El escritor hambriento (carta abierta a Lucía Etxebarría)

Y seguimos con el caso Etxebarría. Mi entrada anterior fue inspirada por este post de Guillem López, que reproduzco aquí para que más lectores puedan disfrutar de su lectura.
 
 
 
La verdad es un plato que se sirve frío. Se sienta uno a la mesa, tal que lo haría Buster Keaton, toma la sopera con ambas manos, y se arroja por encima el puchero que había guardado para las ocasiones especiales. Hay cosas que salen solas, sin proponérselo, como sorber los fideos o escribir, escribir también. Quizá es por eso que los artistas siempre hemos sido pobres, gañanes de la vida efímera, profesionales de los bolsillos rotos. No es por hacer apología de la crucifixión, es porque, ciertamente, el arte no alimenta.


Manifestarse a las puertas del congreso y pedir una profesión digna y reconocida es, de todas todas, un esperpento. No hablemos de soñar con un sueldo digno. Tan respetados en petit comité y tan olvidados a la hora de repartir beneficios. Nómina de escritor, retenciones de escritor, pensión de escritor. Suena bastante ridículo. Y quizá algunos digan: ya está el típico resentido con los superventas. Pues no. Porque mientras lo superventas se siguen quejando de lo poco que ganan, los otros, todos los otros, siguen luchando para sacar adelante familia, trabajo y literatura. Unos encumbrados, otros condenados a los malabares; separados por unos cuantos miles de ejemplares vendidos; relegados al vagón de cola, a lo profundo del pozo. Y mientras unos cobran, y mucho, otros pagan por publicar y se empeñan para sentir el vértigo del mundillo literario, aunque sea sólo un poco, un orgasmo descafeinado. Así es que el mercado nos separa, el marketing nos discrimina, la crítica nos ataca y el público no nos conoce.

¿Desde cuándo existen los artistas millonarios? ¿Cuándo se convirtieron en referencia para miles de imitadores insomnes? Vivir de escribir, escribir y mal vivir. Una vez conocí a un escritor que esperaba la gran idea que le daría un best seller; la epifanía nunca llegó. Cuánto daño han hecho los suplementos literarios de la prensa dominical.

Existe una burbuja literaria. No es como la inmobiliaria, es mucho peor. La una dejó en paro a cuatro millones de españoles, la otra los dejará sin cultura. La señora Etxebarría se queja de que escribe y no cobra. Y, durante un momentáneo fallo en su normal funcionamiento cardio-vascular, amenaza con dejar de escribir. Sin embargo, lo peligroso no es que los mejores vendidos dejen de escribir, sino que lo hagamos todos los otros. Diez o doce escritores de primera línea en huelga de brazos caídos, o lo que sea, no supone una pérdida considerable a la cultura, sobretodo después de comprobar la alineación de la selección nacional. Lo digo con total convencimiento; el daño ya está hecho. Porque la literatura, y el arte en general, está perdiendo grandes talentos. Gente que, además de conciliar su vida personal con la laboral y la literaria para, con suerte, comenzar una carrera, publicar una primera novela, sacar adelante unos relatos, etc… Además de luchar contra los inconvenientes económicos, los pagos a destiempo de las editoriales, las tiradas cortas, famélicas, la promoción escasa, el vacío de los medios y el escepticismo general. Además de todo esto, debe luchar contra esa imagen del escritor millonario, famoso, el glamour y la dentera de sus entrevistas en El dominical. Los falsos mitos de progreso son el principal motivo de fracaso. Son becerros de oro alrededor de los que danza una mentira, la nuestra, la del mercado que nos gobierna.

Esta es una profesión digna. Pero, ¿cuándo estuvo la dignidad en el dinero?

Comentarios

  1. Creo que fue Sócrates que dijo que no era correcto cobrar por enseñar; y lo cierto es que me pagan porque enseño. Aunque no enseño por el hecho de cobrar.
    En realidad no és correcto hacer algo para cobrar, lo correcto es cobrar para comer; y hacer algo, únicamente, por amor a lo que se hace, a la obra resultante, sin más. Y esto es aun más cierto cuando hablamos de arte. Hacemos arte porque amamos el arte.

    Sé que lo que he escrito es... utopía... pero ¿por qué no ser utópico?

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  2. Apoyo alguna de las ideas que tienes pero, sinceramente, ¿existe algo mejor que trabajar en lo que más te gusta (escribir) y encima vivir de ello?

    Hay muchos escritores que no encuentran la puerta para entrar en el mundo editorial (y me incluyo en ese grupo), pero eso no quita que los que han logrado su propósito ganen por ello si es algo que el público demanda.

    La idea del artista muerto de hambre tampoco me parece que otorgue más valor a su obra.
    Quiero decir, es cierto que antaño existieron muchos artistas que fueron pobres en vida y reconocidos después; pero también los hubieron reconocidos en vida y muchos de ellos, por cierto. No por eso sus obras pesan menos por haber triunfado ante el público sea por la razón que sea.

    En conclusión te diré que con lo que no estoy de acuerdo de ningún modo es con la idea de DEJAR DE ESCRIBIR, ¿cómo se le ocurre eso a alguien que ama escribir? Carece de sentido.
    Eso sí, mejor escribir y vivir de ello, desde luego. Si luego uno consigue un sueldo medio y otro en cambio se hace multimillonario... ahí ya influyen la suerte con la editorial, lo comercial de la obra en el momento, la obra en sí...

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  3. Hola, Martikka. Hay magia en la escritura. ¿Por qué si no series y películas se inspiran en el "escritor" como personaje? Vivir, vivir, quien logre vivir de las letras que lo disfrute. La inmensa mayoría compaginamos otros quehaceres laborales con la escritura, como y cuando podemos.

    Entre el dime y diretes, y la foto del desnudo, ya no hace falta que "ella" escriba más: para mí ya lo ha dicho todo.

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  4. Qué razón tiene este hombre...

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  5. Muy interesante la carta, desde luego hace reflexionar sobre el tema. Yo ando dándole vueltas últimamente. Incluso he hablado de ella en mi última entrada porque me parece un caso que se debe dar a conocer.

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  6. No debería ser ni tema de discusión que cualquier artista cobrara por su trabajo, independientemente de que tenga orgasmos del placer que le produce dar rienda suelta a su creatividad.Pero con los orgasmos no se pagan las facturas.
    Estoy un poco harta de este tema y tambien de la Etxebarría.

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