Buscando oro, Teodoro Balmaseda


Buscando Oro de Teodoro Balmaseda

Sinopsis:

Para Fabio el nombre de Frankie boy es algo más que un alias, algo que supera un mero nombre artístico. Frankie boy es el compromiso sellado con su estilo de vida. Frankie no tiene familia, ni trabajo, ni casa. En su vida no cabe rutina alguna. Él vive en una furgoneta, yendo de garito en garito a dar pequeños conciertos, sacando lo justo para viajar a la siguiente ciudad a dar un nuevo recital. Es feliz así, sólo su guitarra y él cabalgando hacia el horizonte.
Hace unos meses en los ratos libres estuvo escribiendo un libro. Era mero entretenimiento, rellenar esas horas anodinas antes de dormir, pero un editor lo ojeó y lo editó, cosechando un aceptable éxito de crítica y ventas. Su carrera de escritor lanza la de músico y viceversa.
En este punto, aunque tiene que hacer de tripas corazón para vencer su terrible timidez en presentaciones y demás actos promocionales, su vida ha alcanzado un equilibrio provechoso. Pero algo sucede. De repente un problema de salud se interpone en su camino. En principio parece bastante grave, al menos lo suficientemente acuciante como para convertirse en una amenaza directa a su forma de vida.
Se da cuenta en ese momento de que ya tiene una edad, no tiene experiencia, ni conocimientos de casi nada. ¿Cómo sobrevivirá ahora? ¿Podrá reconvertirse a una vida sedentaria? ¿Tendrá que dejar la música? ¿Es posible para él ser feliz sin dar conciertos? ¿A qué podrá dedicarse?



En Buscando Oro conoceremos a Frankie Boy, un cincuentón rockero, buscavidas, artista, escritor también, lo que se llamaría ahora un "viejoven", con cuatro chavos en los bolsillos para gastar y muchos sueños aún por ganar. Vive en una furgoneta y va mendigando conciertos en salas de música.

Toca, se guarda los billetes, tiene para echar "gasofa" y llenar la nevera de la furgo y a por otra sala donde les guste su música. Nunca se queda mucho tiempo en ningún sitio, nunca encuentra de nuevo el amor, sólo aventuras fugaces como lo fue su juventud perdida.

Dónde quedó esa juventud es lo que subyace en el trasfondo de este personaje a ratos atormentado, a ratos levantándose, a ratos alegre, a ratos cayendo de nuevo. Como muchos. Como tú o como yo. Con sus días malos, tontos, buenos. Con sus días pasando como pasó su tiempo, pues el tiempo ya no es el mismo, y a lo mejor él ni siquiera es el mismo que fue.

Frankie Boy tiene dos facetas: músico y escritor. Una complementa a la otra: los versos de un poema pueden ser los de una canción, quien escribe lo sabe. Es un outsider, y la escritura lo salva. De sí mismo, de esas noches de peleas en cualquier antro, de esos besos furtivos, de ese amor que ya no está.

Esta es una historia amena y narrada en primera persona que se lee rápido. El autor hace gala de un fino sentido del humor y emplea muchos diálogos de corte coloquial, de ahí que la historia fluya rápidamente de una peripecia a otra del protagonista, situaciones cotidianas que viviremos y sufriremos con él.
Hubiera deseado un nudo más desarrollado en la historia pero el autor ha preferido dejar fluir al personaje, que se deja llevar de un lado al otro avanzando fácilmente en la trama.

Frankie Boy es ese artista que triunfó tiempo atrás pero que no desea esa fama fácil, que prefiere unas monedas en su bolsillo que venderse por algo en lo que no cree. Los outsider como él lo pagan caro, pero no olvidemos que a veces el pasado vuelve y este puede traer un nuevo futuro. Y en el futuro, limpio y nuevo, siempre hay esperanza.

El protagonista hace gala del dicho: Cae siete veces, levántate ocho. Nunca te rindas...



Frankie Boy, tócala otra vez.


Disponible en papel en la editorial Egarbook y en Amazon:


Comentarios

  1. Pues el argumento tiene buena pinta, y toca algo que me interesa: hasta que punto lo que entendemos como buena vida o vida correcta lo es o no. Pudiera ser que la mayoría viviéramos en una vida que ni nos pertenece ni en el fondo, nos importa.
    Saludos.
    Y que el 2017 sea buenillo.

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    1. Igor, ahí está la clave: vivir según tú mismo. Nada más importa, pero es duro. El protagonista lo sabe.

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