  1. Muchas veces nada mejor que morirse para que una obra se catalogue de extraordinaria.

    Abrazo

    ResponderEliminar
  2. Vaya tela...esperemos que no nos pase a nosotros!!! ...Camino llevo...ja,ja..

    ResponderEliminar
  3. Por desgracia no es el único caso. No solo en la literatura, sino en cualquier arte, como en la pintura le ocurrió a Van Gogh, o en música a muchas obras de Tchaikovsky, como "El lago de los cisnes" que fue un auténtico fracaso, y hoy en día es una de sus más famosas obras.
    ¡En fin!, nos movemos en ese mundo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario.

Entradas populares de este blog

La habitación del candado, Juan de Haro

La viajera del tiempo, Lorena Franco