Ancho Mar de los Sargazos, Jean Rhys




Ancho mar de los sargazos, Jean Rhys


Sinopsis:

La novela más conocida de una de las grandes voces del siglo XX
«Una de las novelas más geniales del siglo XX.»
The Times
Antoinette Cosway busca crear un mundo propio, a medias entre los modales distinguidos de su familia británica y las misteriosas vidas de los isleños jamaicanos. Un joven inglés se casa con ella, pero después del matrimonio empiezan a circular inquietantes rumores sobre el comportamiento de su esposa.
A principios de 1940, Jean Rhys leyó por primera vez Jane Eyre, de Charlotte Brontë, y decidió rendirle su peculiar tributo imaginando ella también la historia de una mujer tentada por la locura. Fue así como nacieron las primeras páginas de El ancho mar de los Sargazos, la novela que por fin, ya en el año 1966, concedió a Rhys el aplauso unánime de la crítica y del público.


***
Jean Rhys (1890 –1979) plantea en esta novela publicada en 1966 una magistral precuela de Jane Eyre, tomando retazos de su propia vida en las Antillas y la admiración que sentía por el clásico de Charlotte Brontë, en un ejercicio de metaliteratura.

Tomando como base la figura de la primera esposa del señor Rochester, Bertha Antoinette Cosway-Mason  (la esposa loca encerrada en una torre de Thornfield Hall) la autora configura un fresco retazo de una vida que merecía ser contada, la vida de una pequeña criolla criada en Coulibri Estate, cerca de Spanish Town, Jamaica, donde el lector asiste a una época convulsa en la que la "ley de emancipación" de los esclavos afecta sobremanera a a vida de la madre de Antoinette y a ella misma, procedentes de familia esclavista, en una singular vida tortuosa en medio de un paisaje exuberante y desmesuradamente bello, tanto, que en ocasiones, oprime y aterroriza.

En esta novela todo es exagerado, siendo esa naturaleza salvaje (desde el mismo salvaje mar de su título, mencionado en numerosas obras de ficción por Verne, Quiroga, Sábato o Arthur C.Clarke, entre otros) la que quizás magnifique los sentimientos que el lector va a encontrarse, extremos, con situaciones violentas tanto debido a la locura como a las provocadas por los personajes secundarios, criados negros y mulatos que odiaron a la madre de Antoinette, como las gentes de Jamaica que la despreciaron, que chismorrearon y la volvieron loca. De esa tragedia surgieron las posteriores, las que afectan a Antoinette.

Los personajes secundarios sostienen con firmeza la trama que liga la ficción a una época, como lo hace Christophine, la criada negra, sospechosa de practicar el obeah (magia negra, vudú), mostrándonos cómo era la vida en las colonias antillanas en el siglo XIX. Y, de fondo, el perfume de las flores salvajes del Caribe que aún siendo hermosas y fragantes, son la desmesura de la que escapa Rochester.

Este clásico de la novelista Jean Rhys está dividido en tres partes. En la primera, Antoinette cuenta su vida en Coulibri Estate, con los pocos esclavos que han permanecido fieles a su madre, abandonada, mostrando ya signos de locura; en la segunda parte el joven señor Rochester narra su llegada a las Antillas, la boda y la posterior vida atormentada con Antoinette. En la tercera parte, situada la acción en Inglaterra, Bertha Antoniette narra su estancia encerrada en un torreón de Thornfield Hall , en una habitación casi sin muebles, sin espejos, con la única compañía de la señora Grace, en pleno desvarío y locura de su vida atormentada. Es una Antoniette presa: ella que creció entre la vegetación salvaje y la brisa del mar Caribe.

"Es criolla y lleva el sol en el cuerpo", así califica la criada Christophine a Antoinette, justificando su comportamiento, sus llantos, sus gritos, sus pasiones. Es un personaje desgarrado: Lleva el sol en el cuerpo, y el ron; y la caña de azúcar en una sangre maldita. Su destino era trágico, ya desde bien pequeña, viviendo en un lugar donde todo se enfrentaba: el catolicismo contra el paganismo de los negros, negros contra blancos, blancos contra negros, hombres contra mujeres... Todo es excesivo, como he mencionado; cruel, en ocasiones, como se vuelven las canciones de los negros y las miradas desamparadas de unas mujeres sin norte.

Quien ha leído Jane Eyre de Charlotte Brontë sabe del final de Bertha Antoinette, sabe de la pesadilla; quien no lo haya leído, recomiendo las dos lecturas continuadas comenzando por Jane Eyre. Son dos visiones del mundo, independientes, pero muy bien complementadas. También recomiendo el visionado de la miniserie de la BBC, Jane Eyre, muy laureada.

La autora obtuvo un premio a esta novela tras más de 25 años de silencio literario (sus anteriores obras no se consideraron interesantes), pero citando sus propias palabras "Llegó demasiado tarde". Aún así, nunca es demasiado tarde para leer el Ancho Mar de los Sargazos (Wide Sargasso Sea), y hacer honor a Jean Rhys.





El Mar de los Sargazos
limita al norte con el Mar de los Deshielos;
al sur con las Antípodas;
al este con las Aguas de las Especies;
y al oeste con los Mares del Calor.
Una campana de helechos flotantes,
donde el tiempo burbujea en espiral
y las noches fosforecen como un cielo acostado.
En el centro de esta vasta humedad
—como una Diosa—
madre de todas las distancias, está su Catedral:
una sola pieza de cristal de roca
y, exactamente, mil ventanales.
Traslúcida e incomparable,
bordada como en aire líquido
o lavada por la llovizna glacial.
La custodia un guerrero dulce:
el Hipocampo Antiguo
—caballo y jinete insomne—,
designio para la llave que abre y cierra
su puerta de conchanácar.
Dentro de su única nave
pervive la ondulación de la Música Azul:
lengua de filamentos sonoros
que surge de algún lugar de su altar.
Dos veces por año,
ya sea en el punto más frío o más cálido de las aguas,
su transparencia se vuelve resplandor y ocurre,
en este Mar de Vaivenes Suaves, la noche blanca:
una fiesta de luz,
un espejo de plata,
un milagro marino alejado del odio de los hombres.
En la superficie nada parece haber ocurrido.
El Mar de los Sargazos
es el mar interior de los mares.
Un santuario,
una quimera atada al fondo de las arenas
por un ancla de yerbas milenarias.
Manuel Orestes Nieto

Comentarios

  1. Excelente novela. Me encantó cuando la leí. Saludos Martikka.

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    1. Gracias por tu comentario, Martha, lo cierto es que ha sido un descubrimiento. ¡Un saludo!

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